Seguridad y libertad

Hay unas premisas básicas para que nuestra vida pueda fluir de una forma digna. Primero, tener cubiertas las necesidades básicas de alim…

Hay unas premisas básicas para que nuestra vida pueda fluir de una forma digna. Primero, tener cubiertas las necesidades básicas de alimentación, salud y educación. Es difícil hablar de cualquier otra cosa, si nuestro estómago está casi siempre vacio. Pero si estas necesidades primarias están cubiertas, anhelamos dos aspectos de la vida, que son fundamentales: seguridad y libertad.

No es extraño, que 65 años después de la promulgación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se quiera añadir ahora a sus treinta artículos, un articulo 31, que especifique el derecho a la paz. No es justo ni humano, que ciudadanos que no tienen ninguna responsabilidad en un conflicto, tengan que sufrir en sus personas, en sus casas, en sus cosechas… los horrores de la guerra, y una total falta de seguridad personal y colectiva.Centenares de organizaciones, proponen como algo fundamental, este derecho.Pero como era de esperar, se encuentran con fuertes resistencias a que se incorpore este artículo a la Declaración, por parte de los paises productores de armamento, y entre ellos, nuestro pais.

Se observa, que a lo largo de la historia, seguramente, por hacer las cosas mal hechas, que los términos seguridad y libertad, ha sido difícil conciliarlos. Hemos visto como con el afán de buscar seguridad, se perdía libertad, y con el afán de conseguir libertad, se perdía seguridad. Por tanto, la humanidad, se encuentra ahora ante el gran reto de construir una sociedad donde podamos gozar de seguridad con libertad, y al mismo tiempogozar de libertad con seguridad.¿Qué es un totalitarismo sino un injusto espacio de seguridades sin libertad? ¿Qué es una anarquía sino un espacio de libertades sin control donde nada es seguro?¿En qué situación estamos ahora? Si preguntamos a la gente, veremos que se respira incertidumbre, desconfianza, fragilidad… Por no saber, no sabemos ni quien nos manda. Nos damos cuenta que los gobiernos, son puros gestores de unos poderes fácticos, económicos, por supuesto, que son los que dictan las lineas a seguir. Hasta el extremo, que nuestras decisiones personales, pueden seguir sin darnos cuenta, las directrices subliminales de estos poderes fácticos. Hemos dado por buenos unos principios motores que debilitan gravemente el tejido social. De una parte, se nos hace creer que el consumo es la fuente de la felicidad y de la libertad. Hemos confundido la libertad con el individualismo. ¿Cuál ha sido el resultado?Pues el de una sociedad atomizada, donde los objetivos de bien común, han desaparecido del mapa. Resultado final: El consumismo nos ha consumido. Se ha perdido en buena medida la capacidad de pensar con un cierto sentido crítico. Los hábitos del consumidor, los hemos llevado a las relaciones humanas, y esto es trágico. Si sale un teléfono móvil nuevo, tiramos el viejo y compramos el nuevo porque tiene mejores prestaciones. Y esto lo hacemos con las personas. Las usamos mientras nos sirven, y cuando no nos sirven las cambiamos. De esta forma las relaciones humanas se degradan y pierden calidad.
Nunca es tarde para hacer un necesario cambio de habitos. Ser conscientes de que se puede vivir mejor con menos. Generando un mundo menos hostil y mas benévolo. Veríamos con sorpresa que la calidad de vida mejora, al tiempo que la libertad y la seguridad, conviven divinamente.
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