Semanas decisivas para la clase de religión en España

Las próximas semanas serán decisivas para el futuro de la asignatura de religión en la enseñanza pública española. El Gobierno y la Iglesia coincidier…

Las próximas semanas serán decisivas para el futuro de la asignatura de religión en la enseñanza pública española. El Gobierno y la Iglesia coincidieron este miércoles en la necesidad de dialogar para “encontrar puntos de acuerdo sobre el borrador de la nueva ley”, según aseguró el secretario general de Educación, Alejandro Tiana. Las propuestas incluidas en el documento de debate Una educación de calidad para todos y entre todos, presentado en septiembre por la ministra María Jesús San Segundo, plantean que la materia confesional deje de ser evaluable y computable y, además, no establecen la existencia de una alternativa clara. Todo ello significaría dejar la religión en una situación incluso peor que la que tuvo con la primera LOGSE, el texto vigente hasta la aprobación de la Ley de Calidad que ahora quiere ser modificada por el ejecutivo socialista. Teniendo en cuenta que el escrito está para abrir un diálogo con todos los estamentos implicados, la situación todavía puede cambiar con el contexto de dos hechos indiscutibles: Que el 80 por ciento de los padres piden religión católica y que acaban de recogerse más de 2,5 millones de firmas en una iniciativa de los padres católicos agrupados en la CONCAPA.

El compromiso de diálogo salió de la reunión de la ministra San Segundo con presidente de la Comisión de Enseñanza y Catequesis y arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, que entregó un extenso informe, elaborado en las últimas semanas por este órgano de la Conferencia Episcopal, en el que se critican algunas propuestas incluidas en el texto para el debate. La Iglesia recuerda que la clase de religión debe ser impartida “en condiciones equiparables a las demás disciplinas fundamentales”. Así lo establecen los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, que también subrayan que el hecho de recibir o no la formación religiosa no debe suponer “discriminación alguna en la actividad escolar” de los alumnos. Según los obispos, este problema se daría si desapareciese la alternativa o si los alumnos recibiesen la materia fuera del horario escolar, como más recientemente proponía, por otro lado, el Consejo Escolar del Estado tras una reunión celebrada la semana pasada.

En la reunión con la ministra, un encuentro solicitado por los obispos y en el que también estuvo presente el secretario general de Educación, Cañizares se refirió a los datos, el 80 por ciento de los padres que piden religión para sus hijos y los más de 2,5 millones de firmas de la campaña en defensa de la asignatura promovida por la CONCAPA. La asociación, por cierto, acaba de decidir ampliar el margen de recogida hasta el 20 de enero, lo que previsiblemente retrasará la entrega formal de las adhesiones al Gobierno. Mientras tanto, el Ministerio anunció para enero el inicio de una serie de reuniones con responsables episcopales para “discutir los puntos concretos que se plantean en el informe” entregado el miércoles por el arzobispo de Toledo.

Alejandro Tiana, por su parte, reiteró que el Ministerio quiere “iniciar un proceso de diálogo con la Iglesia” sobre la clase de religión, y se comprometió a estudiar “con detalle” el último escrito entregado por los obispos. Sobre la propuesta del Consejo Escolar de quitar la asignatura del currículo escolar, hecho que motivó recientemente una protesta de la Conferencia Episcopal, comentó que el Gobierno “deberá tener en cuenta” ese planteamiento.

Una urgencia para los principales colectivos

Desde que el Gobierno envió las propuestas para el debate, varias entidades han reaccionado con un mensaje común: Lo ideal sería que la religión confesional fuese evaluable y tuviese una alternativa digna, que podría ser “sociedad, cultura y religión” u otra materia no confesional. La Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE), que representa a la inmensa mayoría de centros concertados, lamentó que, de entrada, el Gobierno no valore la asignatura de religión como una materia necesaria y positiva. Por su parte, la CONCAPA ha expresado varias veces (la última este mismo miércoles) su “rechazo” a lo que considera “una devaluación de la clase de religión”.

La campaña de recogida de firmas impulsada por los padres católicos, con la ampliación del plazo hasta el 20 de enero, prevé un total de unos 3 millones de adhesiones. En un comunicado, la CONCAPA denuncia que la ministra de Educación no haya recibido todavía a una representación de la entidad “a pesar de que representa a casi la mitad de las familias con hijos en edad escolar”. A pesar de ello, seguirá informando semanalmente al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, sobre la evolución de esta iniciativa.

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