Sentencia de Estrasburgo sobre la cruz: la Defensa basó su argumentación en leyes desactualizadas

La Defensa del Gobierno de Italia basó su argumentación en leyes vigentes pero desactualizadas que rigen el uso del crucifijo en los col…

La Defensa del Gobierno de Italia basó su argumentación en leyes vigentes pero desactualizadas que rigen el uso del crucifijo en los colegios. Es el pero que se le puede encontrar a la actuación de los abogados defensores en el caso ‘Lautsi c. Italia’ y cuya sentencia del Tribunal europeo de Estrasburgo censura la cruz en las aulas italianas.

Esta sentencia solamente se puede enmarcar en la singularidad de la legislación italiana. El contexto es el siguiente: Italia tiene una legislación sobre la cruz que es muy antigua y no está actualizada lo cual deriva en la existencia de un conflicto entre la actual Constitución y leyes vigentes pero desactualizadas.
El caso es sabido: el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró que la presencia de crucifijos en las aulas de los colegios constituyen “una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones” y de “la libertad de religión de los alumnos”. El proceso se inició tras el recurso presentado por Soile Lautsi, una italiana de origen finlandés que el año 2002 pidió que se retiraran los crucifijos del instituto estatal italiano Vittorino da Feltre en el que estudiaban sus dos hijos.
La sentencia constata que “la obligación de exhibir el crucifijo en las aulas” se remonta “a un tiempo anterior a la unificación de Italia”. Y es que estamos hablando del siglo XXI en el que el artículo 140 del Real Decreto 4336 de septiembre 15 de 1860 del Reino de
Piamonte-Cerdeña afirmó que "cada escuela deberá tener un crucifijo”.
En 1861, año de nacimiento del Estado italiano, el Estatuto del Reino Piamonte-Cerdeña se convirtió en el Estatuto italiano y, según la sentencia europea afirmó que "la religión Católica Apostólica y Romana es la única religión del estado. Las otras religiones existentes serán aceptadas de conformidad con la ley”.
Hay que entender también que estás concesiones se dieron a la Iglesia después del expolio por parte de Italia de los Estados Vaticanos. La toma de Roma por el ejército italiano en septiembre de 1870 sirvió para anexionar a la ciudad y “proclamarla capital del nuevo Reino de Italia”, lo cual según explica la sentencia “causó una crisis en las relaciones entre Iglesia y Estado” que se saldaron con la concesión de una serie de privilegios que regulaban la actividad religiosa en 1871.
Leyes del siglo pasado
Otro grupo de leyes concentradas en la primera mitad del siglo XX establecían la confesionalidad del Estado italiano y su adhesión al Magisterio de la Iglesia. “En el advenimiento del fascismo –cita Estrasburgo-, el Estado adoptó una serie de medidas para hacer cumplir la obligación de exhibir un crucifijo en las aulas de las escuelas”.
Según una circular de 1922 del Ministerio de Educación “en los últimos años, en muchas escuelas primarias la imagen del Reino de Cristo y el retrato del Rey ha sido eliminado. Esto
constituye una violación flagrante y no es tolerable para una disposición de la
reglamentación y sobre todo significa una afrenta a la religión dominante del Estado y a la unidad de la nación”. La misma circular obligaba a “restablecer el orden en las escuelas que
carecen de los dos símbolos sagrados de la fe y del sentimiento nacional.
Otra circular ministerial de 1926 afirmó: "El símbolo de nuestra religión, consagrado a la fe
y para el sentimiento nacional, insta a los jóvenes e inspira a estudiosos, en el que las universidades y otras instituciones educativas superiores agudicen su ingenio e inteligencia para las altas cargas a las que esté destinado”. Y el Real Decreto N º 965 de abril de 1924 establece que "cada escuela debe tener la bandera nacional, cada aula en la imagen del crucifijo y el retrato del rey”.
En el texto, además, se recuerdan los Pactos de Letrán de 1929 que marcaron “la ‘reconciliación’ del Estado italiano y la Iglesia Católica”. Esos Pactos sirvieron para que el catolicismo se confirmara “como la religión oficial del Estado italiano”
La Constitución de 1948
En 1948 se promulgó la Constitución de la República italiana, vigente en la actualidad, por la cual el Estado se definía como aconfesional. En el artículo 7, según Estrasburgo, se reconoce “explícitamente” que “el Estado y la Iglesia Católica, cada uno en su orden, independientes y soberanos”. Asimismo, se matizaba que la relación entre el Estado y la Iglesia Católica “se regirán por los pactos De Letrán y las modificaciones de la misma serán aceptadas por ambas partes sin requerir de procedimiento de revisión constitucional”.
La misma Constitución afirmaba que las confesiones religiosas distintas de la católica
"tienen el derecho a organizarse en sus propios estatutos, ya que no excluye el ordenamiento jurídico italiano". La sentencia que obliga a retirar los crucifijos de las aulas italianas recuerda que la religión católica cambió su situación tras un nuevo concordato de 1984 que modificaba los Pactos de Letrán de 1929.
Posteriormente no ha existido en Italia ningún desarrollo posterior que matizara estas leyes. Este hecho que se suma a que la Defensa del Estado italiano haya argumentado sobre leyes antiguas y haya afirmado que “la cruz es el símbolo de la pluralidad religiosa” ha facilitado la sentencia que ha decretado el Tribunal europeo. La Defensa podría haber enfatizado el sentido cultural, histórico y moral de la cruz en Europa y, por ende, en Italia.
En este sentido, la sentencia constata que los tribunales nacionales “han sostenido que estas disposiciones aún estaban en vigor y aplicable a este caso”.
E-Cristians defiende la cruz como
E-Cristians ha considerado que “la cruz llena un espacio público europeo más allá de él, el espacio institucional en toda Europa”. El documento de la asociación constata que la cruz “aparece en banderas de los Estados, en monedas, en documentos, sin que ello equivalga a confesionalidad”.
El comunicado pone de relieve que ciudadanos cuya bandera tiene como emblema una cruz viven al servicio de una bandera cruzada y se pregunta “¿están [los ciudadanos] sujetos a un Estado que viola los derechos humanos? Es evidente que no. Están sirviendo, viviendo en una tradición concreta, más allá de su significado confesional o religioso”.
El texto afirma que “si la cruz puede estar en la bandera, que es el símbolo de todo lo que significa un Estado, una nación, una patria, la tierra de los padres, si puede estar en las monedas, expresión máxima del poder institucional, no se entiende si no es por prejuicio ideológico que no pueda estar en la modesta pared de una escuela”.
Una Europa históricamente cristiana
Desde un punto de vista de la tradición europea el símbolo cultural e histórico de Europa es el crucifijo. La sentencia pretende que ese símbolo sea un vacío ya que no hay otro signo referencial de la moral, la ética y el devenir en la Historia del continente. Es evidente que sólo el vacío de un sentido cultural e histórico de la cruz en Europa justificaría la sentencia.
Los países de Europa tienen una tradición cultural, ética e histórica profundamente cristiana, lo demuestra el gran número de localidades que deben su nombre a un santo o tienen connotaciones religiosas. Unos ejemplos podrían ser Santiago de Compostela, San Petersburgo, Saint Lary-Soulan, San Sebastián o San Marino. Además de numerosos accidentes geográficos como el monte Saint-Michel, el cabo de San Sebastián, o la cordillera de Montserrat.
Banderas como las de Noruega, Suecia, Grecia, Dinamarca, Malta, Suiza, Escocia tienen como signo distintivo la cruz. La de Gran Bretaña, por ejemplo, es triplemente católica ya que conjuga la cruz roja sobre fondo blanco de San Jorge, el aspa blanca sobre fondo azul de San Andrés y el aspa roja sobre fondo blanco de San Patricio.
Además, el propio escudo de España –y por lo tanto su bandera que lo incluye- tiene tres cruces dominando las tres coronas que acompañan el símbolo. La ley 33/1981
art. 1.º fija que el escudo de España debe tener “una cruz de oro” en el vértice de la corona
real.
La religión está presente en muchos aspectos que nos rodean como se puede observar en los 131 municipios de Cataluña que llevan nombre de santo o santa: Sant Andreu de Llavaneres, Sant Carles de la Ràpita, Sant Cugat del Vallès, San Pol de Mar, Santa Perpètua de Mogoda o Santa Maria de Palautordera, entre muchos otros, son algunos ejemplos.
También las fiestas mayores de las principales ciudades europeas nacen de fiestas religiosas como la Almudena de Madrid o la Mercé de Barcelona.
Noticias relacionadas:

Estrasburgo condena los crucifijos en las aulas

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>