‘Serás mi boca: ventura y azote del profeta Jeremías’, por Susana Pottecher

Jeremías fue un profeta de corazón sensible a quien Dios encargó el anuncio de continuas calamidades sobre el pueblo de Israel. Por ello no gozó del a…

Jeremías fue un profeta de corazón sensible a quien Dios encargó el anuncio de continuas calamidades sobre el pueblo de Israel. Por ello no gozó del aprecio de los gobernantes quienes lo consultaban y maltratan alternativamente. Su vida coincide con la pérdida del reino y la cautividad de Babilonia, en una época muy convulsa para el pueblo elegido, en el que este se debatía entre la fidelidad a Yahvé y el atractivo de los dioses paganos.

Sobre la base de los relatos bíblicos y con un amplio conocimiento de las religiones de Oriente, Susana Pottecher ha escrito un relato, más o menos novelado, sobre la figura del controvertido profeta. A la hora de juzgar el texto podemos distinguir dos niveles.

Como recreación de la época y la figura y oráculos del profeta el libro resulta interesante. Además, las oportunas digresiones de la autora a otras épocas de la historia israelita resultan iluminadoras y bien traídas. Podemos hacernos una buena idea, de manera amena, de lo que fue la vida y la predicación de Jeremías. En ese sentido la obra es interesante.

Literariamente, sin embargo, el libro habría necesitado de un último repaso. No sólo porque hay pocos diálogos, que lo harían más ligero en su lectura, sino también porque hay expresiones que resultan chocantes en el conjunto de la narración. Así, por ejemplo, dice un personaje: “hoy tengo agujetas hasta en los glúteos” (p. 64), o la misma autora da esta descripción: “Pero los corazones de los fugitivos eran pedernales frígidos, flácidos, impotentes, e, inamovibles ya de tanta derrota” (p. 285).

El mismo uso forzado de adjetivos aparece en otros momentos al igual que ciertos conceptos pertenecientes a épocas posteriores como estados feudales (p. 80), lanzallamas (p. 241), o “no puedo salir más que con carabina” (p. 140), por citar algunos ejemplos. También, cuando se relatan los posibles finales de la vida del profeta, sujetos a hipótesis, aparece la ciudad de Tel-Aviv (p. 297) que, quizás me equivoque, fue fundada a inicios del siglo XX.

Así, mientras parece que la autora ha trabajado a fondo la estructura del libro y se ha documentado muy bien al respecto, quizás ha descuidado un poco los detalles a la hora de la composición. Un repaso literario daría un mayor empaque al libro y quizás sería oportuno, por el interés del tema, llevarlo a cabo.

Por lo demás resulta un acercamiento interesante a la figura del profeta Jeremías y sería bueno que este tipo de novelas tuviera mayor entrada en nuestras librerías.

SERÁS MI BOCA. Ventura y azote del profeta Jeremías
Susana Pottecher
Verbo divino
308 páginas

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