Sermones litúrgicos, de Elredo de Rieval

En uno de los sermones recogidos en estos volúmenes, señala Elredo: "El que dirige a otros la Palabra de Dios no debe buscar vanagl…

En uno de los sermones recogidos en estos volúmenes, señala Elredo: "El que dirige a otros la Palabra de Dios no debe buscar vanagloriarse en su ciencia, sino cómo edificar a los oyentes". Y eso es lo que el Abad de Rieval logra en sus sermones, dirigidos a los monjes del monasterio y elaborados en amplia sintonía con las enseñanzas de San Bernardo.

En estos volúmenes se recoge la versión castellana de la Primera colección de Claraval, y son todos ellos sermones vinculados a días importantes de la liturgia (Adviento, Pascua, Ascensión del Señor o festividades de la Virgen María o de algunos santos como Juan el Bautista, Pedro y Pablo o Benito).

Elredo se refiere a los misterios celebrados desde una perspectiva amplia que busca imágenes en el Antiguo Testamento. Ese método, que produce grandes frutos, es especialmente fecundo en su predicación mediante el recurso a la alegoría y la lectura del Antiguo Testamento como prefiguración del Nuevo. Así hace preciosas interpretaciones de la figura de José (el hijo de Jacob), refiriéndolas a Jesucristo o de numerosos textos (Proverbios, Siracida, Cantar de los Cantares… referidos a la Virgen María). También, en los evangelios es capaz de ver en la Jerusalén que recibe a los Magos de Oriente, una figura de la Iglesia.

Ese modo de leer hace que la exposición sea muy rica en imágenes, y que el contenido dogmático pueda percibirse desde muchas perspectivas complementarias y enriquecedoras. También permite al autor vincular sin dificultad la fe creída con las enseñanzas morales y la llamada a la vida espiritual. En los sermones de Elredo este aspecto es especialmente importante, atendiendo a la vía de la experiencia.

Por eso, y no sólo en los sermones de Adviento, hace referencias a las continuas visitas que el Señor nos hace, en los distintos acontecimientos de la vida, y a las que siempre hay que estar atentos.

Su predicación, por tanto, busca alimentar en el auditorio la tensión continua para ser fieles en el cumplimiento de la voluntad de Dios. Por ello también muchas imágenes del evangelio son referidas al cuidado del alma (el rebaño que hay que cuidar lo identifica con las pasiones del alma o refiere a ella las de ciudad torre o muralla que hay que cuidar para que sólo el Señor pueda entrar en ella).

Las palabras de Elredo están llenas de unción; acercan el sentido de las Escrituras a los oyentes con una clara finalidad: enardecer en el amor de Dios y sostener en el camino de la perfección cristiana. Son por ello un modelo también para nosotros que, salvando la distancia del tiempo y las circunstancias peculiares de la vida monacal, aprendemos a ver la Palabra de Dios como algo vivo que nos instruye y modela.

SERMONES LITÚRGICOS
Elredo de Rieval
Monte Carmelo
Vol I: 266 páginas Vol. 2: 292 páginas
Burgos 2008

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>