Sexo, amor y vida

El sexo forma parte y está unido y aspectos muy importantes del ser humano; está unido a la vida, a la procreación, al plan de Di…

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El sexo forma parte y está unido y aspectos muy importantes del ser humano; está unido a la vida, a la procreación, al plan de Dios que por amor crea, y para crear busca la colaboración del ser humano; el sexo también está unido al amor, al amor humano entre un hombre y una mujer, ese bello amor apasionante e indescriptible; está unido al placer, un placer sensual que ordenado a su fin y en las circunstancias adecuada es uno de los grandes placeres que Dios ha creado; está unido a la compenetración de entendimiento mutuo entre hombre y mujer en el matrimonio, esa compenetración y ese entendimiento que a veces son difíciles y requieren un resorte placentero llamado sexo; está unido al más bello aspecto del sentido romántico de la vida; está unido: al sentimiento, a la emotividad, a la pasión. Dios junto al sentido del dolor de algunos o muchos acontecimientos cotidianos puso el sentido del placer en otros muchos y el sexo es uno de ellos. Dios: junto al amor puso la vida, junto a la unión entre hombre y mujer puso el sexo, junto al cariño y la ternura puso el sabroso picante de una unión entre los cuerpos y junto a ello puso una semilla y una flor y un fruto y una vida y un poder que da potestad y grandeza al ser humano y un ser maravilloso que viene al mundo y una criatura de Dios y un hijo; un hijo: de un “ti” y de un “mi”, de “un ti y de un mi” y de Dios. Junto a todo esto, o sea junto: al sexo, al amor y a la unión íntima, puso Dios una norma clara y evidente: “la vida” “la vida si pero el aborto no”, en este contexto está claro que el aborto es un crimen y una repugnante realidad aniquiladora. En el contexto de la animalidad, de la irracionalidad, ¡otro contexto posible!, no sabemos o yo no sé. En el contexto de la opción destructiva y excluyente del ser humano, hay seres humanos destructores por su naturaleza, tampoco sabemos o sí sabemos pero no lo suficiente. Y en el contexto de las personas que mantienen la idea: “de un placer absoluto que relativiza todo lo demás” también parece ser que está admitido el aborto o al menos así actúan. Para las personas que intentamos: dar la vida, custodiar la vida, defender la vida y respetar la vida, el aborto no pertenece a nuestras opciones personales. Hay un algo íntimo, personal y con una fuerza tremenda que nos dice: ¡no, no, no y no! y nos hace ver además con absoluta firmeza lo repugnante que resulta el pensar sólo en ello. Que Dios, ese Dios en el que firmemente creo, me ayude para que no entre nunca en el oscuro túnel de esa ignominia terrena y que además siempre sea capaz de ayudar a los demás para que tampoco y por ninguna causa: ni entren, ni realicen ese recorrido. En la próxima reflexión tratare del hambre en el mundo, otra cuestión que rompe la armonía de la creación y que convierte al ser humano que lo permite en el esclavo de su propia indignidad.

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