‘Sexo con alma y cuerpo’, el nuevo libro de monseñor Munilla sobre cómo educar a los jóvenes en la sexualidad

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, en colaboración con Mª Begoña Ruiz Pereda, seglar consagrada de la …

El obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, en colaboración con Mª Begoña Ruiz Pereda, seglar consagrada de la Fraternidad en el Corazón de Cristo y responsable de la formación de monitores del proyecto educativo ‘Aprendamos a Amar’, experta en educación afectivo-sexual, acaban de publicar el libro Sexo con alma y cuerpo".

Editado por Freshbook, el libro está “dirigido a dar respuesta a cantidad de preguntas que inquietan a muchos jóvenes y que otros muchos ni siquiera se plantean, porque supuestamente son cuestiones resueltas, cosas obvias para un joven del siglo XXI”, según explica la web del obispado.

“La cuestión es que tienes preguntas y te planteas: ¿es posible esperar hasta el matrimonio para tener una relación sexual? ¿Hoy se puede defender algo así? ¿Se puede proponer y vivir algo tan extraño, tan difícil de realizar? ¿Qué sentido tiene? ¿Por qué la Iglesia es tan tozuda? ¿No se dan cuenta los curas y el Papa de que se han quedado solos? ¿Que el mundo, la tele, los intelectuales, Hollywood y hasta mi bisabuela, que es vieja como Matusalén, se ríe de ellos y no les hace ni caso?, amplía desde el obispado la presentación del libro.

“Como educarse en el amor humano”

Monseñor Munilla, en declaraciones a Aciprensa, explica que “estamos en un tiempo en el que hay que dar razones, no nos podemos limitarnos a decir ‘esto es así porque sí’. Los preceptos morales tienen que ser complementados con razones pedagógicas y con experiencias humanas que los testifiquen”.

De ahí la colaboración con la experta Begoña Ruiz. El obispo afirma que “la combinación de sacerdote u obispo y seglar especialista en el tema es muy importante porque el obispo explica la verdad moral, pero entiende que además tiene que haber una enseñanza pedagógica, especializada sobre las pautas de cómo educarse en el amor humano y educar la efectividad”.

Por su parte Ruiz asegura que ser especialista en el tema y escuchar y trabajar durante tantos años con tantas personas sobre esta cuestión aporta “una perspectiva privilegiada y muy objetiva, llena de experiencia. Algo que sería como un observatorio estupendo para conocer el corazón”.

Según cuenta la autora, la idea del libro “comenzó con una conferencia que el obispo de San Sebastián dio en Valencia sobre las heridas afectivas y la emergencia educativa en lo sexual en un congreso de jóvenes y se quedó sorprendido por el impacto que creó”.

El libro Sexo con alma y cuerpo habla sobre las relaciones prematrimoniales, así como del noviazgo como un periodo de discernimiento. “Hay que hacer una pedagogía en la que se distinga lo que es el noviazgo del matrimonio, apunta el obispo.

“Cuando uno olvida que el noviazgo es una época de discernimiento y cuando ahí se tienen relaciones sexuales, tapan la necesidad de conocerse y profundizar uno en el otro. Después llegan al matrimonio y se dedican a discernir si se tenían que haber casado. Cada etapa tiene una finalidad y si no se cubre sale más tarde”, explica monseñor Munilla.

Begoña Ruiz apunta también que hay que vivir el noviazgo como un tiempo de conocimiento mutuo y no de relaciones sexuales porque “merece la pena ser verdadero en esto. Que lo que dices con el lenguaje corporal aquello que previamente has cocinado a fuego lento como verdad afectiva, el ‘te quiero’ que se expresa en una relación sexual es comprometido y lo bonito y bello es que eso sea verdad. Un amor comprometido y maduro tienen un nombre: se llama matrimonio”.

“El valor de la castidad”

“Aunque pueda venir una generación que no entienda el valor de la castidad en el noviazgo, hay que seguir haciéndose la pregunta de por qué el noviazgo es una llamada a la castidad en el cristianismo, cuál es la razón profunda de esto”, asegura Munilla.

El obispo de San Sebastián subraya que quizás se ha no se ha tenido la “capacidad pedagógica de hacer este mensaje atractivo. […] “Es maravilloso poder presentar el amor y la sexualidad integrados. ¿Quién puede decir que no quiere esto? ¿Quién puede estar en contra de una vivencia de la sexualidad integrada en el amor?”.

Y concluye insistiendo en que “sin embargo, de pedagogía hemos ido muy mal, porque teniendo un mensaje muy bello no hemos conseguido hacerlo atractivo. Hay que descender al terreno y estar con los chicos y hacerles ver que no sólo este mensaje es verdad, no es sólo un precepto moral sino que es necesario para la felicidad”.

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