Sexo y drogas sin control: Chemsex, la nueva y peligrosa moda del ambiente gay

Aterriza en España la “tormenta perfecta” para infectarse de sida y hepatitis C, según un experto, mientras aumenta el número de seropositivos. Cada año se diagnostican más de 3.000 casos, muchos de ellos vinculados al consumo de estupefacientes

La nueva moda del Chemsex: sexo y drogas sin fin La nueva moda del Chemsex: sexo y drogas sin fin

Puedes estar varios días practicando sexo sin parar y con muchas personas”. Quien así se expresa es un fanático del Chemsex (Chemical sex. Sexo químico), una nueva y peligrosa moda que se está extendiendo sobre todo en el ambiente gay. Se trata de practicar sexo y consumir drogas durante días sin ningún tipo de control.

El término Chemsex se ha popularizado últimamente después de que Will Fairman y Max Gogarty estrenaran en Vice un documental, que “explora las vidas y hazañas de un grupo de hombres que toman parte activa en el estilo de vida del Chemsex y de aquellos que han sobrevivido a ello”.

“Esta palabra se utiliza en Reino Unido para describir el sexo intencional bajo la influencia de drogas psicoactivas, sobre todo entre hombres que tienen relaciones con hombres”, una conducta es muy peligrosa, advierten Hannah McCall, Naomi Adams y David Mason, autores de una información publicada en la revista médica British Medical Journal (BMJ).

Según informa El Confidencial, el uso de drogas (sobre todo mefedrona, GHB, GBL, metanfetaminas y cristal, sobre todo) espolean la excitación y provocan una sensación de falso entendimiento con otras personas que participen en la bacanal.

“La tormenta perfecta”

Sin embargo, este comportamiento aumenta considerablemente el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.

De hecho, la media de estos encuentros es de cinco parejas por sesión y el sexo sin protección es “la norma”, algo que para autores como Tony Kirby es “la tormenta perfecta para la transmisión del sida y de la hepatitis C”.

Los expertos, incluso, alertan de casos “de paranoia, pérdida de memoria y psicosis. Hay dos perfiles de consumidores de estas fiestas: chicos muy jóvenes y precuarentones”; y el riesgo es muy alto para ambos grupos.

“Puedes estar varios días practicando sexo sin parar y con muchas personas”, afirma un seguidor del Chemsex

“Puedes estar varios días practicando sexo sin parar y con muchas personas”, afirma un seguidor del Chemsex

Una moda que aterriza en España

Por otra parte, aunque la moda del Chemsex se inició en Estados Unidos, pasando posteriormente a Europa a través de Gran Bretaña, esta práctica ya se está asentando en España, y más concretamente en grandes ciudades como Barcelona (Gayxample) o Madrid (Chueca).

Tal y como señala El Mundo, estos encuentros suelen realizarse en pisos privados, que son el reducto donde se realizan las orgías químicas y sexuales.

Juntar sexo y drogas no es nuevo. Sí lo es, sin embargo, hacerlo de forma compulsiva durante dos o tres días seguidos, con un consumo de estupefacientes en altas dosis y con una alta frecuencia, y mediando sexo duro, pasional, sin preservativo y con varias parejas, advierte Fernando Caudevila, portavoz de Energy Control, un proyecto de reducción de riesgos de la oenegé ABD.

“Además de la adicción a las drogas, supone una posible vía de contagio de infecciones de transmisión sexual (ITS). Por supuesto es una conducta irresponsable”, sentencia Caudevila en una información publicada este miércoles, 11 de noviembre en La Vanguardia.

De hecho, el consumo de las drogas sintéticas hace que se pierda la percepción del peligro y por tanto desciende el uso del preservativo, aunque, con unas prácticas tan irresponsables de sexo duro y continuado, ¿qué garantiza que el uso del preservativo vaya a ser efectivo?

En España no se dispone de datos estadísticos sobre la incidencia del Chemsex entre la población general o la homosexual. Oenegés y organizaciones como BCN CheckPoint, un centro comunitario de detección del VIH y otras ITS, reconocen que a sus oficinas acuden hombres que por sí solos no consiguen dejar la adicción.

“Todo empieza como una broma, con un ‘voy a probar’, pero puede enganchar”, asegura el director de BCN CheckPoint, Ferran Pujol. “Que hay una problemática no hay duda. Aunque no conocemos su alcance. Son casos ocasionales pero suficientes para estar en guardia”, añade Pujol.

Además, los participantes en este tipo de sesiones privadas no suelen acudir a la red de atención de drogodependencias, porque consideran que no responden al perfil clásico del toxicómano adicto a la cocaína o la heroína.

“El problema es que no tenemos dónde derivar a aquellos que quieren dejarlo -explica Pujol-. No hay recursos para tratarlos porque no se han previsto. Ni siquiera hay grupos de ayuda mutua”, concluye.

Desde Stop Sida se asegura que la Generalitat de Catalunya tiene constancia del fenómeno y que están siguiendo el rastro de las drogas que se consumen. En Barcelona la prevalencia es mayor que en Madrid, indican desde Energy Control.

La mezcla de drogas y sexo de forma descontrolada aumenta el riesgo de contraer ETS

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El perfil del adicto al Chemsex

Pero, ¿cómo son quienes lo practican? “Normalmente es gente que sale mucho o vive la noche de forma muy intensa. Los hay de todas las edades, pero podría hablarse sobre todo de hombres de 20 a 45 años”, explica Caudevila.

Todas las organizaciones que trabajan en este ámbito del sida y las enfermedades venéreas advierten que fenómenos sociales como el Chemsex pueden estar calando más ahora que antes, ya que los jóvenes han bajado la guardia ante el contagio del sida.

Han perdido el miedo, creyendo que esto [la infección] se resuelve con unas pastillas y listo -dice Caudevila-. A diferencia de las generaciones que les preceden, que vivieron los estragos del sida, no sienten el VIH como algo próximo, pero lo cierto es que tampoco tienen en cuenta el riesgo de hepatitis C”.

La fiesta suele empezar bien entrada la noche y después de algunas copas en un bar o en la discoteca. En los pisos o apartamentos donde se celebra no falta ni la música electrónica, a todo trapo, ni por supuesto el alcohol. La herramienta más común para dar publicidad a estos encuentros es Grindr, una aplicación móvil dirigida a la comunidad gay masculina con más de siete millones de usuarios. El interesado debe tener activada la opción de geolocalización, concretar la cita y recibir el visto bueno del organizador. Sólo se entra por invitación. La madrugada, las ganas de fiesta y la celebración de chill outs hacen el resto.

Más de 3.000 casos de sida al año en España. El colectivo gay, el más afectado

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Sida en España: más de 3.000 casos por año

La práctica del Chemsex conlleva, pues, el aumento del riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual. Y, en este sentido, cabe recordar que, por ejemplo, el número de nuevos diagnósticos en España está por encima de la media europea, con más de 3.000 casos de VIH cada año., según informaba El Mundo este martes. La mayoría de ellos son casos de jóvenes (la edad media es de 35 años) y varones que tienen sexo con otros hombres (60,2%).

Hay muy baja percepción del riesgo. Toda la información que ha habido se puede quedar en aguas de borrajas. Ahora la percepción no es la misma que la que tenía la gente de mi edad”, explica Juan Ramón Barrios, presidente de CESIDA, la Coordinadora estatal de VIH y sida, una entidad que tiene presencia en 17 comunidades autónomas.

Barrios considera que la gente joven es más vulnerable porque no ha recibido campañas específicas sobre la infección. “Hay que cambiarles el chip porque para ellos ahora todo vale, buscan, como siempre, traspasar barreras. Y cuando les hablamos de referentes históricos en el campo del VIH, como lo fueron Rock Hudson o Freddy Mercury, no les valen porque no saben quiénes son. Como nadie público declara tener la infección, no les llega”.

Los nuevos diagnósticos de VIH están vinculándose cada vez más al consumo de drogas en el colectivo HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres, que pueden ser homosexuales o bisexuales). Así lo constata un estudio que forma parte de una tesis realizada por Mar Vera, especialista del Centro Sanitario Sandoval de Madrid (especializado en infecciones de transmisión sexual), que lleva a cabo un tercio de todos los diagnósticos de VIH de esta comunidad.

Tras analizar los datos de 1.629 pacientes que habían sido diagnosticados con VIH entre 2007 y 2012 ha comprobado que el 71% de ellos refería haber consumido drogas el año previo al diagnóstico y de ellos el 63% relacionaba claramente las drogas con haber tenido prácticas sexuales no protegidas.

Y esta tendencia va a más: “cada vez se da en gente más joven. Chicos con 17 o 18 años reconocen haber consumido varias drogas. Con algunas de ellas, además, hay mayor riesgo de transmisión de la hepatitis C, pues comparten jeringuillas”, concluye.

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