Shinzo Abe, el último liberal

El Japón es el primero y único estado que ha ratificado el acuerdo de comercio transpacífico, impulsado por Obama y que Trump ha prometido retirar. Tokyo quiere liderar la causa liberal en la Asia-Pacífico, pero la China tiene preparada su propia oferta comercial en los países de la región

Japón

Un “aparente ejercicio de futilidad”. Así se refirió el experto en economía japonesa William Sposato al gesto del parlamento japonés del pasado 9 de diciembre de ratificar el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (Trans-Pacific Partnership, TPP) gracias a la mayoría de dos tercios del partido del primer ministro Shinzo Abe. El TPP es el equivalente asiático del malogrado tratado transatlántico que Estados Unidos ha estado negociando con Europa.

El parlamento le ratificó a pesar de que el mismo Shinzo Abe había tachado el TPP de “insignificante”. Para que el tratado entre en vigor, es necesario reunir las ratificaciones de al menos 6 de los 12 países firmantes del TPP 2015. Además, estos deben componer al menos el 85% del PIB de los 12 estados combinados. A efectos prácticos, esto quiere decir que si los Estados Unidos no lo ratifican, el TPP se muere.

De hecho, el presidente electo de los Estados Unidos Donald Trump ha dejado bien claro que se opondrá a la ratificación del tratado. El pasado 21 de noviembre, Trump anunció que los Estados Unidos se retirarían el TPP el mismo día de su investidura como presidente. Poco antes, Obama había renunciado a ratificarlo para evitar una confrontación con el presidente electo

Una inesperada maniobra de liderazgo

Japón es el único país firmante del TPP que además lo ha ratificado. Según Sposato, “en el caos de Trump, Abe ve una oportunidad”. Parace que el Premier japonés está dispuesto a recoger el relevo que hasta ahora ha tenido los Estados Unidos como promotor del orden económico mundial. Almenos en el Ásia-Pacífico, la regón tradicional de influencia japonesa. Lo mismo piensa el profesor emérito de la Universidad de Columbia Gerald Curtis.

En el discurso de Abe al parlamento antes de la votación, destacó su valor simbólico: “es muy importante para nosotros, como país, mostrar las reglas ideales que creemos que el mundo debería perseguir”. Se trata de un ejercicio de liderazgo prácticamente inaudito en Japón, un estado de bajo perfil geopolítico desde la Segunda Guerra Mundial, a remolque de Estados Unidos.

¿La última esperanza económica de Japoón?

Además, Sposato recuerda, Japón emerge como un partidario “inesperado” del libre comercio. En los años 70 y 80, en pleno boom económico japonés, se criticó a menudo en Tokio por ser excesivamente proteccionista. No obstante, a partir de la “década perdida” de los 90, el país ha vivido un período de estancamiento del que todavía no ha sido capaz de salir definitivamente.

En los últimos años, Abe ha sido implementando el programa de recuperación conocido popularmente como “Abenomics”, basado en incrementar la oferta monetaria y el gasto público y reducir los costes de la burocracia. No obstante, los efectos de las medidas han sido en general inferiores a los esperados -aunque positivos. Así pues, Abe ve en el comercio exterior un nuevo frente para mejorar el estado de la economía de Japón.

China no lo pondrá fácil

Sin embargo, Japón no es el único candidato a liderar la causa del libre comercio en Asia-Pacífico. China, excluida del TPP, lleva años trabajando en su propio tratado de libre comercio en la región, la Alianza Económica comprehensiva Regional(Regional Comprehensive Economic Partnership, RCEP), que incluiría 16 países de Asia-Pacífico, entre ellos la India, Japón y Australia. El RCEP excluye a propósito los Estados Unidos desde el primer momento.

Para Martin Schulz, investigador senior en el Fujitsu Research Institute de Tokio, cualquier tratado comercial en la región debe incluir los Estados Unidos o China para conseguir la masa crítica necesaria. Por lo tanto, inevitablemente los países que se debatían entre el TPP y el RCEP inclinarán por el segundo, una vez Washington se retire del primero.

En este probable escenario, Japón estaría obligado a cooperar con China. Según Schulz, en un futuro cercano se podría generar un “surrealista” escenario en que China y Japón defendieran el libre comercio ante los Estados Unidos.

Por otra parte, debido a su alianza tradicional con Washington, Tokio también podría adoptar el papel de mediador entre Estados Unidos y China, una posición de equilibrio que podría ser la más beneficiosa para la Nación del Sol Naciente (o al menos, la menos perniciosa).

Imagen de portada: el Premier japonés Shinzo Abe durante una rueda de prensa el 2014. Toru Hanai / Reuters

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