Siete testimonios de Colonia

Francisco José Iturbe Parres Alicante   He estado en Colonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. He escuchado a Benedicto XVI desde el ju…

Forum Libertas

Francisco José Iturbe Parres
Alicante

 
 He estado en Colonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. He escuchado a Benedicto XVI desde el jueves 18 al domingo 21. Sobre todo he reflexionado posteriormente las homilías del Papa. Con frecuencia me vienen a la memoria las frases que más me han impresionado. Por ejemplo, en la víspera del domingo: “Sólo de los santos, sólo de Dios proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo” y más adelante: “No son las ideologías las que salvan al mundo”.

Pero a la frase que más vueltas le vengo dando, ya que estudio 3º de ingeniería naval en Cartagena, es la que pronunció en la homilía  de la celebración conclusiva  tomando de la física una imagen muy conocida de la fisión nuclear: “ La Eucaristía produce la “fisión nuclear”en el corazón más escondido del ser. Sólo esta íntima explosión del bien que vence el mal puede dar vida a otras transformaciones necesarias para cambiar el mundo”.

Tengo compañeros que siempre me inquieren que de razones para que puedan acercarse a la fe. Me parece que Benedicto XVI esgrime argumentos, busca analogías, profundiza en las Escrituras, sabe escuchar, expone no impone. Pienso que nos encontramos con un Papa apasionado por la verdad, gran conocedor de Dios, enamorado de Jesucristo. Será para mí un gran valedor. No soy un profeta, pero me atrevería a decir que Benedicto XVI es imparable.

Javier Domenech
Cádiz

Invité a un amigo a Colonia. Me costó convencerlo. Una vez en Marinfield y viendo las multitudes de gente y el buen rollo generalizado me dijo: “Xavi, qué pena que no hayan venido el resto de los amigos. No saben lo que se han perdido y nosotros no tendremos palabras para explicar esto”. Le dije: esta frase te la voy a publicar.

Pau Turné Santos
Barcelona

Estuve en Colonia y fue realmente “una pasada”. ¡Un millón de jóvenes, con ganas de pasarlo bien cerca de sus amigos, cerca de Jesús y cerca del Papa! ¡Beeee-ne-dict-to!!!!  Y así fue, todos lo pasamos bien, estuvimos cerca del Papa y esto nos ayudó a estar más cerca de Jesús en estas vacaciones inolvidables.

Una cosa que me impactó mucho fueron las colas que se formaron en las enormes carpas de adoración al Santísimo y las de confesiones. Había colas de más de media hora para rezar a nuestro Amigo y pedirle perdón por nuestros tropiezos que no son pocos. 

También estuvo muy bien la relación con otros movimientos que asistierona  Colonia. Estuve hablando con gente de Renovación Carismática, gente del Camino Neocatecumenal, gente de parroquias y vi de muchísimos otros movimientos. Por cierto, el Papa habló muy bien de los movimientos y animó a los jóvenes a que se acercasen a ellos.

También me gustó compartir la noche del sábado con los diferentes “roscos” que habían montado los “kikos” por toda la explanada. Estuvimos bailando -amigos míos y yo- hasta bien entrada la madrugada. No sabíamos mucho pero ¡poco a poco fuimos aprendiendo!

Francisca García Vázquez
Granada

Soy una joven de 26 años que, los pasados días 20 y 21 de agosto, asistí  junto con varias decenas de miles de jóvenes españoles, a la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, con el papa Benedicto XVI. En un encuentro en el que participaron más de un millón de jóvenes de más de 197 nacionalidades.

El encontrarme allí con tantísimos jóvenes cristianos, con inquietudes, como yo, ha sido una experiencia increíble. Un ejemplo de cómo la juventud no es conformista, sino que busca la paz y la felicidad a través de Cristo y el evangelio. El sábado 21 tuvo lugar una vigilia de oración, en el que escuchamos el mensaje del papa (disponible por cierto en la dirección de web Conelpapa.com ) Y el domingo tuvo lugar la multitudinaria misa con los jóvenes.

A la vuelta del viaje, me ha chocado la poca difusión informativa que ha tenido este hecho mundial. Por ejemplo en los informativos de la semana y en el programa Informe Semanal no se ha comentado ni una sola palabra al respecto.

Me pregunto si nuestra televisión pública es un medio de información real, o si responde a las verdaderas exigencias de la sociedad. Pues ¿no son acaso los jóvenes motivo de información? ¿Por qué se nos utiliza como bandera, pioneros de ideas con las que no nos identificamos, ni responden a nuestras verdaderas inquietudes personales? El debate no es nuevo: Información o manipulación. pero eso sí, no opinen por nosotros, por favor.

Marisa García Plaza
Elche (Alicante)

Acabo de regresar de Colonia del Encuentro Mundial de la Juventud. Ha sido una maravilla todo lo vivido; poder coincidir con jóvenes de tantas nacionalidades y sobre todo, poder estar con el Papa. Juan Pablo II, Benedicto XVI… los jóvenes íbamos a estar con Pedro.

Como siempre exigente: ” Os invito a que os exforceis estos días a servir sin reservas a Cristo cueste lo que cueste”, como siempre animante: ” Cristo no quita nada de lo que hay de hermoso y grande en vosotros sino que lleva todo a la perfección para la gloria de Dios, la felicidad de los hombres y la salvación del mundo”, como siempre sonriente y cariñoso a pesar del cansancio que seguro que lo tenía.

¿Frío? Sí, para qué negarlo. ¿Sueño? También, pero sobre todo ilusiones y esperanzas de un mundo más justo, más humano, más cristiano. Lo primero pasa, lo segundo es lo que queda, lo que deja huella.

¡Gracias Santo Padre!¡Gracias por vuestro ejemplo a todos los que allí estábais conmigo! Y aprovecho para agradecer a Tele Elx, ya que soy de Elche, la magnífica cobertura de este acontecimiento histórico. Algo ha quedado claro, los jóvenes seguimos con el Papa; ¡Benedicto, amigo, los jóvenes contigo! y por supuesto…¡Con Benedicto XVI, a Valencia el 2006!

Manuel Ángel Zubía Morato
Toledo

Las JMJ 2005 en Alemania me han regalado experiencias que no se olvidan, aderezadas por el trato exquisito que he recibido de los alemanes. Lo vivido lo podría describir en tres palabras: generosidad, cercanía y sonrisas.

Generosidad extrema de los alemanes. Perplejo me quedé al ver lo que se es capaz de hacer cuando se es generoso. Llegamos a Düsseldorf ataviados con lo necesario para pasar seis días en un polideportivo, colegio o vete tú a saber… -váis a estar alojado con una familia nos dijeron nada más llegar… Sonreí de oreja a oreja pero no podía ocultar lo sorprendido que me dejó la feliz noticia. Porque no es igual dormir en una cama y tener desayuno de mantel y huevos fritos que no tenerlo. Luego me dijeron que multitud de familias de toda la zona se han prestado para alojar gente. Pues eso, detalles de generosidad a patadas… -por ejemplo una mujer cuando más llovía nos paró, sacó un paragüas de su bolso y nos lo regaló-. Aún no sé cómo agradecerlo todos estos detalles al pueblo alemán.

Cercanía de nuestro queridísimo Papa. Quizás en Marienfield le tenía a un kilómetro o más, no sé… pero le vi cercano como si me hablase a mí, como si sólo hubiera venido por mí. Sólo de los santos, sólo de Dios, proviene la verdadera revolución, el cambio decisivo del mundo. Espero que me sea provechoso; de momento estoy muy contento.

Sonrisas de la gente. Mejicanos, croatas, chilenos, ucranianas, japoneses, de todo había y todos sonriendo. Nosotros, que nos lo tomamos con tranquilidad, no llegamos los primeros precisamente y encontrar sitio era difícil. Aquí los ángeles custodios hicieron su trabajo porque no había metro que no estuviera ya cogido en nuestro sector. Un italiano, al ver que íbamos a ponernos en un sitio de paso, nos indicó un sitio que al fin y a la postre fue estupendo. Lo dicho, una JMJ llena de sonrisas.  La organización, estupenda… no hay que ser tan sibaritas ni quejarse tanto. Dicen que un millón pero yo creo que había más y con tanta gente no vas a ponerte a rizar el rizo.

Miquel Solans Blasco
Lleida

Eran las dos del mediodía. El sol germano acompañaba a los peregrinos que emprendían su camino hacia Marienfeld. Cinco, diez, quince quilómetros hicimos algunos a pie, la mochila a espaldas, el saco en los brazos y la esterilla atada en cualquier sitio y de cualquier forma. A medida que avanzábamos, el río de gente se hacía cada vez mayor. El ambiente: totalmente indescriptible.

Tardamos  algo más de dos horas en llegar al immenso y verde Campo de María. Allí cada cual se hizo su hueco. Y nos dispusimos a compartir veinticuatro horas a la intemperie con polacos, ingleses, americanos, suecos, irlandeses, portugueses, australianos, libaneses, mejicanos…  Y llegó el Papa. La gente explotó y la tarde pasó como un sorbo. El frío del anochecer se empezó a apoderar de la planície. Y seguíamos cantando, bailando, aplaudiendo y gritando.

¿Qué hizo – mejor, qué hace-  que un millón de jóvenes estén dispuestos a seguir a un solo hombre hasta el mismo trasero del mundo? Tiene un nombre, yo se lo digo: se llama Cristo.

El domingo amaneció gris. El cielo encapotado presidió la misa final en la que el Papa volvió a recordarnos de nuevo -resumiendo sus palabras-  que los jóvenes debemos emprender la reconstrucción de un mundo tiranizado por el dinero, el placer fácil y la guerra, dando ejemplo con nuestra vida coherente de cristianos. Y dijimos que sí, asumimos el reto.

No se preocupe, Santo Padre, que los jóvenes no estamos para rollos de si conservador, dogmático o inflexible. Nosotros estamos con el Papa, sea quien sea y esté donde esté (ya lo ha visto y ya lo verá), le seguimos porque representa lo que da sentido a nuestra vida y porque solo en sus palabras escuchamos lo que de verdad nos llega, lo que nos mueve. ¡Benedicto XVI, nos vemos en Sidney!

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