Signos y maravillas: ¿cuántos milagros son “demasiados” milagros?

En los grupos y comunidades de Renovación Carismática Católica –como en toda la Iglesia y en cualquier familia cristiana- s…

En los grupos y comunidades de Renovación Carismática Católica –como en toda la Iglesia y en cualquier familia cristiana- siempre se ha rezado por los enfermos, confiando en que Dios tiene poder para curar y en que quiere curar a muchos. Algunos predicadores de la Renovación Carismática, como el padre canadiense-dominicano Emiliano Tardiff , ya difunto, o el norteamericano padre Robert De Grandis, han llenado estadios con multitudes que buscaban escuchar la Palabra de Dios y ver esta palabra viva y eficaz con un signo muy visible: curar enfermos por la oración.

En la vieja y descreída Europa, la tendencia es siempre menospreciar la utilidad de los milagros, las curaciones asombrosas de enfermos o bien dar por supuesto que son muy escasas. Por eso, Kristina Cooper, responsable de GOOD NEWS, la revista oficial de la Renovación Carismática Católica en el Reino Unido, se sintió muy impactada conversando con Damian Stayne, el fundador de la comunidad católica Cor et Lumen Christi e iniciador de las populares Escuelas de Carismas. En estos cursos, desde hace unos pocos años, se entrena a los católicos para extender el uso (y la eficacia) de los dones de sanación y profecía.

La comunidad tiene unas 45 personas, muchas jóvenes, en diversos niveles de compromiso e implicación

-¿Por qué sentiste que era importante poner en marcha la Escuela de Carismas?, pregunta Kristina en su entrevista de GOOD NEWS.

-Me preocupaba que, al menos en la Renovación Carismática Católica de Inglaterra, estábamos dependiendo sólo de unas pocas personas con dones para ministrar con efectividad y poder en sanación y liberación y en palabra de conocimiento, y cuando esas personas (que son en su mayoría ancianas) muriesen habría un peligro real de que su ministerio muriese con ellas.

Mucha gente nunca ha tenido el entrenamiento necesario ni han captado el papel del don de fe en la sanación. No es suficiente simplemente creer que los milagros pueden suceder. Necesitamos tener la fe de creer que Dios nos usará, y esto no es algo de lo que podamos “autopsicologizarnos”. Es un don de Dios, y es un don que tenemos que desear realmente y pedirlo. No seremos muy eficaces ni veremos grandes sanaciones sin el don de fe.

La clave de lo que preocupaba a Damián desde un principio está en la idea de “grandes sanaciones”. Una cosa es que reces por alguien y se vaya su depresión, ansiedad, tristeza… y otra cosa es que vean los ciegos y anden los cojos.

“Desde el inicio de nuestra comunidad rezábamos por sanaciones, y experimentamos bastantes, incluyendo un número considerable de sanaciones físicas, pero no se correspondían con las promesas del evangelio. No veíamos las cosas de las que Jesús hablaba, los ciegos que recobraban la vista, los sordos oyendo y los cojos andando.

Las cosas cambiaron hace cuatro o cinco años. Recibimos la visita de un sacerdote de Potta, en la India. Estuvo de retiro con nosotros en Chertsey. Esta fue la primera vez que vi realmente a alguien curarse de ceguera. Sucedió en 30 segundos. No podías dudarlo.

Al año siguiente, como de costumbre, nuestra comunidad dirigía el equipo de sanación en la convención Celebrate. Me sentí llamado a arrepentirme por mi falta de fe y a rezar pidiendo que en la convención se produjesen milagros grandes. Realmente sentía que Dios quería hacer más, y recé pidiendo más fe. Tuve que pasar un tiempo en auténtica penitencia y acudir a la confesión. Sentía con fuerza la necesidad de estar a buenas con Dios para que Él me usase, porque el pecado puede interponerse en la escucha de Dios y en el paso de su unción.

La última noche, terminando el servicio de sanación, yo estaba rezando por gente entre la multitud mientras todo el mundo estaba adorando, y yo rezaba por alguien pidiendo por la gracia de evangelizar, cuando sentí algo a mi espalda. Lo reconocí como una palabra de conocimiento. Yo sabía que el Señor me estaba llamando para rezar por alguien con un problema de espalda. Me di la vuelta y vi una señora, sentada en su silla de ruedas. Me horroricé, y mi primera reacción fue “yo no hago sillas de ruedas”. Le pregunté qué es lo que tenía mal, y me dijo que era su espalda. Me asustaba rezar por ella, por si no pasaba nada, pero sabía que Dios me estaba llamando para confiar en la fe que yo había estado pidiendo.

Llamé a un par de mi comunidad para que se me uniesen en la oración por la señora. Tomaba dosis masivas de calmantes y aún así tenía un gran dolor al caminar o estando de pie. Me dijo que hacía años que no caminaba sin su andador, pero al cabo de dos minutos de oración se levantó de su silla de ruedas y caminó y anduvo por la sala sin dolor. Su esposo, que es quien le cuida, estaba asombrado cuando bajó del coche al llegar a casa. Me he mantenido en contacto con ella y cinco años después todavía está bien y lleva una vida normal.

Esta curación realmente me cambió cosas y me ayudó a aumentar mi fe y a querer más. Entonces, en el 2001 diseñé la Escuela de Carismas para entrenar a la gente y animarles a tener fe en que Dios les puede usar potentemente en los carismas, incluyendo la curación."

Damián conoció en 1983 en Francia dos de las grandes realidades renovadas de la Iglesia francesa: la comunidad carismática del Emmanuel y la Fraternidad Monástica de Jerusalén, ambas con una fuerte devoción eucarística y vocación de vida en comunidad. De vuelta en Inglaterra, fundó Cor et Lumen Christi, una comunidad de vida y evangelización que combinase elementos de lo aprendido en Francia.

Pero en el aspecto de los milagros y las sanaciones, fue decisivo para él leer sobre Smith Wigglesworth, un humilde pentecostal de Yorkshire que oraba por los enfermos en la primera mitad del siglo XX.


“A veces hasta tres cuartas partes de la gente que asistía a sus servicios de sanación se curaban. Él me hizo ver la importancia del papel de la fe en la curación y en los milagros y empecé a rezar y arrepentirme cada día por mi falta de fe para milagros. Pedí a Dios que me usase para curar a los ciegos, los sordos, los que van con muletas, los mudos, los que tienen cáncer y enfermedades incurables e incluso resucitar muertos”, explica Damián.

Una característica de Wigglesworth es que no sólo rezaba pidiendo a Dios que curase tal o cual enfermedad, sino que a menudo incluía una orden dirigida a la enfermedad: “tumor canceroso, desaparece”, “ojo enfermo, cúrate”, por lo general añadiendo la expresión “en el Nombre de Jesús” o “por el poder de Jesucristo”. Esta orden es lo que se llama Palabra de Mandato (word of command) y es una de las novedades que promueve Damián, una práctica que aunque existía antes no era muy común entre los carismáticos católicos y menos en Europa.

“La primera vez que tuve fe para usar la Palabra de Mandato frente a mucha gente (la había usado antes ocasionalmente en casos individuales) fue dirigiendo una Escuela de Carismas en Polonia”, explica Damián. “Durante el taller de sanación, sentí una incitación del Señor a pedir a la gente con cáncer que se levantase, mientras yo ordenaba a sus tumores que desapareciesen en el nombre de Jesús. Una de las mujeres que había sufrido varias operaciones por cáncer y cuyos tumores habían vuelto se curó. En 24 horas todos sus tumores desaparecieron. Aún hoy está perfectamente bien. En la mayoría de las escuelas desde entonces hemos visto gente curarse a través de la Palabra de Mandato.”

Otro ejemplo impactante lo cuenta la comunidad en su boletín de noticias del año 2004. En octubre de ese año, durante una Escuela de Carismas en Coventry, un señor se levantó a contar su historia. Dos años antes se había hecho dos pruebas: ambas confirmaban un diagnóstico de grave anemia perniciosa. En una Escuela de Carismas de Birmingham, en el 2002, asaltó a Damián que iba camino de la iglesia y le pidió que rezase por él mientras caminaban. Damián, que venía cansado de impartir sus charlas de evangelización, simplemente dijo “anemia perniciosa, ¡vete!”. Poco después, el hombre fue al especialista quien le dijo: “no puede ser que sus dos pruebas previas estuviesen ambas equivocadas; la sangre de usted es tan buena que es imposible que tenga anemia, y mucho menos anemia perniciosa”.

Aunque Damián no estuvo muy entregado en este caso y fue breve, al menos la atención fue individual.Contrasta con lo sucedido en ocasiones masivas, la que más hasta el momento en Tanzania en el 2004.

Tanzania, en el encuentro del año 2004

“Era un gran encuentro católico, así que había muchas personas presentes (unas 7.000 el primer día, hasta 15.000 el día tercero y final). Me di cuenta de que no había forma de rezar personalmente por cada uno, así que recé por ellos con la Palabra de Mandato, nombrando en voz alta los varios problemas y enfermedades que sentía que Dios me decía.

Fue increíble. Se levantó tanta gente para decir que se habían curado que pensábamos que no habían entendido lo que preguntábamos, pero los organizadores nos aseguraron que nadie osaría proclamar una curación que no hubiese sucedido. Filmamos algunos de los testimonios, porque si no la gente nunca iba a creerlo. El primer día, por ejemplo, unas 160 personas se levantaron para testimoniar que su vista se había curado instantáneamente. Esto fue seguido por la curación de sorderas, de mudos, cojos, tumores… Una mujer testificó que ella durante 40 años tuvo un tumor del tamaño de un globo en el cuello. Los doctores le habían dicho que era demasiado peligroso quitarlo y el tratamiento médico había fallado. Desapareció completamente por la noche. Todo lo que veías después era piel flácida alrededor del cuello donde había estado el tumor. Los africanos se impresionaron tanto con lo que Dios estaba haciendo que nos invitaron a volver para hacer dos Rallies Católicos de Milagros, los primeros de este tipo en Tanzania.



Aquí es donde mucha gente se escandaliza. Para muchos cristianos, es admisible creer en las ocasionales curaciones milagrosas de Lourdes (varios miles, aunque sólo unas docenas pasan los estrictos requisitos para ser considerados milagros con todas las de la ley… canónica). Es admisible creer que algún cojo camine de tanto en tanto en un grupo de oración. Pero cuando se habla de cientos e incluso miles de curados llega el escándalo más que la incredulidad.

En Tanzania, en un encuentro masivo al aire libre en el que se puso a llover, Damián y su equipo sólo pudieron predicar y orar 15 minutos: unas 5.000 personas, tres cuartos de la multitud reunida, declararon haber sido curados de alguna dolencia en esa oración. Los organizadores africanos –explica el boletín anual de Cor et Lumen Christi sabiendo que el lector puede desconfiar- insistían a los predicadores británicos que los asistentes sabían distinguir perfectamente entre estar curado y meramente esperar haber sido curado, y que mentir al respecto estaba muy mal visto por los propios asistentes. En ese encuentro cientos de personas se comprometieron con Cristo por primera vez, incluyendo numerosos musulmanes.

Para muchos desganados cristianos europeos, todo esto suena excesivo. ¡Dios no puede ser “tan americano” (terrible insulto en España), tan eficaz! O quizá sí, quizá sí puede ser americano en África, pero no en Europa, no con nosotros… Nos merecemos algo… ¿mejor? Pero Damián no es americano ni pentecostal, sino un católico formado en la espiritualidad carismática católica francesa: suave, elegante, hecha más de silencios e iconos que de gritos y exorcismos. Si en África la gente se cura, insiste él, es cosa de Dios.

-¿Han sido las curaciones tan espectaculares en Gran Bretaña?-, pregunta Kristina en su entrevista de GOODNEWS.

-No, como puedes imaginar las cosas suelen ser más suaves en Inglaterra pero eso está cambiando. Hemos empezado a ver lo que podemos considerar como las señales del Nuevo Testamento, las curaciones en nuestros encuentros de ciegos, sordos y gente con muletas, así como enfermedades incurables, todo en número creciente.

En la Escuela de Carismas de Brentwood, el año pasado Dios me dio la fe de ministrar públicamente la Palabra de Mandato por primera vez en Inglaterra. Él me dijo que saliera y rezara por gente con problemas en los brazos y los hombros, el resultado de unas serias heridas. Después de la oración, cinco personas que no podían levantar o doblar sus brazos ya podían hacerlo de forma normal.

En el Día de Renovación mensual, en Friends Meeting House de Londres, el pasado diciembre, 50 personas anunciaron sanaciones de distintos tipos mediante la Palabra de Mandato, incluyendo la sanación de la vista, sordera y problemas al caminar. Es muy conmovedor ver el deleite o las lágrimas en los rostros de personas curadas por Jesús. Ahora filmamos todos los eventos, porque nos hemos dado cuenta de que deberíamos tener un registro y con tiempo esperamos hacer un vídeo/DVD para animar la fe de otros.

Pero ¿por qué crees que hay menos curaciones en Gran Bretaña que en África?, insiste Kristina.


-Pienso que es una cuestión de fe y necesidad, -responde Damián-. Era lo mismo en tiempos de Jesús. Incluso Él no pudo curar mucha gente en Nazaret, donde creció, por su falta de fe. Puedo entender que empezara su ministerio en los andurriales de Galilea en vez de las sofisticada Jerusalén. Parece que aquellos que son más conscientes de su pobreza y necesidad poseen una mayor fe para milagros.

Damian, a la izquierda, imparte una enseñanza en un encuentro

Y si ya es escandaloso reunir mucha gente para curarles con oración, más lo puede ser reunirla para enseñarles a rezar ellos mismos unos por otros y tener la fe expectante de que Dios va a curar (distinta a la simple fe de “creer por credo”). Para ello, Cor et Lumen Christi organiza sus Escuelas de Carismas en Gran Bretaña, Portugal, Polonia o África (Uganda, Tanzania y Kenya). En los últimos tres años han realizado unas 30 escuelas a las que han asistido más de 5.000 personas.

-¿Han tenido una buena respuesta las Escuelas de Carismas?, -pregunta Kristin.

-Muy buena, la gente está ansiosa por aumentar en su entendimiento de los carismas. La escuela es una mezcla. Se centra en lo que tanto la Biblia como la Iglesia Católica enseña sobre los carismas y explica la importancia del don de fe en esto. Después a los participantes se les da la oportunidad de poner en práctica lo que han aprendido rezando por la gente de la escuela, y finalmente tenemos un retiro de sanación donde pueden rezar por otros.

-¿Y los participantes de los cursos ven curarse a la gente por la que rezaban?

-Sí. Debido a las enseñanzas y al ambiente de fe, cuando rezamos pidiendo sanación encuentran que hay gente que se cura. Incluso en Inglaterra una media de uno de cada cuatro o cinco del curso recibe curación física.

Desgraciadamente, a veces esto acaba ahí. Crecer en la fe es un proceso continuo. Pienso que muchos de nosotros no rezamos pidiendo fe ni nos arrepentimos por su falta porque no nos damos cuenta de ce cuánto de lo que hacemos se limita y restringe por la pequeñez de nuestra fe. Los dones de Dios son gratis en un sentido, pero parece que hay que pagar un precio por ellos en intercesión, obediencia y autosacrificio.

En África, después de las Escuelas de Carismas, inmediatamente empiezan a poner en práctica lo que han aprendido, y me han dicho que la cantidad de los que se curan está creciendo mucho. En Inglaterra, sin embargo, a veces no hay un espacio para poner en práctica los carismas. Animo a la gente a organizar servicios mensuales de sanación, o incluso visitar otros grupos, porque si la gente simplemente se queda en la seguridad de su grupo no verán un crecimiento sostenido de sanaciones.

En mi propia comunidad, por ejemplo, uno de los miembros de nuestra comunidad tiene epilepsia, y mi esposa Cath sufre de tumores benignos en la cabeza, que a pesar de todas nuestras oraciones no parece que se curen, aunque cuando rezamos por otros sí se curan. Recuerdo que mi padre me decía recientemente que un don de sanación no es para la conveniencia de nuestra familia y amigos. Tiene razón. Es sobre todo para confirmar el evangelio y extender el reino. […]

Son un signo de que el reino está viniendo. En los últimos años ha crecido el interés, el abrirse a las cosas espirituales. Sólo hay que ver la atracción que tiene la gente por las terapias Nueva Era. Creen en curaciones sobrenaturales e irán donde se ofrezcan, así que es importante que podamos mostrar que nuestro Dios es más grande y más efectivo que todos esos otros dioses que hay en el mercado. Pienso que la credibilidad del evangelio está en juego y la gente quiere saber dónde está la verdadera autoridad espiritual. Las señales y maravillas pueden dar una demostración clara de que Jesús está vivo y es Señor de todo.

Para el 9 y 10 de Julio de 2005 la Comunidad Cor et Lumen Christi está organizando una convención Señales y Maravillas (Signs and Wonders, términos empleados en el Nuevo testamento para referirse a los milagros de Jesús). Será en la Friends Meeting House de Londres, con capacidad para 1.100 personas (la anterior Signs & Wonders se planeó sólo para unas 200).

“Necesitábamos 5.000 libras en dos semanas para pagarlo. Hicimos una petición verbal y en tres días legó un cheque por correo que no sólo cubría el coste del centro sino la impresión de 10.000 folletos. Lo vemos como la confirmación de que Dios realmente está tras esta convención y que será algo realmente importante para la Iglesia católica. Pensamos que este tipo de eventos deberían ser accesibles a todos, así que como todos nuestros eventos sólo se cobrarán donativos. Que sepamos, es la primera convención católica grande que se centra en señales y maravillas de sanación.”

“Los ponentes incluyen al obispo [anglicano] David Pytches, al padre Pat Collins y a mí mismo. La estructura básica de cada sesión será alabanza y adoración, predicación, sanación y ministerio en el poder del Espíritu Santo, así que habrá muchas oportunidades para que Dios confirme su Palabra con señales y maravillas. Y por supuesto también habrá misa diaria y adoración al Santísimo Sacramento.”

Interesados: vueling a Londres el 9 y 10 de julio.

Para más detalles, contactar directamente:

Cor et Lumen Christi;

info@cor-lumenchristi.org

http://www.coretlumenchristi.zebulun.co.uk/

Highfield House, Chersey Surrey, KT 16 8BU, United Kingdom
Teléfono: 01932 565 747

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