Sigrid Undset: Pálpitos de placer

Es erróneo concebir el mundo religioso como un reino de estratósfera separado de la tierra sublunar. Es más certero concebirlo como una serie de círculos concéntricos que envuelven a nuestro planeta.

Sigrid Undset

Sigrid Undset, escritora noruega, mereció el Nobel en 1928 por sus épicas medievales. Desde el luteranismo llegó a la fe católica. Tal vez su afición por Edad Media preparó su llegada. Undset creció entre reliquias arqueológicas y pergaminos viejos. Estaba íntimamente familiarizada con la vestimenta y la dieta, las fiestas y las intrigas de la gente acerca de quien escribía. Por ventas y traducciones, honores y lectores, fue la escritora más exitosa del mundo.

Aunque a las generaciones actuales ya no las cautiva como antaño, Kristin Lavransdatter, su obra más conocida, tuvo 17 ediciones en 75 años. Con placer duradero, mujeres que hoy inauguran su invierno recuerdan esta trilogía que, con método que casi parece manía, relata la vida de Kristin. La obra deja la sensación de transportarse por encanto hacia otro mundo que se parece mucho a este, pero es mucho mejor por una razón que podría parecer contradictoria: es feliz porque le entristecen sus pecados.

El mundo de Kristin Lavransdatter no es como el mundo moderno, loco y podrido de asco generalizado, temeroso de soñar en lo imposible: la dicha eterna. Está lleno de personajes que comen, beben, fornican, mienten, matan, con o sin justicia. A veces son virtuosos. A menudo no lo son. Estos personajes saben que viven mal. A ratos quisieran vivir mejor. Pero luego se les olvida. Viven entre flores y árboles. En la tierra se suceden las estaciones y en sus vidas la primavera se hace estío y después otoño. Brotan penas. Llueven alegrías. Nieva la muerte.

Kristin es la hija consentida de papá que se rebela cuando éste le escoge marido y se va con el hombre que la pone muy caliente. Esta adolescente sin freno para sus deseos siembra para sí y para otros dolor y destrucción. Pero de aquello que sembró con menstruo crecieron claveles rojos cuando tanta carne se transfigura en persona humana.  Kristin vive obstinada en ser fiel a Dios, al mismo tiempo que le resiste.

Undset aborda el tema de la sexualidad femenina de manera atrevida pero elegante. Cuenta miserias y discordias de comedor y alcoba. Habla de venganzas, vergüenzas, afecto y fidelidad. Undset sabe de matices, de los tonos entre el celeste moral y el ultramar que hay en la conducta humana, que todo el tiempo está recorriendo la gama de perdición a redención.

Durante muchos años el realismo de  Kristin Lavransdatter pareció fascinante a multitudes de lectores, porque era realismo que encara la realidad sin perder la capacidad de amar. En Undset hay fidelidad a la vida. En sus novelas, la alegría de vivir cohabita con el absurdo de estar vivo.

Es erróneo concebir el mundo religioso como un reino de estratósfera separado de la tierra sublunar. Es más certero concebirlo como una serie de círculos concéntricos que envuelven a nuestro planeta. Desde todas partes, la luz se abre paso y nos busca. Y este realismo sobrenatural daba pálpitos de placer a nuestras abuelas, cuando leían Kristin Lavransdatter.

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