Sigue la amenaza del Gobierno a la Iglesia mientras se da más dinero a los grupos parlamentarios

El Gobierno español, a través de su vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, amenazó este lunes a la Iglesia católica con suprimir el complem…

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El Gobierno español, a través de su vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, amenazó este lunes a la Iglesia católica con suprimir el complemento que el Estado le otorga cuando la aportación voluntaria de los contribuyentes, a través de la Declaración de la Renta, no alcanza el mínimo necesario. Era un anuncio radical que, de alguna manera, necesitaba algún tipo de contrapeso político. Y así fue. El martes, en el Congreso de los Diputados, fue rechazada una enmienda presupuestaria de Izquierda Unida en la que se pedía recortar, ya en las cuentas para 2006, los fondos que recibe la Iglesia. Apoyaron la propuesta la propia coalición poscomunista, Esquerra Republicana, el Grupo Mixto y también 7 parlamentarios socialistas que rompieron la disciplina de voto, algo que ocurre muy raramente en la Cámara Baja, y más cuando se trata de una votación no secreta.

 

La falta de unidad en el voto del PSOE destapa lo que muchos analistas ya han observado en los últimos meses: Que el Gobierno escenifica la dificultad que tiene para evitar que los diputados de la fuerza política que lo sostiene eliminen la financiación de la Iglesia. Se trata, pues, de compensar un poco lo que dijo De la Vega el lunes, pero mostrando a la opinión pública que los socialistas necesitan hacer un esfuerzo para controlar a su representación parlamentaria ante una cuestión como ésta.

 

La tesis de que la Iglesia cobra directamente del Estado 32 millones de los 138 que recibe (por tanto, la mayoría está decidido voluntariamente por los contribuyentes) fue relativizada por el arzobispo de Zaragoza, Manuel Ureña, que recordó que la Iglesia católica “ahorra al Estado 6 billones de pesetas anuales” en servicios por su labor social, asistencial y educativa. Ello pondría en cuestión que el dinero, que además no es del Estado sino de los españoles, sea una financiación altruista y generosa de la propia administración.

 

Todo este tema se alimenta en el debate político justo cuando el mismo Congreso de los Diputados, también dentro del debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, acaba de aprobar una enmienda conjunta de todos las fuerzas políticas, para incrementar, en 400.000 euros (un 11 por ciento), el dinero anual que reciben los grupos parlamentarios. La partida total suma casi 9 millones de euros (unos 1.500 millones de pesetas). En este tema, no hubo discrepancias porque todos se benefician, ¡y de qué manera! Mientras tanto, a la Iglesia se le cuestionan o se le quieren suprimir 32 millones de euros que no serían necesarios si se aumentase ligeramente el porcentaje de la Asignación Tributaria en el IRPF, que actualmente es del 0,52.

 

Con este fuerte incremento del dinero de todos los españoles, 8 puntos por encima de lo que sube el sueldo de los funcionarios, los partidos políticos verán incrementadas sus arcas de manera significativa. Las cantidades aprobadas por el Congreso se unirán a lo que cada fuerza política recibe a través de subvenciones directas, de fundaciones y de lo que se concede en función del número de votos y escaños obtenidos en las elecciones. Sobre esto, ningún dirigente político dirá nada en los próximos días. Con la Iglesia, sin embargo, todo vale.

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