Sigue la vida para los envenenados por aceite de colza

Soy una de las 22.000 afectadas del síndrome tóxico o envenenamiento por aceite de colza.En mayo cumple 24 años de este atentado ÚNICO contra la salud…

Forum Libertas

Soy una de las 22.000 afectadas del síndrome tóxico o envenenamiento por aceite de colza.En mayo cumple 24 años de este atentado ÚNICO contra la salud en este país, el cual ha caído en el OLVIDO; yo no olvido los 5000 muertos, los 22.000 afectados y el sufrimiento de familias enteras; para nosotros no hay consideración porque se supone que nos han pagado, o nos van a pagar por ese sufrimiento o esa salud que no la podemos recuperar.Quiero que sepan que esto no acaba aquí; que esto va a más; que sepan señores, que las secuelas están ahí, y que muchos no podemos trabajar, o hacer una vida normal, por culpa de estas secuelas, y que son para toda la vida.
Escribo desde mi indignación porque tengo 36 años y debido a una de mis secuelas me veo incapacitada para trabajar, y no poder atender a mi familia y mi casa como siempre lo he hecho; para los que piensen que porque me dieran cuatro duros han pagado mi salud, están muy equivocados.
 
Quiero dar mi agradecimiento al Ayuntamiento de Leganés por el apoyo que da a los afectados. Esperemos que el gobierno no se olvide de que también somos afectados de un atentado contra la salud. ¡Por favor, que esto no caiga en el olvido!
Esta carta la escribo para que no se olvide que aún seguimos luchando por nuestra salud, nuestros derechos a una vida digna, que en ocasiones se nos quita. Ésta ha sido una de las enfermedades, o mejor dicho  un envenenamiento que nosotros los afectados no queremos que vuelva a ocurrir,y también para que no se olvide el sufrimiento de miles de familias al verse en la situación que se vieron en esos momentos tan duros, por la falta de seres queridos, el desprecio de la sociedad, el aislamiento por miedo al contagio…hemos sufrido a parte de físicamente, emocionalmente.
Les voy a contar una de las muchas situaciones, que en mi familia se vivió ese primer año. En el mes de noviembre de 1981 a los pocos días de cumplir 13 años, mi hermana melliza fue ingresada en el hospital Puerta de Hierro (la última ingresada con diagnóstico de síndrome tóxico).
 
Después de muchas pruebas, le dijeron a mi madre, que mi hermana tenía los pulmones rajados, como si se los hubiera cortado con una cuchilla; que según recibía el oxígeno, lo perdía; mi hermana estaba azul y las uñas las tenía moradas; a mi madre le dijeron los médicos que  se moría y que le daban el alta, para que muriera en casa con la familia; porque morir en un hospital sabiendo que no tenía solución era muy duro para una niña de 13 años.
 
Yo por entonces iba a rehabilitación con mi hermana la mayor. Cuando mi madre me contó la situación de Cris (mi hermana), no se pueden imaginar lo que yo sentí en esos momentos, ni lo que pasó por mi cabeza. El 24 de diciembre dieron el alta a mi hermana; entre todos intentamos que los últimos días de su vida fueran felices.
 
El día de los Reyes Magos, mi hermano el pequeño, que tenía 7 años, se fue a la cablagata de Reyes, y  ya muy tarde, preocupadas por él, cuando íbamos a llamar a la policía, llegó con un rey mago y una bolsa tremenda de caramelos para mi hermana; era un concejal del ayuntamiento,estuvo hablando con mi madre de lo que nos pasaba… de cómo mi hermano había seguido la cabalgata hasta el recinto donde se iban a cambiar de ropa, porque quería pedirles que no le trajeran nada a él; él sólo quería que curaran a su hermana que estaba enferma; al Rey Mago le llamó la atención e hizo lo que pudo por todos.
 
A todo esto decirles que mi hermano pequeño era  la persona más egoísta del mundo; todo lo quería para él, por lo que nos asombró muchísimo lo que hizo.También quiero decirles que gracias al cariño de la familia, mi hermana después de muchos meses con oxígeno se recuperó, y el médico le dijo que él no creía en milagros, pero que la recuperación de Cris, había sido un milagro.
Por favor, no dejen de hablar en los medios de comunicación de este envenenamiento, que nos hizo sufrir mucho, para que ahora sea sólo una  simple anécdota; esto es un estigma que llevaremos hasta el fin de nuestros días.¡Gracias por leer esta carta y atenderme!
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