“Silencio” de Occidente ante la violencia contra cristianos en Irak, denuncia obispo de Bagdad

Tras la escalada de violencia que se está viviendo en Irak, el obispo auxiliar de Bagdad, Shlemon Warduni, recriminó este lunes, 11 de junio, a Estado…

Tras la escalada de violencia que se está viviendo en Irak, el obispo auxiliar de Bagdad, Shlemon Warduni, recriminó este lunes, 11 de junio, a Estados Unidos y a Europa su “silencio” ante los ataques concretos contra las minorías cristianas.

 

En declaraciones al Servicio de Información Religiosa (SIR) de la Iglesia en Italia, monseñor Wardumi hizo referencia al reciente asesinato de un sacerdote católico, Ragheed Aziz Ganni, y tres diáconos en el norte del país, perpetrado el pasado domingo cuando salían de una Iglesia, y al rapto del sacerdote Hani Abdel Ahad, de 33 años, del que no se tienen noticias desde el día de su secuestro, el miércoles de la semana anterior.

 

Insolidaridad

 

El prelado aseguró que, tras el asesinato del joven sacerdote Ragheed Ganni, “nadie nos mostró su solidaridad”. “Sólo el Papa nos envió un telegrama de condolencia y alzó la voz para dar a conocer la tragedia de los cristianos iraquíes”.

 

Según el obispo, “si a cualquier población islámica le hubiera sucedido algo parecido, las masas musulmanas se habrían lanzado a la calle para protestar y pedir respeto, tal y como sucedió con las viñetas satíricas hace un tiempo”.

 

“En cambio, los cristianos no están haciendo nada mientras aquí se muere, se sufren secuestros, se obliga (a los cristianos) a convertirse al Islam, a tener que pagar para obtener protección, a ceder a las propias hijas a los delincuentes para evitar represalias o a huir, abandonando el trabajo de toda una vida”, lamentó Wardumi.

 

“Invocación de paz”

 

Dos días antes, Benedicto XVI invocó la paz en Tierra Santa, Irak y el Líbano, en el mismo día en que recibía la visita del presidente de los Estados Unidos, George W. Bush.

 

“Los hijos e hijas de la Iglesia deben poder vivir por doquier en tranquilidad, tanto personal como social: se les debe garantizar la dignidad, el respeto y el futuro a los individuos y a los grupos, sin prejuicio alguno por sus derechos de creyentes y ciudadanos”, exigió el Papa.

 

“De mis labios se eleva una urgente invocación de paz por Tierra Santa, Irak, el Líbano, territorios bajo la jurisdicción de la Congregación para las Iglesias Orientales, así como por las otras regiones implicadas en el torbellino de una violencia aparentemente imparable”, afirmó.

 

“Que las Iglesias y los discípulos del Señor puedan permanecer donde les ha puesto la divina Providencia, donde merecen estar, dado que su presencia se remonta a los inicios del cristianismo”, concluyó el Papa.

 

Salvar a los cristianos

 

Como contraste al silencio de Occidente, organizaciones como Caritas Internationalis y Ayuda a la Iglesia Necesitada hacen un llamamiento para salvar a los cristianos en Irak.

 

Después de la matanza del sacerdote Ganni y de los diáconos en Mosul, los obispos caldeos y otros líderes cristianos de Irak denuncian las vejaciones que padecen los cristianos en la zona.

 

Caritas explica la situación desde el punto de vista humanitario, recordando las difíciles condiciones de vida de los refugiados, “mientras continúa el éxodo”, subrayó recientemente Wael Suleiman, director ejecutivo de Caritas Internationalis en Jordania.

 

Este país ha acogido hasta ahora a 800.000 prófugos que han huido de Irak, de los cuales más del 10 por ciento son cristianos. “Hoy los cristianos en Irak son una minoría reducida al mínimo amenazada y perseguida cotidianamente”, dijo Suleiman.

 

“Los cristianos sufren una doble persecución: por parte sunita y por parte chiíta. Dónde hasta hace poco había barrios enteros cristianos ahora no quedan sino unas pocas familias que, si salen de casa para, por ejemplo visitar a algún familiar, corren el peligro de no encontrar ya sus viviendas a la vuelta habiendo sido ocupadas por los musulmanes. Para ellos ha terminado la vida en Irak”, añadió el representante de Cáritas.

 

Por su parte, el presidente de Ayuda a la Iglesia Necesitada, Hans-Peter Röthlin, dijo que “tenemos el deber de ayudar a los cristianos iraquíes porque compartimos con ellos la misma fe. Y precisamente porque no quieren abandonar su fe cristiana, están sufriendo”.

 

“¡Basta con la masacre!”

 

Mientras tanto, el domingo día 10 unos 2.000 iraquíes asirio-caldeos y amigos franceses se manifestaron por las calles de Sarcelles, uno de los suburbios que rodean París, para denunciar la situación de los cristianos en Irak.

 

¡Basta con la masacre de cristianos de Irak!” fue el eslogan que congregó a los manifestantes. La reunión, convocada por la Iglesia caldea y asociaciones caldeas de París, reunió a dignatarios religiosos franceses e iraquíes, a altos responsables del Estado y a alcaldes de las ciudades cercanas.

 

En el encuentro se pronunciaron discursos fúnebres en recuerdo del padre Ragheed Ganni y de tres subdiáconos asesinados el 3 de junio en Irak. En particular, se pidió a la comunidad internacional que intervenga inmediatamente para acabar con las masacres de la población cristiana iraquí.

 

El alcalde de Sarcelles, François Pupponi, bautizó una de las plazas de la ciudad con el nombre de “Plaza de la paz y de los cuatro mártires”, en referencia a los cuatro sacerdotes asesinados.

 

El encuentro concluyó con una misa de sufragio por estas víctimas en la iglesia de santo Tomás, en la que participaron más de 20 obispos, diáconos, religiosos y religiosas, y varios miles de fieles.

 

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