‘Silencio y quietud; místicos bizantinos entre los siglos XIII y XV’

Los monjes hesicastas ocupan un lugar importante en la iglesia de oriente y su influencia se extendió incluso al ámbito de la cultura y la política. S…

Los monjes hesicastas ocupan un lugar importante en la iglesia de oriente y su influencia se extendió incluso al ámbito de la cultura y la política. Sin embargo su importancia fundamental es religiosa y sobre todo en el ámbito de la vida espiritual.

El hesicasta era básicamente un monje eremita que pasaba la mayor parte del tiempo sólo si bien solía estar vinculado a algún monasterio como el del Monte Athos. También existían maestros que instruían a discípulos y podían existir grupos de cabañas pertenecientes a distintos eremitas.
El hesicasmo se centra en la oración de Jesús, tan querida en Oriente: “Jesús hijo de Dios, ten piedad de mí”, que podía conocer distintas formas. También comprendía algunos ejercicios psicofísicos que ayudaban a centrarse en el corazón.
 
Algunos de estos consistían en el control de la respiración, apretando el mentón contra el pecho. Si bien originariamente buscaban el centramiento del individuo, despojados de su sentido religioso y del contexto espiritual en que se iniciaron esas prácticas, pueden confundirse con técnicas de relajación orientales. No es el caso de la tradición hesicasta.
 
Buena cuenta de ello ya esta excelente selección de textos preparada por Antonio Rigo. En ella se recogen fragmentos, traducidos por primera vez al castellano, de tratados teológicos, escritos de controversia, cartas y distintos documentos de la época, que dan buena cuenta de la profundidad espiritual de esta corriente de la espiritualidad oriental.
Gracias a este trabajo podemos acudir a los textos de grandes autores como Gregorio el Sinaíta, Gregorio Palamas o Filoteo Kokkinos. La mayoría de los textos están dirigidos a otros monjes e indican el modo de organizar el día para poder pasarlo totalmente en la presencia del Señor. El ocio, para el monje, consiste en descuidar la oración. Por lo mismo se incluyen distribuciones de las horas y consejos útiles sobre la comida y el descanso.
Es de agradecer el cuidado de la edición y la posibilidad que se brinda al lector español de tomar contacto con la espiritualidad ortodoxa medieval.
 
SILENCIO Y QUIETUD
Místicos Bizantinos entre los siglos XIII y XV
Ed. De Antonio Rigo
Siruela
224 páginas
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