Sistema fracasado, sin lógica y sin verdadera justicia

Estamos en la cultura y en la educación de la mediocridad. Interesan solamente las cifras, los resultados, a cualquier precio, la ficció…

Estamos en la cultura y en la educación de la mediocridad. Interesan solamente las cifras, los resultados, a cualquier precio, la ficción, en definitiva. Lo malo de esto es que afecta directamente sobre uno de los pilares básicos de toda sociedad, que es, además, un derecho fundamental. Si tuviéramos todos los ciudadanos una gran cultura histórica, filosófica y política, verdaderamente nuestros políticos estarían en otra disposición para transformar este fracasado sistema donde impera lo incoherente, la sin razón y la injusticia.

Con la que tenemos encima, el pueblo soberano aguanta las actuaciones de muchos de nuestros representantes, no de todos, que consienten y amparan, por medio del poder político, a los perversos y maliciosos acusados de malversación de fondos públicos, enriquecimiento personal, alteración de documentos públicos, falsedad y obstrucción a la justicia etc. Estamos exasperados de las mentiras de todos nuestros políticos sean del color que sean. Prometen muchas cosas en sus programas electorales, en sus mítines y congresos para conseguir nuestros votos, después nos mienten miserablemente y hacen y deshacen a su antojo, recortándonos cada día más y más nuestros derechos sociales en beneficio de ellos y de los grandes capitales, que los tienen muy satisfechos a todos. Una gran mayoría de españoles estamos hartos de aguantar tanta ignominia, queremos una regeneración total de nuestra democracia y que todos los políticos sean conscientes de que no queremos enfrentamientos aparentes en el Congreso y después todos somos muy amigos fuera. Queremos compromiso, cambio y actitudes de empuje de todas las fuerzas políticas para salir de la cantidad de problemas que están ustedes generando, sin razón y lógica para distraernos, y a la vez para distanciarnos aún más.

Siempre he sido consecuente de que en un estado democrático la justicia debe ser independiente del poder ejecutivo y legislativo. La justicia nunca debe estar politizada, no puede estar al servicio del gobierno de turno, sin privilegios ni aforamientos, como nos ocurre en nuestro país. En la actualidad hay más de 10.000 ciudadanos con una protección jurídica especial, aunque otras valoraciones elevan esa cifra hasta las 250.000 personas, una cifra que genera formidables disfunciones en el sistema judicial y que ampara privilegios con difícil encaje en una Constitución que en su artículo 14 proclama que “los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. En todos los países de nuestro entorno no hay aforamientos de ninguna clase: en Reino Unido y Alemania no existe esta figura procesal; en Francia se limita al presidente! de la República y a los miembros del Gobierno; y en Italia y Portugal sólo disfrutan de estas garantías los presidentes de la Repúblicas.

Levanto mi voz para que en este Estado haya jueces honestos, honrados, valientes e independientes que hagan cumplir las leyes y que acaben con toda esta iniquidad ¡Montesquieu debe volver a nacer! Es inadmisible que nuestros gobiernos, sea del tinte que sea, porque lo dictaron algunos políticos de la transición, haciendo caso omiso de las indicaciones de la Unión Europea, que insistían en las listas abiertas por el bien de la democracia, no quieran ahora el progreso y la regeneración democrática y nos impongan a representantes elegidos por el partido en una lista cerrada y bloqueada. Si queremos que nuestra España avance y esté unida tenemos que modificar muchas leyes orgánicas, sin que se modifique nuestra Constitución. A través de nuestra historia común ha sido la única Carta Magna donde ha habido consenso por parte de la mayoría de fuerzas políticas. Esto no se ha valorado lo suficiente por nuestros políticos y por la mayoría de la ciudadanía. En relación a nuestras autonomías la gente desconoce dentro de sus mismas autonomías la cantidad de beneficios y competencias que tienen. Los ciudadanos ignoran que nuestro funcionamiento autonómico tiene más privilegios que los Estados federales de cualquier punto del mundo. Un ejemplo de ello es que el Estado de California: tiene muchas menos competencias y autonomía que la Comunidad catalana. En el título VIII de nuestra Constitución del 1976 ¿artículos 137,138,139 dice y deja muy claro que todas las entidades:

Municipios, provincias y comunidades autónomas gozan de autonomía para la gestión de sus respectivos intereses. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales. Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte de territorio del Estado. Es incomprensible y una vergüenza nacional que haya una ley general Tributaria, la cual se debe modificar, donde se consienta que solo paguen 5.200 contribuyentes españoles que ganan más de 600.000 euros al año, ¿Dónde están los demás? Sin embargo se consiente en los presupuestos generales del Estado de 2014 que se destinen 84,7 millones de euros para subvenciones a los partidos políticos, una cuantía que se incrementa un 27,9% respecto del año anterior porque incluye las ayudas que deben abonarse a las formaciones políticas con destino a la campaña de los comicios europeos, para la que, en concreto, se destinan 29,34 millones de euros que se repartirán en función de los resultados de esa cita electoral. También se tolera el recorte de los presupuestos en Sanidad, en un 35%, menos recursos para ayudar verdaderamente a los parados y la partida para Educación Secundaria, Formación Profesional y Escuelas Oficiales de Idiomas desciende un 7%. Pasa de 108,49 millones! a 100,93 millones de euros. Los funcionarios no saben lo que es una subida de sueldo desde 2.009, y nueve millones de pensionistas, en especial a las pensiones menores, sufren todavía más perdiendo su poder adquisitivo, su pensión se revaloriza en 2,20%. En general, la supremacía del llamado “Estado” y las influencias del extranjero hacen que el pueblo tenga que vivir en un sistema fracasado sin lógica, justicia, y ética. Por todo esto que expongo, la democracia máxima, conocida tras la Segunda Guerra Mundial con el florecimiento del Estado social, se ha convertido en una posdemocracia donde el poder se establece en una oligarquía financiera, cada vez más poderosa y reducida. Han arruinado la pequeña y mediana empresa, donde trabajaban miles de personas, y poco le interesa el bien social. Solamente le incumbe tener a su servicio a una serie de burócratas, que son los jefes de Estado de los países. A estos, para conseguir sus fines, los tienen ahítos de dinero, o exasperados en sus gobiernos ante esas exigencias innecesarias e injustas.

Mientras, el pueblo adormecido, aguanta la supresión de derechos y la angustia derivada hacia la pobreza. Todo esto ya lo estamos viendo en España.

Necesitamos una regeneración democrática y no votar nuevamente a ningún político ni partido que participe en robos o en encubrirlos. ¿Ha devuelto alguien algo de los "ERES", o del fiasco de las Cajas de Ahorros, o de tantos y tantos latrocinios solapados y secretos a través de nuestra historia democrática? Espero y deseo que todos nuestros intelectuales, gente de bien y los políticos honestos restablezcan la democracia real. El ver errores, corruptelas y comportamientos deshonestos no debe generar la indiferencia, es preciso cambiar las mentes, el pensamiento para rectificar en esas faltas.

Nuestra preocupación no debería ser con la clase política, a pesar de sus actuaciones, sino con la sociedad en general.

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