Sobre la Reforma de la ley del aborto.

Estimado Sr. Josep Miró i Ardèvol, He leído su artículo y me alegro de saber que usted haya sido convocado a comparecer en la sub-comisión para la re…

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Estimado Sr. Josep Miró i Ardèvol, He leído su artículo y me alegro de saber que usted haya sido convocado a comparecer en la sub-comisión para la reforma de la ley del aborto. Pero no entiendo porqué ha centrado su escrito en lo colateral y accesorio, eludiendo la cuestión central del aborto. La vida humana debe ser protegida desde el principio y el derecho a la vida debe ser inherente a todo ser humano, no una concesión o el resultado de un acuerdo circunstancial. Nadie puede tener en propiedad la vida de otro ser humano. Nadie tiene derecho a arrebatársela. Desde este punto de vista, el aborto ha de ser considerado genéricamente un delito, sólo admisible y despenalizado por causas de extrema gravedad, perfectamente definidas y objetivadas. Pienso que para un cristiano lo anterior no es negociable y el margen de existencia del aborto es severamente estrecho. No seamos ingenuos. La inicitativa del Gobierno para la reforma de la ley tras las acciones judiciales contra algunas clínicas abortistas, no surge para corregir el macabro y escandaloso fraude de ley que ha amparado cientos de miles de abortos injustos e ilegales. Si hubiera una mínima intención en este sentido, éste y otros gobiernos habrían actuado mucho antes. Lo nuevo, lo que ha motivado la iniciativa, es que por primera vez, a pesar del ocultismo, de la complicidad y la censura de las adminstraciones, alguien ha podido reunir pruebas suficientes para iniciar un proceso judicial. La incertidumbre podría asustar a los empresarios-matarifes del aborto provocado y ello pone en riesgo al aborto libre, injusto e ilegal que se practica de hecho en nuestro país. Lo que se pretende es dar soporte legal a lo que lo que ahora se hace en fraude de ley, no tomar medidas para evitarlo. Por lo que se comenta, la línea básica de la reforma será el establecimiento de un límite legal de tiempo para la práctica del aborto provocado, la conocida “ley de plazos”. Y probablemente la presentarán como una ley que terminará con los abortos tardíos cuyas dolorosas imágenes hemos visto. Hasta los que están en contra del aborto podrán decir: ¡Qué ley tan bueeeena!. Lo cierto es que estos hechos se están dando casi 25 años después del inicio del aborto injusto e ilegal en España, tiempo en el que una sociedad moralmente adormecida se ha acostumbrado a mirar para otro lado, a inhibirse, a no pensar en las víctimas, sino en la conveniencia y el interés por resolver los contratiempos como sea. Y tiempo, también, para que matarifes sin escrúpulos hayan construido una red de clínicas que han convertido el aborto en un macabro negocio. El Gobierno y los partidarios del aborto piensan que el momento está maduro para dar la gran vuelta de tuerca: Que el aborto libre pase de ser un delito a ser reconocido como un derecho de la mujer, y que pueda provocárselo sin tener que justificarlo. Simplemente porque lo quiere. Esto tampoco es negociable para los cristianos. Hay otra razón detrás de la iniciativa gubernamental. La Constitución Española no permite que el aborto libre. De manera que posiblemente sea éste el escollo fundamental que ha obligado al Gobierno a optar por la vía de la “Subcomisión parlamentaria” en lugar de imponer directamente su nueva ley, como nos tiene acostumbrados: la necesidad de buscar un malabarismo legal y de consenso para evitar un recurso previo de inconstitucionalidad. Digo esto por lo siguiente: La vigente ley procede de un proyecto anterior que fue recurrido y al que el TC obligó, como garantía de protección al nasciturus, a incluir la exigencia de comprobación del supuesto de hecho en el aborto terapéutico, (salud de la madre), mediante el dictamen de un Médico de la especialidad correspondiente. La sentencia TC de 11-04-85 tiene párrafos sin desperdicio para la causa por la Vida. Apunto algunos: “”a) Que la vida humana es un devenir, un proceso que comienza con la gestación, en el curso de la cual una realidad biológica va tomando corpórea y sensitivamente configuración humana, y que termina en la muerte; es un continuo sometido por efectos del tiempo a cambios cualitativos de naturaleza somática y psíquica que tienen un reflejo en el status jurídico público y privado del sujeto vital. b) Que la gestación ha generado un tertium existencialmente distinto de la madre, aunque alojado en el seno de ésta. c) Que dentro de los cambios cualitativos en el desarrollo del proceso vital y partiendo del supuesto de que la vida es una realidad desde el inicio de la gestación, … …De las consideraciones anteriores se deduce que si la Constitución protege la vida con la relevancia a que antes se ha hecho mención, no puede desprotegerla en aquella etapa de su proceso que no sólo es condición para la vida independiente del claustro materno, sino que es también un momento del desarrollo de la vida misma. El término «necesario» del primer artículo de la ley de despenalicación del aborto Que sea necesario para evitar un grave peligro para la salud física o psíquica de la embarazada sólo puede interpretarse en el sentido de que se produce una colisión entre la vida del nasciturus y la vida o salud de la embarazada que no puede solucionarse de ninguna otra forma. En especial, y en relación con el supuesto de grave peligro para la salud, el término «grave» expresa con claridad la idea de que ha de tratarse de un peligro de disminución importante de la salud y con permanencia en el tiempo, todo ello según los conocimientos de la ciencia médica en cada momento. Por otra parte, el término «salud» se refiere a la salud física o psíquica, como se deduce con toda evidencia de los debates parlamentarios…es preciso señalar que el supuesto de grave peligro» para la salud de la embarazada afecta seriamente a su derecho a la vida y a la integridad física. el Estado tiene la obligación de garantizar la vida, incluida la del nasciturus mediante un sistema legal que suponga una protección efectiva de la misma. Por otra parte, en el caso del aborto terapéutico y eugenésico la comprobación del supuesto de hecho, por su naturaleza, ha de producirse necesariamente con anterioridad a la realización del aborto y, dado que de llevarse éste a cabo se ocasionaría un resultado irreversible, el Estado no puede desinteresarse de dicha comprobación””. Ciertamente, son la lógica legal y del Derecho las que deberían llevar a plantear una reforma de la ley, después que la realidad de estos 23 años de aborto ha puesto en evidencia que las medidas adoptadas para la protección debida al nasciturus han sido insuficientes, y de todo punto ineficaz la obligada comprobación del supuesto de hecho por parte del Estado, tal como quedo establecido en la sentencia del TC. De forma que, constitucionalmente hablando, la única reforma posible de la ley es la de establecer mecanismos de control y vigilancia previos que aseguren su cumplimiento escrupuloso. Cuaquier otra que quiera ir más allá es inconstitucional. Pero, es posible que ningún partido presente el recurso porque todos están abducidos por “el pensamiento único” dominante. Sería muy interesante explorar la posibilidad de plantear un recurso de inconstitucionalidad como ciudadanos. E-Cristians podría coordinar la campaña…

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