Sólo un 58% de las parejas son matrimonio: ¿se desintegra la sociedad española?

Una encuesta del CIS encargada por el Ministerio de Sanidad sorprendía recientemente a propios y extraños por el hecho de constatar como…

Una encuesta del CIS encargada por el Ministerio de Sanidad sorprendía recientemente a propios y extraños por el hecho de constatar como este ministerio se interesa por los aspectos más íntimos de los ciudadanos en sus propios dormitorios, sus preferencias y sus fantasías sexuales.

El sondeo, que responde al sugerente título de Actitudes y prácticas sexuales y fue realizado en 2008, recogía también el testimonio de los encuestados sobre dónde practican sexo, qué juguetes eróticos utilizan o cuántas veces se masturban.

“¿Qué idea política preside las mentes rectoras que deciden que se debe conocer la experiencia en masturbación de los ciudadanos de este país, o las experiencias extra-matrimoniales, el grado de atractivo personal, los lugares habituales y ocasionales para mantener relaciones sexuales? Esta es la pregunta que se hace la publicación InfoQuincena 12 en un primer estudio sobre la encuesta del CIS.

“¿Hacia la desintegración de la sociedad española?”

El informe, ‘Las modalidades de pareja. Estructura social resultante. ¿Hacia la desintegración de la sociedad española?’, elaborado por el Instituto de Estudios del Capital Social (INCAS), basándose en los datos de la encuesta encargada por Sanidad, analiza también en esta primera parte las modalidades de pareja y la estructura social que determina, con un “resultado llamativo”, dice el estudio.

Y es que las preguntas que realiza el CIS en su encuesta, del número 7 al 16, tratan sobre la pareja, pero basándose en “un prejuicio ideológico de difícil justificación en un trabajo científico” que aporta una “información imprecisa”, considera el estudio de InfoQuincena.

Preguntas relacionadas con si “tiene pareja estable” y si se convive con ella, sin determinar qué significación tiene ese término, cuando la magnitud de las que no conviven llega al 12% sobre el total de parejas en las respuestas da una idea de la confusión que pueden crear los datos del CIS.

“El resultado es una nebulosa propia de una ideología que tiende deliberadamente a difuminar el significado del matrimonio como institución social. Se trata de situar en un mismo plano de clasificación realidades de convivencia muy distintas”, dice el INCAS.

“Todo hubiera resultado menos confuso si las preguntas hubieran indagado a partir de los tres grupos claramente identificables: parejas de hecho, matrimonio civil y matrimonio religioso.

Los matrimonios, ¿sin futuro?

Una de las conclusiones del estudio es que “de ser exacta la radiografía que nos ofrece el CIS debería mover a preocupación”, ya que “sólo el 58% de las parejas lo serían en matrimonio”.

Como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir del informe, de ese 58%, un 50% son matrimonios religiosos, mientras que sólo un 8% son matrimonios civiles. Las parejas de hecho representan un 9% sobre el total de parejas y el 33% son parejas desvinculadas, es decir no estables o que no conviven, según el CIS.

Además, “una de cada cinco parejas estables no supera los 5 años”, con lo que “entre parejas desvinculadas y parejas estables de corta duración (menos de 5 años) se alcanzaría el 46% del total de las parejas españolas. Esta cifra se elevaría al 53% si añadimos las que no superan los 10 años”, aclara InfoQuincena.

Si todos estos datos del CIS fueran exactos, “el matrimonio religioso cedería importancia, no ante el matrimonio civil, ni tan siquiera ante la pareja de hecho que es una versión formalmente menos comprometida que el anterior, sino ante fórmulas sin capacidad de generar hogares como las parejas no estables, y las que no conviven”.

Al mismo tiempo, “este hecho ha de correlacionarse con la baja natalidad de las mujeres que no pertenecen al grupo de inmigrantes o de católicas practicantes, que ni tan siquiera llegan a un hijo por mujer en edad fértil, cuando el valor para el conjunto de mujeres españolas está en 1,4, y la tasa de reposición en 2,1”, agrega el INCAS.

Legislar, ¿para quién?

Otra de las cuestiones que aborda el InfoQuincena, basándose en los datos del CIS, es la contradicción que supone “que el matrimonio civil y las parejas de hecho sean tan marginales cuando se ha legislado para facilitar el divorcio con la idea de ‘aligerar’ el compromiso del matrimonio civil”.

“Se ha convertido el matrimonio en un contrato sin garantías, dado que puede ser roto unilateralmente, sin causa ni responsabilidades a condición de que hayan transcurrido 3 meses de su registro civil, bajo la tesis que ahorraba sufrimientos a quienes deseban romper”, destaca.

Pues bien, “en realidad tampoco ha sido así, porque los datos muestran que el número de rupturas contenciosas han crecido en relación al periodo anterior a la aprobación de la ley del divorcio”.

La natalidad no tiene cabida

El estudio concluye con una revisión de cómo queda configurada la sociedad a la vista de la encuesta del CIS, una sociedad en la que, guste o no guste, la familia se erige como la más “decisiva” de todas las instituciones, “porque es la única capaz de generar, en un orden primario, el capital social y el capital humano que son condiciones necesarias de toda sociedad”.

Sin embargo, el problema surge cuando esa sociedad “se transforma en una estructura sin núcleos familiares estables, sin hogares, con una elevada proporción, además, de enlaces rotos”, señala el estudio.

Con este tipo de estructura social, se producen “repercusiones negativas de todo tipo desde el punto de vista de su funcionamiento, costes sociales, productividad dañada a consecuencia de la pérdida de capital social y también en términos de capital humano estrechamente vinculado al anterior, sobre todo cuando se trata de capital social localizado en la familia”.

Por otra parte, este tipo de sociedad desvinculada afecta a la felicidad de las personas que la componen. “Es un dato conocido que la ruptura del vínculo de pareja genera una situación de estrés importante y afecta negativamente al estado de felicidad” del individuo, dice el informe.

Todo ello lleva a concluir que “la lógica del sistema de bienestar, ya muy dañada, resultaría bajo este modelo de difícil sostén”, sobre todo teniendo en cuenta el envejecimiento de la población, un factor que “se acentuaría más de lo que indican las previsiones a largo plazo, porque la estructura que hace posible la natalidad, ya de por sí insuficiente, se estaría modificando hacia unos tipos de relación donde la descendencia o no tiene cabida”.

El resultado es “individuos más aislados, más frágiles ante la adversidad, con vidas dotadas de mayores costes, sin que estos vengan compensados por mejores ingresos, aumento de las personas mayores o que sin serlo han entrado en estado de dependencia, pero que viven solas”. Un escenario nada alentador, sin duda.

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