Solos y consumistas: el mercado mima a los singles

“El consumo es el gran ansiolítico de la sociedad moderna”, dice el filósofo Gilles Lipovetsky. Y no anda muy errado el pensador francés, conocido por…

El consumo es el gran ansiolítico de la sociedad moderna”, dice el filósofo Gilles Lipovetsky. Y no anda muy errado el pensador francés, conocido por su afilada crítica a la actual sociedad de consumo, a tenor de iniciativas como la del Salón Singles, inaugurado el 10 de junio, que sugiere multitud de ofertas de ocio para aquellas personas sin compromiso o que, tras separarse, viven en soledad e intentan llenar el vacío de su vida consumiendo de forma compulsiva.

 

El ‘divorcio exprés’, entre otras razones, está generando un mercado que crece vertiginosamente y es un verdadero filón a explotar por los tiburones de la publicidad y las empresas de ocio. Los ‘nuevos solteros’ con un poder adquisitivo destacable, la mayoría de ellos provenientes de parejas separadas, son el objetivo de estos empresarios. Se calcula que en España hay aproximadamente unos 8 millones de clientes potenciales que se hallan en esta situación.

 

Salón Singles, ocio para solitarios

 

La Fira de Barcelona espera recibir en el Salón Singles la visita de alrededor de 20.000 personas en edad de convivir en pareja pero que viven solos. Sin los gastos que comporta una familia y con mucho tiempo libre para disfrutar, los singles son el objetivo de multitud de ofertas: viajes para solteros, actividades deportivas o culturales pensadas para ellos, productos alimentarios en monodosis, locales nocturnos específicos para solitarios, o espacios donde encontrar pareja, eso sí, dispuesta a seguir invirtiendo en diversión.

 

La lógica del mercado se impone y los publicitarios con olfato fomentan esta nueva cultura del ocio, surgida de una sociedad cada vez más desvinculada: Hay que proteger al emergente especimen con poder adquisitivo, un filón por explotar, ante los ‘peligros’ del matrimonio y la familia, ofreciéndoles todo tipo de productos y servicios hechos a su medida.

 

El olfato de SONY

 

Entre las muchas empresas que han olfateado este creciente mercado, entre otras Comodynes, Danone, Dyr, Halcón Viajes, Henkel o Knorr, destaca Sony, con un sentido del oportunismo que no duda en anteponer a cuestiones éticas, como ha ocurrido en el caso de su apuesta por la película El Código Da Vinci, a pesar de las mentiras históricas que vierte y la ofensa que supone para millones de católicos en todo el mundo.

 

En esta ocasión, Sony ha sacado al mercado un producto a medida de almas solitarias, pero con solvencia económica: un ordenador portátil que incluye home cinema, DVD y televisión digital, entre otras funciones.

 

“Los hombres sólo buscan sexo”

 

Aunque los organizadores del Salón Singles aseguran que el número de visitantes masculinos ha crecido notablemente con respecto a los del año pasado, lo cierto es que las mujeres son las principales protagonistas de esta muestra.

 

Otro dato interesante del salón es que, mientras para las mujeres, que suelen ir en grupos de amigas, el objetivo son “otras prioridades”, “la mayoría de hombres sólo buscan sexo”, afirma Rosa, una de las asistentes. Sexo y consumismo para llenar el vacío de la soledad. Un consumismo que, además, “funciona como un imperio sin tiempos muertos y de contornos infinitos”, tal como lo define Lipovetsky en su última obra, La felicidad paradójica. Ensayo sobre la sociedad del hiperconsumo.

 

“Sólo y angustiado”

 

El filósofo francés considera que “el hombre ‘hipermoderno’ está sólo. Disfruta de su individualismo hedonista y bulímico, pero vive angustiado por la ausencia de referencias… es un hombre a una tarjeta de crédito pegado”. Es el precio a pagar por el cómodo e irresponsable ‘divorcio exprés’, una norma cuestionada también por Lipovetsky.

 

En una entrevista publicada por el diario LA RAZÓN el 11 de junio, cuando le preguntan por el fenómeno de pasar de una familia ‘para toda la vida’ al ‘divorcio exprés’, el pensador dice: Ante esta nueva situación, “la sociedad individualista exige que cada uno se construya a sí mismo, y el consumo ocupa un papel crucial en ese proceso”.

 

“La reafirmación, en lo religioso”

 

Ahora bien, también se pregunta Lipovetsky “si lo efímero colma las aspiraciones de las personas”, y su respuesta es que no. La prueba evidente, argumenta, es que “cada vez más gente busca una reafirmación en el terreno religioso o sagrado, porque el consumo no les basta, sólo que de una forma diferente a como se hacía antes”.

 

“Un marciano que observase nuestra sociedad vería supermercados, gente que viaja, sexo por todos los lados, una esperanza de vida que crece sin cesar y podría pensar que la felicidad de la raza humana es plena”, señala el pensador francés, “pero si ese marciano se instala aquí durante un tiempo y nos observa, descubrirá otra cosa, a mucha gente que hundida en la depresión, la insatisfacción y la soledad. Ésa es la felicidad paradójica: consumimos cada vez más para estar mejor, pero no somos cada vez más felices”.

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