Apedrearon el cadáver con cuanto tuvieron a mano los verdugos

Al hermano Ireneo Jacinto, lasaliano burgalés residente en Madrid, le dispararon varias veces y después apedrearon el cadáver

Revolución española: un incendio para apagar otro

La izquierda moderada apoyó la revolución española con tal de dominar lo que consideraba “derecha” y así terminó por consentir la matanza de inocentes

La monja que murió repitiendo: ¡perdónales, perdónales!

María Pilar de San Francisco de Borja, carmelita en Guadalajara, rezaba así por los que la mataban: “¡perdónales, perdónales!”

Cuando lo apresaron gritaba: «¡Viva Cristo Rey!, ¡Señor perdónalos!»

El sacerdote Juan Manuel Felices gritaba ¡Viva Cristo Rey! y ¡Señor perdónalos! al apresarle los que lo matarían junto a los obispos de Almería y Guadix

Os perdono, porque quiero morir como Jesús que perdonó a los que le crucificaron

El claretiano José Reixac perdonó a quienes le fusilaron dejándole malherido, recordándoles que Jesús perdonó a los que le crucificaron

Si sabéis quiénes son mis asesinos, perdonadles

El sacerdote Agapito Gorgues fue asesinado en un ajuste de cuentas entre CNT y UGT, y pidió a sus familiares que perdonaran a sus asesinos

A mí me podéis matar, pero a Dios no. ¡Viva Cristo Rey! Perdono a mis enemigos

Antes de morir mártir, el sacerdote paúl Fortunato Velasco recordó a sus asesinos que a Dios no lo podían matar y deberían darle cuentas

Le cortaron la lengua antes de matarle, porque quería bendecir a Dios

Al sacerdote almeriense Francisco Roda le sacaron los ojos antes de arrojarle a un pozo, y como aún quería bendecir a Dios le cortaron la lengua

El mártir al que sus propios asesinos le pidieron que los bendijera

El operario diocesano Recaredo Centelles no murió al ser fusilado y el miliciano que fue a darle el tiro de gracia le pidió que los bendijera

Mientras caía, aún pudo gritar: ¡Yo os perdono, viva Cristo Rey!

Al Franciscano Félix Gómez-Pinto le dispararon por la espalda y al caer gritó: Yo os perdono, viva Cristo Rey

Pasamos el día animándonos al martirio y rezando por nuestros enemigos

Al despedirse de su congregación, los claretianos de Barbastro decían pasar el día animándose al martirio y “rezando por nuestros enemigos”

Los detuvieron por la calle y, por no blasfemar, los fusilaron

Al obrero almeriense Enrique Rodríguez Tortosa lo detuvieron en la calle y por no blasfemar, lo fusilaron. Murió gritando Viva Cristo Rey.

Rechazó marchar al extranjero, porque deseaba dar su sangre por Cristo

El claretiano Jacinto Blanch, que ya había visto arder su casa en la Semana Trágica de 1909, rechazó salir al extranjero en 1936 porque deseaba dar su sangre por Cristo

El sacerdote que sintió golpes en su corazón cuando destruían el altar mayor del convento

El párroco dijo a la anciana que había visto intacto el convento de Huécija: estoy sintiendo los golpes en mi corazón, están rompiendo el altar mayor

La monja descuartizada y dada a comer a los cerdos

Apolonia Lizárraga, general de las Carmelitas de la Caridad, fue descuartizada en la checa de San Elías de Barcelona, según relató su hermana