Terrorismo islamista en Cataluña, más confusión que comprensión

Cataluña ha de afrontar decididamente uno de los graves problemas que cuestionan hoy la solidez de las democracias occidentales: el terrorismo …

Cataluña ha de afrontar decididamente uno de los graves problemas que cuestionan hoy la solidez de las democracias occidentales: el terrorismo que se reclama de inspiración islamista. Conviene precisar los términos. Es evidente que estas personas son terroristas porque quieren atemorizar al máximo a la población y por ello utilizan las estrategias del terror; y persiguen unos objetivos finales ligados a su particular comprensión del Islam. No esconden que quieren organizar la sociedad política mundial a partir de su interpretación particular de la sharia y presentan el Islam, reinterpretado a partir de lecturas de inspiración salafista, como referente de sus comportamientos y como única alternativa posible para resolver los problemas de las sociedades modernas. Toda esta larga introducción es para evidenciar que en torno a este terrorismo de inspiración islamista hay más confusión que comprensión. Los términos se confunden reiteradamente: yihadismo, salafismo, islamismo e islamismo radical se convierten en conceptos intercambiables siempre vinculados al terrorismo. Perdónenme, pero no es así.

Ante la tensión que provoca el terror de inspiración islamista, común en la mayoría de las sociedades occidentales, es necesario adoptar una política pública específica para combatir este terrorismo desde sus orígenes. Es evidente que esta política debe combinar actuaciones policiales preventivas; pero también se necesita adoptar actuaciones en el ámbito religioso, social, educativo, cultural y tecnológico para combatir el tráfico del islam tradicional en el rigorismo religioso y fundamentalista, y después a la radicalización terrorista. En Cataluña, las autoridades públicas deben evitar que la interpretación salafista del Islam sea relevante entre las comunidades musulmanas catalanas. Al mismo tiempo, hay que ayudar a la sociedad catalana a tener una comprensión más justa de la realidad de los catalanes musulmanes a fin de vencer prejuicios o estereotipos que no ayudan a la convivencia cívica. En la misma dirección, las autoridades públicas, tanto la Generalitat como las autoridades locales, deben ser proactivas a la hora de desarrollar políticas públicas que permitan otorgar a las comunidades musulmanas, incluidas las salafistas moderadas, un papel más comprometido en la lucha contra el terrorismo de inspiración islamista y la construcción del Islam de Cataluña.

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