Terroristas y pederastas: de la reinserción a la estigmatización.

Uno de los riesgos totalitarios del pensamiento políticamente correcto es su querencia por el populismo emotivista, que enmascara el afá…

Forum Libertas

Uno de los riesgos totalitarios del pensamiento políticamente correcto es su querencia por el populismo emotivista, que enmascara el afán de venganzacon la pretensión de confundirla con la justicia. Venga esta entrada a cuento del crítico informe del Consejo General del Poder Judicial contra el proyecto de reforma del Código Penal, (¿cuantas van ya desde la de 1995?), que es la herencia póstuma del ex ministro Bermejo.

El Gobierno de los Jueces se opone a que los penados por terrorismo o agresión sexual después de cumplir sus penas se encuentren en un sistema de libertad vigilada. Es decir, se impone al criterio de reinserción que, en teoría, preside nuestro sistema penitenciario, el de la estigmatización del sujeto, porque cuando ha quedado limpio de polvo y paja de la justicia sigue siendo señalado por el dedo público de la libertad vigilada, por un periodo además indeterminado. Con un agravante extremadamente injusto: la libertad vigilada se dicta al dictarse la sentencia, prescindiéndose del grado de reinserción que realizará el futuro preso a lo largo del cumplimiento de la pena.

Es una paradoja que el mismo gobierno que justifica leyes extrañas en nombre de los nuevos “derechos”, practique tal recorte al derecho de toda persona a intentar rehacer su vida una vez ha cumplido con la justicia. Si se quieren revisar las penas por este tipo de delitos, hágase, pero que no se altere el principio fundamental de que, a pena cumplida, exigencia social cubierta. No pueden añadirsede nuevas.

El Gobierno de los Jueces señala, además con razón y criterio técnico, que esta libertad vigilada choca con las aplicaciones del tercer grado y la libertad provisional, que obviamente siguen vigentes. Es cierto que existen delitos que producen más alarma, más escándalo social, que otros. La pederastia es uno de ellos. Y es cierto también que el Estado tiende a echar mano de lo que puede y de lo que no para luchar contra el terrorismo. Pero no se puede enviar al limbo legal a las personas para prácticamente el resto de sus vidas, o al menos para una buena parte de ella, después de haber pasado 15 o 20 años en la cárcel.
Somos perfectamente conscientes que defender la crítica de los jueces es ir a contracorriente, incluso habrá cristianos que considerarán que el proyecto Bermejo está bien. Pues hay que decir con claridad que no lo está. El acento no sólo y siempredebe situarse en endurecer la justicia,-como se viene haciendo- sino en la prevención del delito, sobre todo algunos de ellos, en evitar la estigmatización del delincuente, porque sigue siendo una persona portadora de todos sus derechos y creado como todos los demás a imagen y semejanza de Dios, yayudar a aquellos que por la naturaleza del delito y la persona son enfermos. Este es el caso de muchos pederastas, y requieren un tratamiento médico que hoy por hoy no existe.
En el caso del terrorismo, las medidas penales que existen son suficientes, y también en este caso ha de buscarse la reinserción, que debe tener un fuerte componente de reconciliación que impulse el arrepentimiento.
Zapatero empezó su primer a legislatura con referencias al republicanismo cívico y a su guru Petit, proclamando la necesidad de ampliar y profundizar los derechos de los ciudadanos.La reforma del Código Penal de Bermejo va en dirección absolutamente opuesta. Además, es en muchos aspectos, una chapuza, como lo muestra el caso de que un condenado por la violación de una menor de 13 años puede tener la misma pena que un homicidio de una menor de edad. La violación es grave, pero en ningún caso puede llegar al extremo de equipararse a la muerte.
Por un lado se quiere condenar por vida a los agresores sexuales, por el otro tenemos unas políticas que estimulan la relación sexual entre los adolescentes, una edad de emancipación sexual increíble, los 13 años, y una presión cultural, mediática e incluso política que lo ha sexualizado todo. Esto es realmente esquizofrénico, propio de un sistema enfermo.

Al menos, los puritanos, o los libertinos, eran coherentes. Aquí intentan construir de noche lo que han derribado de día.

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