Tesis para un nuevo movimiento social, cultural y político (y III)

¿Qué hacer? ¿Qué podemos hacer? ¿Qué hay que rehacer?

  1. La respuesta necesaria y urgente pasa por promover el renacimiento de una sociedad vinculada. Renacimiento porque no puede ser un simple intento de recuperación del pasado, ni tampoco afrontar la anomia y la alienación sin recobrar nuestra cultura forjada a lo largo de la historia.
  2. La advertencia de Charles Taylor es fruto de la evidencia: ninguna sociedad puede afrontar los problemas con los únicos recursos de su época. Este renacimiento del compromiso y el gran empeño del renacimiento de los vínculos con las comunidades, tiene dos planes diferentes y complementarios fruto de la matriz histórica.
  3. Reconstrucción de una cultura de razón objetiva, que sólo es posible a partir de la cultura cristiana. Perdidos los intentos de construir una razón objetiva atea, a partir del materialismo histórico y el materialismo dialéctico, es evidente que sólo el regreso a nuestras fuentes culturales nos puede proporcionar la base necesaria. Es un paso que ya han hecho otras grandes culturas en las cuales, perdido el apoyo construido por el comunismo, tienden a recuperar un nuevo marco de referencia común, como el neo confucionismo en China y la Ortodoxia en Rusia.
  4. El liberalismo no puede forjar un marco de referencia de razón objetiva porque su ontología es el imperio de la subjetividad; ni puede reconstruir los vínculos, porque su filosofía conduce al hiperindividualismo de la realización del deseo. Sí que puede aportar determinadas soluciones instrumentales, medios, en un marco de razón objetiva.
  5. En nuestro contexto, el cristianismo tiene dos dimensiones. Una, como experiencia religiosa, como fe. La otra, como cultura de naturaleza secular generada por aquella fe.
  6. El regreso de los bautizados, que son mayoría o la minoría más grande en muchos países de Europa, empezando por España y Cataluña, es un objetivo necesario. Se ha cometido el error de relegar la naturaleza teológica del bautizo y la fuerza del sacramento a sólo una categoría instrumental, sociológica: “católicos no practicantes”. Y a partir de aquí, han quedado olvidados, perdidos por la Iglesia, todo lo contrario a aquello que señala el mensaje evangélico.
  7. De hecho, se ha otorgado más atención al diálogo con la minoría atea, que a los bautizados. La Iglesia y la sociedad pagamos las consecuencias, porque la cultura católica es la columna vertebral sobre la cual se ha construido el país y su economía.
  8. El regreso de los bautizados es necesario para revitalizar la Iglesia y transformar el sistema de la valores de nuestra sociedad. A esta acción tendría que estar llamado a actuar todo el pueblo de Dios y su Institución eclesial, la Asamblea de los Ciudadanos de Dios, el antiguo nombre que nos designaba antes de conocernos como cristianos. Esta acción, la Nueva Evangelización, en definitiva, comporta también una continua mejora de la vida de la fe, esto es, el obrar de los feligreses, porque la fe, como toda virtud, o es una práctica, o no es.
  9. Son posibles acciones de la misión del regreso:
    1. El despertar espiritual. Traer la Palabra y el testigo a la plaza pública
    2. Mejora del culto y de la liturgia parroquial, de la proclamación de la Palabra, de la homilía, de la compresión del sentido de la misa, de su belleza y capacidad de emocionar. La misa, un momento y un espacio privilegiado para vivir la fe, y por lo tanto por invitar a los alejados.
    3. La parroquia entiende, que su ámbito de presencia y actuación es todo el territorio al que sirve, y no sólo los feligreses que acuden
    4. Parroquias abiertas muchas horas con capacidad para acoger y orientar. Un espacio de paz, silencio y compañía en medio del zumbido ensordecedor de la ciudad.
    5. Sacerdotes y religiosas, religiosos que escuchan y difunden las enseñanzas del Santo Padre y de su obispo, que anteponen el amor entre ellos y la unión eclesial a toda interpretación de la vida, de la fe personal.
    6. Una Iglesia que tiene credibilidad y confronta proféticamente todos los poderes que caigan en la injusticia, y que como San Juan Bauptista les dice “No t’és lícit!” (Mt. 14, 4). Y lo hace de manera equilibrada observando todo aquello que se aparta gravemente del mandato de Dios. No hace ideología, ni partidismo político.
    7. La recuperación del sentido de la escuela cristiana, que tiene en su centro a Jesucristo y su misión en la educación en su Palabra.
    8. La mejora de la formación catequética en todas las edades, y la doctrina social de la Iglesia
    9. El regreso de la enseñanza de la cultura católica a las escuelas públicas, y la mejora de su calidad en todos los ámbitos
    10. La disponibilidad de organizaciones adecuadas en las parroquias para los niños adolescentes y jóvenes, donde el juego, la aventura, la formación del carácter en las virtudes y el servicio, estén soldados de manera inseparable con el desvelo y formación de la fe. En este contexto, los Guías y Scouts de Europa, reconocidos por el Consejo Pontificio por los Laicos, constituyen un servicio excelente
    11. Fortalecer la dimensión religiosa de las fiestas tradicionales
  10. El testigo personal y comunitario es la condición necesaria de la misión. Y el testigo exige la educación y práctica en las virtudes. Sin ellas no es posible.
  11. La comunicación publicitaria y una fuerte presencia en internet tienen que acompañar a la práctica de la evangelización, con objeto de compensar un marco de referencia en el espacio público profundamente desfavorable por el anuncio de Jesucristo y su Iglesia
  12. ¿Por qué los cristianos pasaron de ser unos pocos millares a ser la mayoría del Imperio en menos de cuatro siglos? Fue compromiso personal de cada uno de ellos intensamente vivido. Alcanzó todas las dimensiones de la vida de los seres humanos pero se fundamentó siempre en el testigo y la experiencia.
  13. Austeridad, sencillez. Eran como los otros, pero a la vez manifestaban matices, diferencias importantes en la vida cotidiana, en su honestidad, veracidad, capacidad de donación y servicio. Capacidad también para atender a los más necesidades.
  14. Pero, sobre todo, capacidad de crear estupor con su fe. Es el caso de los mártires, pero también otros ejemplos de vida cotidiana. La gente no era cristiana, pero quedaba estupefacta ante el tipo de testigo siempre pacífico que ellos daban. Era el encuentro con alguien que te acompañaba para contemplar un Misterio tan grande que provoca estupor, el paso previo necesario para la experiencia de Dios. No es la burocracia clerical, el sociologismo, los humanismos sin el Cristo, quienes promoverán la Evangelización
  15. Un cristiano es un seguidor de Cristo, el Hombre en su máxima manifestación. ¿Qué humanismo pueden generar los cristianos, cuando ocultan la realidad de Cristo? Y este es el problema de demasiadas escuelas católicas, que en nombre de extrañas razones, diluyen a Jesucristo en lugar de convertirlo en el centro de su actividad docente.
  16. ¿Qué sentido tienen organizaciones diocesanas que se comportan como aconfesionales? ¿Es una confusión desordenada de los roles, cuando no, un uso de fruto indebido de un potencial al servicio de causas por las cuales no han sido constituidas? Si toda la organización diocesana no vive en la centralidad visible de Jesucristo, la apelación a la evangelización es simple retórica banal.
  17. La centralidad de la evangelización está en los jóvenes. No sólo en ellos pero si necesariamente en ellos. Y esto no solamente para salvar el futuro, sino porque abordarla hace necesario resolver muchas cuestiones. Enumero algunas: La pastoral familiar, la escuela cristiana, todas las organizaciones dedicadas al ocio, la capacidad eclesial, parroquial y diocesana de crear estructuras y significantes, el papel de las universidades cristianas y el de los cristianos en la universidad pública, la clase de religión, su calidad en la escuela concertada, reintroducirla y evitar su extinción en la escuela pública.
  18. El proyecto cultural es junto con el regreso de los bautizados, el otro eje decisivo de la respuesta. Cultura como concepción compartida, interpretación del ser humano, la sociedad, la vida, el mundo, que se manifiesta desde la razón y la sensibilidad en los diversos campos del conocimiento científico, el ensayo, la literatura, el teatro y las artes audiovisuales, las artes plásticas, los medios
  19. Presentar a la sociedad el Proyecto entendido como la concepción del bien común, que promueve proyectos personales orientados a realizar el bien de cada persona, nacida de una concepción cristiana traducida a categorías que no necesitan de la razón de fe para ser aceptadas y valoradas.
    1. Un punto crucial del Proyecto es mostrar la belleza del cristianismo.
    2. Participar desde la cultura cristiana en los debates culturales, sociales, económicos y políticos de nuestra sociedad. Cuál es el juicio y propuesta cristiana ante cada hecho, depurados de subjetivismos y apriorismos ideológicos.
    3. Explicar a la sociedad la dimensión cristiana inseparable de nuestra cultura: ¿Qué queda de Cataluña si suprimimos los 1.800 primeros años de su historia y el 60% de los 200 siguientes? Un 4% de lo que realmente somos! Un desastre. Este es el camino emprendido que hay que rehacer.
    4. Recuperar la tradición cultural y sus fuentes que nos dotan de dimensión global, formarse en ellas y divulgarlas
    5. Necesariamente el Proyecto Cultural tiene que ser eficazmente crítico hasta la demolición de la ideología de género y todas sus ramificaciones generadoras de la gran ruptura antropológica de nuestro tiempo. Su hegemonía en algunas sociedades, como la catalana y la española, pide una gran exigencia en la forma de llevarlo a cabo
    6. Hay que deshacer el malentendido entre perspectiva de género y su falsa identificación con el feminismo y la igualdad entre el hombre y la mujer. Hay que mostrar cómo ha desviado la atención de las desigualdades económicas y culturales, constituyendo una alianza objetiva con las élites cosmopolitas del nuevo imperialismo financiero- tecnológico-mediático (Fintemed)
    7. Son objetivos del Proyecte Cultura, la realización de los Acuerdos Fundamentales, que dotan de sentido y cohesión a nuestra sociedad, y concretan el marco de razón objetiva, así como el reconocimiento, transmisión vigorosa, educación y práctica de las virtudes.
    8. La reconstrucción del papel de la universidad y de la misión de educar
  20. Fortalecer las comunidades básicas: familia y parroquia. Impulsar la iglesia doméstica, empezando por auxiliar y ayudar en términos concretos y prácticos a los padres para que puedan desarrollar su dimensión sacerdotal. También aquí hay que ir a su encuentro en sus carencias y necesidades no únicamente materiales, sino espirituales y de formación
  21. La inestabilidad, cuando no, destrucción de la familia, daña a todos porque destruye la capacidad económica de la sociedad y hace inviable el estado del bienestar. La familia lleva a cabo una serie de funciones concretas insustituibles que determinan en gran medida el crecimiento económico y la capacidad del sistema público de bienestar.
  22. Acción política basada en las aplicaciones de la doctrina social de la Iglesia. Sin aplicaciones prácticas, sin configurar políticas prácticas, la DSE puede quedar relegada como producto academicista, y sin incidencia en los ámbitos en los cuales se tiene que hacer presente. La ética de las virtudes y la amistad civil aristotélica, la concordia como exigencias fundamentales del nuevo proyecto del humanismo cristiano.
  23. El Cristianismo triunfó porque dio respuesta material a las necesidades sociales de la época, a la vez que aportaba un sentido trascendente a las desgracias y al sufrimiento humano. Fue la Caritas, que hoy se tiene que hacer presente fortaleciendo una economía basada en la reciprocidad, el compromiso y la solidaridad como marco superior dentro del cual funciona supeditado, el contrato, el mercado y la ganancia.
  24. Una parte de los creyentes han olvidado que la preocupación material por el prójimo se limita a la solidaridad interpersonal, olvidando las causas estructurales, es decir, olvidando la política y la economía.
  25. Juan Pablo II y Benedicto XVI han reiterado que para un cristiano la política es la más alta manifestación del amor. El Papa actual reclama con urgencia la incorporación de cristianos a la política, capaces de ser testigo de la fe, dotados de discernimiento cultural, espíritu de servicio, calidad profesional y absoluta honestidad.
  26. El Cristianismo, con su actitud y con su tarea, obligó a justificar el uso que se hacía del poder. Este fue el choque fundamental con el Imperio. Este deja de ser imperturbable ante el ciudadano, se empezaron a crear las condiciones para que tuviera que rendir cuentas ante sus súbditos. Esta es una diferencia histórica sustancial entre la raíz cristiana transformada en cultura y la del Islam o la tradición china.
  27. El Estado ya no puede negar al individuo. Cuando el cristiano se negaba a presentar una ofrenda divina al César, sin que esto signifique restar nada a la fidelidad política, estaba diciendo que el poder imperial tenía unos límites, y que él no estaba dispuesto a que fueran sobrepasados. La erradicación de la conciencia cristiana es condición necesaria para las grandes dictaduras por la hegemonía del pensamiento políticamente correcto.
  28. Todo esto nos lleva a una conclusión. Lo decisivo en nuestro tiempo, lo ha sido siempre, es el esfuerzo evangelizador, que sale a los pueblos y plazas a buscar a las personas y anunciarles que Jesucristo es el camino para la vida a desdecir, y lo hace con hechos que la palabra enmarca pero no sustituye. Es la capacidad de transmitir la Buena Nueva a las otras personas y hacerlo en la vida cotidiana. El ejemplo es Santo Pablo. Anduvo, navegó, convivió, predicó y escribió, buscando en el gentío, toda la vida, pero nunca incurrió en la tentación de confundirse con él.
  29. Hasta aquí lo fundamental, lo que es decisivo para los católicos, y también para los que no siéndolo creen que es mejor una sociedad donde los cristianos se esfuercen para serlo.
  30. Pero, ¿y el otro ámbito de la cuestión que afecta a todo el mundo? Se trata de los marcos de referencia que hay en nuestra sociedad, que configuran el conjunto de principios que voluntaria o involuntariamente utilizamos para formar el juicio, emitir opiniones, adoptar actitudes y tomar decisiones.
  31. La ideología de la desvinculación ha conseguido la hegemonía cultural, irrogándose la superioridad sobre toda otra forma de pensar, y con la pretensión de no ser discutida. Se considera el “fin de la Historia”, cuando sólo es un conjunto contradictorio de ideología sin fundamentos. Han conseguido por medio de instrumentos de poder, las leyes, las subvenciones y los intelectuales orgánicos, organizar el consentimiento en todos los terrenos, incluso el administrativo. Han conseguido que las masas aceptaran aquellas ideas como sentido común, incluso en contra de sus intereses. Han destruido el lenguaje y han generado tal confusión hasta hacer desaparecer el sentido natural de la humanidad.
  32. Para utilizar los mismos términos de Gramsci, bastante claros a pesar de su lenguaje específico “Dentro de la superestructura, el elemento ideológico predomina sobre el institucional”. También Marx afirma en su prefacio en Contribución a la Crítica de la Economía Política “Los hombres adquieren conciencia del conflicto y luchan para resolverlo a través de formas ideológicas, es decir, jurídicas, políticas, religiosas, artísticas y filosóficas”. Unos han entendido bien esta evidencia, la prevalencia de la ideología y su lucha, y otros han prescindido de ella. Lo que vivimos es el resultado de la hegemonía de la cultura desvinculada
  33. Esta hegemonía hace más difícil la evangelización, por una parte. Por otra, imposibilita un buen discernimiento cultural y moral, destruye el fundamento de las personas y de las instituciones que hacen posible una sociedad civil sólida y cohesionada por las virtudes cívicas.
  34. La desvinculación construye sociedades sin personas muy configuradas -capital humano-, ni instituciones del vínculo -capital social-. En ellas la prosperidad económica sostenida es una entelequia o un estadio pasajero, excepto para las élites cosmopolitas del imperialismo Fintemed, que forman parte del proceso que produce la hegemonía cultural y el consentimiento en torno a ella.
  35. Hay que afrontar decididamente esta situación no como reacción, sino como alternativa. En definitiva, hace falta un combate moral, cultural, económico y político, en el terreno de las ideas, y hay que darlo de acuerdo con las reglas de la táctica y estrategia de toda confrontación.
  36. Para actuar hay que construir un movimiento, una red social y política, formada por los cristianos de fe y de cultura, que puedan articular todos los sectores de población maltratados por la desvinculación. Un bloque que sabe hacer frente a las cuatro formulaciones políticas en las cuales hoy se asienta el bloque político de la desvinculación: la identidad sexual y la realización del deseo de posesión convertida en proyecto político, la ideología de género, el laicismo de la exclusión religiosa, y la injusticia social manifiesta del imperialismo de las élites, Fintemed, motor principal de la crisis y de la inestabilidad económica, y principal beneficiado de aquellas ideologías que promueven la alienación.
  37. Construir este movimiento, acabar con la hegemonía política de estas concepciones que preparan la ruptura final de la sociedad post humana, es la tarea de trascendencia histórica que hay que realizar porque va en juego la civilización occidental tal como la conocemos.
  38. Porque el adversario principal de nuestra civilización no es el Islam, creer esto es caer en la trampa. El Islam puede prosperar en todo caso por nuestra debilidad demográfica, religiosa, moral y cultural, ocasionada por aquellas cuatro formulaciones políticas (74) destructoras de nuestra sociedad.
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