Testimonios del PuntBCN

Cómo se descubre que la ley de la vida es la caridad

Hemos tenido un encuentro de los voluntarios de la última edición de PuntBCN (http://www.puntbarcelona.cat/) para juzgar cómo hemos vivido el gesto, donde se ha evidenciado que lo que cumple la vida es entregarla. Todos han podido testimoniar la alegría que genera entregar el propio tiempo y trabajo con la conciencia de que lo hacemos por el Señor. Esto introduce una modalidad de vivir la vida y el trabajo más grande, llena de pasión y agradecimiento por lo que existe, que cuida de todo y no es juzgada por el éxito y el fracaso de lo que hacemos. Un joven técnico de video que está empezando de autónomo decía que la experiencia le había ayudado a redescubrir la pasión por su trabajo profesional; un director de banca decía que deseaba que sus empleados vivieran el trabajo así, con esta entrega, con esta conciencia; porque lo que mueve el corazón no es un buen sueldo o el poder o el éxito, sino tener claro el motivo último de la vida. Y la ley de la vida es la caridad.
Una chica que no ha podido participar al encuentro ha enviado su reflexión por escrito y me ha permitido publicarla:

“Gracias por las preguntas y el reclamo a juzgar lo que ha sucedido.
¿Qué ha sido para mí dar mi tiempo para PuntBCN? ¿Qué ha sucedido? ¿Cuál es mi aportación?
Yo todos los años he tenido un deseo de dar mi tiempo de formar parte de este gesto, por necesidad de ver al Señor y de seguirle concretamente en lo que nos invita a vivir en Punt. Siempre descubro más la belleza de nuestra compañía y de cómo lo que vivimos puede abrazar a todos y dialogar con todos.
Luis me propuso Puntet [llamamos así las actividades propuestas para los niños dentro de PuntBCN], para mí fue ya de entrada la invitación de Otro, del Señor y una necesidad responder.
Formé una comisión, con gente que pensaba que me podía sostener y ayudar: Marina, Mire, Pachi. Verlas a ellas acoger esta propuesta es lo que más me ha provocado y sostenido en el trabajo. Ver cómo se han entregado, la gratuidad que veía en ellas, la disponibilidad, la implicación total desde el primer momento me hacía preguntarme, ¿Quién es Cristo para ellas? ¿Qué habrá hecho en sus vidas para que se impliquen y se den así? Entiendes enseguida que no estamos allí simplemente por ofrecer un servicio a las familias que tiene hijos sino por amor a Uno que nos ha alcanzado en esta compañía, por un afecto que llena la vida.
Después de cada pequeña reunión para preparar puntet o de cada encuentro, yo salía con un gran silencio en el corazón por la belleza que tiene esta amistad, que te hacía caer en la cuenta inmediatamente de Cristo, porque sin Él esta forma de estar, esta unidad y esta forma de dar la vida no se explica. Ver el sí de cada una me ha fascinado.
Durante los días de PuntBCN, viví una sobreabundancia. Decir Sí a otro es lo más correspondiente que hay, decir si a la modalidad concreta , y aunque lo he oído muchas veces cada vez que hago experiencia de ello me sorprende y es nuevo. Fue precioso porque la propuesta que hicimos del puntet también implicó arriesgar y acoger propuestas de gente a la que invitar y con unas características de salud un poco precarias, pero fue interesante abandonarnos en esto también porque lo que sucede supera tu cálculo y medida. Siempre suceden cosas que no calculas y que te sorprenden (por ejemplo, cómo los niños escuchaban o como incluso alguno llegó a hacer preguntas al Padre Cesar…) pero sorprenderse en acto libre del “éxito”, y acogiendo el presente por el espectáculo que era vernos allí y ver la potencia que tiene nuestra amistad, fue un regalo para mí. Lo que te conmueve, aquello por lo que tu disfrutas no es el éxito de la propuesta sino entender quién sucede dentro de nuestra compañía. Yo salí los dos días con un agradecimiento, un gusto por estar y una alegría que yo no puedo darme y que nace de reconocer que dentro de esta compañía, de este pueblo está la salvación de mi vida.
Hubo objetivamente momentos un poco desbordantes por el caos o ciertas cosas que se iban de las manos… pero al mismo tiempo me conmovía pensando: ¿Quién nos manda estar aquí? ¿Qué es ésta amistad que hace que nos demos así y que genera tanta unidad con el otro? Yo necesito estar aquí, porque deseo estar conTigo. Quizás esto es lo que he entendido más, que yo necesito estar, pertenecer, que yo dependo de lo que se DA en este lugar. Como nos decía el obispo el domingo comentando el evangelio, Jesús dice: “permaneced en mí, sin mí no podéis hacer nada”. Yo me sorprendí así, sin vosotros no puedo hacer nada y nacía en mí un agradecimiento infinito por la existencia de este pueblo, de este nosotros.
Después de los turnos, salías al comedor donde estaban todos, mirabas los rostros de los voluntarios en las comidas y las cenas, a los del acto de Astrid Daniela haciendo de voluntarios….tantos gestos de gratuidad y unidad, o también a los universitarios que ayudaron en puntet el domingo… y te conmueves porque te das cuenta de que hay algo inmenso entre nosotros. Es increíble porque puedes ver el límite en tantas cosas porque ya te has hecho muchas ideas justísimas sobre cómo tendrían que ser, pero se impone la belleza de lo que sucede, tanto para ti como para otros que visitan el PuntBCN.
Por último decir que yo no pude asistir a la mayoría de actos, pero no tuve la sensación de perderme nada, más bien te sorprendes haciendo la experiencia imposible del ciento por uno… vuelvo a entender que en la vida, en cualquier cosa solo hace falta decir Sí y el resto es admirar y agradecer lo que Otro hace.“

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