‘The Sex Factor’, una nueva muestra de la sexualización de la sociedad

Un reality online busca coronar a futuras estrellas del porno con sexo real y vende un supuesto trato de igualdad, pero las pruebas incluyen escenas degradantes para la mujer, sadomasoquismo y lesbianismo, aunque no sexo gay. El País lo aplaude: “no nos íbamos a poner mojigatos a estas alturas”

The Sex Factor tiene todos los ingredientes de pornografía para satisfacer a una sociedad sexualizada The Sex Factor tiene todos los ingredientes de pornografía para satisfacer a una sociedad sexualizada

La transgresión está a la orden del día y, como parte fundamental de ella, la obsesión por el sexo y el consumo de pornografía, a pesar de los riesgos que conlleva. Una nueva muestra de ello y de la sexualización de la sociedad es el reciente estreno de ‘The Sex Factor‘, un reality show online donde se puede ver sexo en directo entre concursantes.

El programa busca coronar a futuras estrellas del porno y argumenta que se trata de relaciones sexuales con un supuesto trato de igualdad entre actores y actrices, pero las pruebas incluyen escenas degradantes para la mujer, sadomasoquismo y lesbianismo, aunque evitan el sexo gay. Es decir machismo puro y duro.

El factor sexo es un espectáculo de pornografía real en busca de las próximas grandes estrellas del porno. La serie original de televisión de diez episodios sigue a dieciséis aspirantes a estrellas de la pornografía (ocho hombres y ocho mujeres) que no han sido filmados antes. No son “aficionados”, son ciudadanos civiles que respondieron a un casting abierto. Los concursantes compiten en retos cada vez más explícitos para ganar su parte de un premio de un millón de dólares, junto con el estrellato de porno instantáneo”, anuncia el reality en su web.

El conductor del programa y la presentadora, a la derecha, con tres de las concursantes

El conductor del programa y la presentadora, a la derecha, con tres de las concursantes

Ocho hombres y ocho mujeres frente a frente

La serie online The Sex Factor está producida por la conocida web porno Xhamster y enfrenta a ocho hombres y ocho mujeres en la lucha por convertirse en los nuevos pornstar.

El concurso, que ya ha emitido seis episodios, pone a prueba las habilidades de actores y actrices en los lances sexuales para coronar al rey y la reina del sexo por entretenimiento y conseguir que su equipo gane.

La presentadora estelar es Asa Akira, reconocida actriz porno de ascendencia asiática ganadora de importantes premios de la industria como el AVN Award a mejor actriz pornográfica.

También se llega a conocer, relativamente, a los concursantes, sus aspiraciones y las razones por las que quieren entrar en el porno.

Sus organizadores hablan de igualdad, pero en The Sex Factor hay imágenes degradantes para la mujer

Sus organizadores hablan de igualdad, pero en The Sex Factor hay imágenes degradantes para la mujer

Entre las prácticas que se llevan a cabo durante el programa, hay de todo, besos, gemidos, felaciones, penetraciones, sadomasoquismo, relaciones lésbicas…; pero, sin embargo, ni se menciona el tema de la homosexualidad, es decir relaciones sexuales entre hombres.

En cualquier caso, The Sex Factor no es el primer concurso sobre el mundo del porno. En 2005 se estrenó online el reality ‘Jenna’s American Sex Star’, de PlayboyTV, donde una serie de jóvenes aspirantes a actriz porno competían entre sí por un jugoso contrato y toda la gloria que supuestamente el porno puede cinceder.

El programa tuvo dos temporadas y una gran acogida, en parte debido a que su presentadora era la leyenda del porno Jenna Jameson, y contaba con algunos jueces de excepción como Ron Jeremy y la participación estelar como juez durante un capítulo de Gene Simmons, de la mítica banda de rock Kiss.

El País: “No nos pongamos mojigatos”

Ante este nuevo ejemplo de cosificación del cuerpo de la mujer en el mensaje que se lanza a la sociedad sobre las relaciones sexuales, medios de comunicación como El País aplauden la llegada de ‘The Sex Factor’ en aras de un progresismo mal entendido.

Así, en una información publicada el pasado 26 de mayo por este diario, se podía leer lo siguiente: “parece que el porno se va llenando de glamour y dejando de lado el estigma marginal que venía teniendo desde la época de Ron Jeremy. Ahora, la gente guapa quiere follar frente a la cámara. No se puede negar que vivimos un resurgir de la aceptación social del sexo por entretenimiento, como pudo suponer en su día el estreno de Garganta profunda”.

Este diario considera que este reality show “aspira a dar muchos buenos momentos a varios miles de espectadores” y “pone a los sexos en igualdad de condiciones: no son solo las mujeres las que tienen que demostrar sus artes amatorias frente a la cámara, sino que los hombres deberán igualmente esforzarse y darlo todo. Nunca mejor dicho”, añade.

“Y sí, desde luego el reality no se corta un pelo y muestra sexo real, no nos íbamos a poner mojigatos a estas alturas del partido. Más concretamente, la parte dedica a la felación tiene un curioso aliciente: un cronómetro. Hay que eyacular (y conseguir que la pareja eyacule) en un tiempo determinado, o te quedas fuera”, aclara.

El machismo está bien presente en The Sex Factor: hay acción lésbica, pero no gay

El machismo está bien presente en The Sex Factor: hay acción lésbica, pero no gay

Los riesgos de ser una estrella del porno

Sin embargo, no deja de sorprender que un medio de comunicación como El País considere positiva una iniciativa mediática como esta, sin reflexionar para nada en los riesgos que conlleva la práctica profesional del porno.

En ese sentido, cabe recordar que Linda Lovelace, la protagonista de Garganta profunda, que acabó proyectándose en salas de cine comerciales, acusó a su ex marido de haberla forzado a ejercer la prostitución y la pornografía, y de haberla convencido para que se aumentara los pechos mediante peligrosas inyecciones de silicona. Debido a esa intervención, padeció un cáncer y contrajo hepatitis.

Posteriormente pasó a militar en el feminismo radical y a ser una prominente activista antiporno; y, en la controvertida autobiografía que publicó, advertía a las jóvenes contra los peligros de dedicarse a la pornografía, contando como a ella le habían obligado a punta de pistola.

Linda Lovelace, protagonista de <i>Garganta profunda</i>, acusó a su marido de obligarla a hacer porno y prostituirse; y advirtió a los jóvenes de los riesgos de la pornografía

Linda Lovelace, protagonista de Garganta profunda, acusó a su marido de obligarla a hacer porno y prostituirse; y advirtió a los jóvenes de los riesgos de la pornografía

Otros ejemplos son los de la actriz porno Cameron Bay, que en 2013 anunciaba tenía sida; o el actor Rod Daily, que por esas fechas confesó que su prueba de VIH había dado positiva. Además, Daily se confesaba bisexual y actuaba tanto en películas heterosexuales como homosexuales.

El actor porno Derrick Burts confesaba en 2010 que, con 24 años de edad, puso en marcha una campaña a favor del uso del condón: “en un mes de trabajar, me contagié de herpes, clamidia y gonorrea”, dijo Burts en una entrevista en Los Angeles Times. Añadió que se infectó durante sus encuentros con su novia, quien también trabajaba en la industria. “Ganar 10 mil o 15 mil dólares no compensa poner tu vida en riesgo”, advertía entonces.

Son solo algunos ejemplos, pero dicen mucho de la frivolidad con que algunos medios de comunicación tratan el tema de la pornografía.

 

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One comment

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    Sí. No nos pongamos mojigatos. Espero que las hijas de los empleados de El País se presenten al sex factor. Y también sus esposas y sus madres. Porque el sexo entre gente mayor es un tema con el que tampoco podemos andar mojigatos.

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