¿Qué tienen estos de Podemos?

Hay que fijarse en las apariciones públicas y en las puestas en escena. Siempre juntos, siempre agarrados. Ninguno de los líderes va solo nunca. Adonde él vaya le acompaña una tropa de correligionarios, de amigos. Se cogen, se abrazan, se besan.

¿Qué tienen estos de Podemos para gozar de tanto éxito? ¿Tienen suerte? No, porque en la suerte no creen ni siquiera los que alguna vez han llenado sus bolsillos con loterías o juegos de azar. Lo que llamamos suerte no tiene otra explicación posible que la probabilística; lo cual significa que no tiene explicación.

Lo que tengan estos de Podemos es susceptible de ser explicado pero es difícil. Podemos ha devenido en partido político, está registrado como partido político y parece un partido político, pero no lo es, al menos no es un partido al uso. Podemos es otra cosa, un fenómeno social que tiene en jaque a mucha gente. El éxito de Podemos no se corresponde con los méritos de sus caras más conocidas ni con las expectativas que despiertan. Podemos es una amalgama de descontentos que quieren mandar, eso sí. Mandar para mandar, mandar por el hecho de mandar. Podemos es la materialización política de la inmanencia, la expresión de un fenómeno social muy extendido que consiste en el hombre perdido, desnortado y descontento, que vive porque no tiene más remedio, pero vive sin saber para qué. Se les achaca que no tienen ideología definida, que cambian de principios según les venga bien. Esa objeción tiene mucho de verdad, pero no se debe tanto a una estrategia electoral cuanto a una radiografía de su esencia.

¿Son comunistas? Sí y no.

Sí en cuanto toman del comunismo el mito de la justicia social igualitaria y para conseguirla anuncian que pondrán en marcha las únicas recetas que se pueden derivar de tamaña estupidez teórica: estatalización de las fuentes de riqueza, inflación de la burocracia, control de todos los resortes de la vida pública: educación, judicatura, medios de comunicación… Lo dicen porque no tienen otra cosa que decir pero no creen en ello. En el comunismo hoy no puede creer nadie hoy, solo los necios, no los ignorantes, sino los necios, que no es lo mismo. El ignorante es el que ignora lo que debería saber, puede que sin culpa suya, el necio es el que no sabe porque no le da la gana de aprender lo que debía. El ignorante no sabe y el necio tampoco, pero este ignora a causa de su obstinada cerrazón. En el comunismo hoy solo pueden creer los necios, los que niegan la evidencia, los que no saben ni quieren saber una papa de historia.

Los de Podemos no son comunistas en cuanto que el comunismo, como cualquier ideología, exige un mínimo de coherencia inicial y tener en el horizonte una revolución que siempre cuesta sangre y lágrimas. Pero estos no piensan en ninguna lucha ni en otra revolución que la de la imagen porque son hijos de la molicie; no están dispuestos a sufrir ningún rasguño porque son hijos de la posmodernidad y el hombre posmoderno no está dispuesto a verter una gota de sangre por nada. No son anticapitalistas porque el capital les gusta tanto como le pueda gustar a un especulador avezado o a un banquero orondo. No son una tropa de sufridos proletarios, no. A un comunista de verdad palabras como obrero, trabajo, proletario, etc., no se les caerían de la boca y estos, en cambio, están tan lejos de identificarse con ese mundo de esfuerzo y sufrimiento como de abrir su corazón en un confesionario. Son reflejo de una generación algodonosa, sin fuelle, amamantada por la egolatría y el bienestar, señoritos de la exigencia, gentes que lo han recibido todo a cambio de nada. Es decir, son nuestros hijos. Podemos es lo que hemos engendrado en cada casa (sálvese quien pueda) y lo que socialmente hemos fabricado entre todos. Esto es lo que hemos sacado de nuestros institutos y lo que hemos titulado en nuestras universidades. No han venido de la estratosfera, son nuestros hijos, o sea, nuestro espejo. Esos hijos que mientras ha ido cada uno por su sitio no hacía más ruido que el que nos chirriaba dentro de las paredes de cada casa, pero ahora se han juntado y los temores domésticos se nos han vuelto sociológicos.

¿De quiénes sacan tanto voto?, ¿por qué atraen tanto?, ¿qué tiene esta gente? Yo no sabría dar cuenta exacta de las causas, porque es claro que son varias. Además de las ya apuntadas por todas partes, referidas a los errores y maldades de los partidos tradicionales (corrupción, paro, falta de expectativas, debilidad institucional, desengaño por incumplimientos electorales, etc.), me atrevo a señalar dos que no son tan visibles y tan evidentes, pero a mi entender tienen mucho peso: una, porque son jóvenes; dos, porque dan la imagen de ser amigos.

El hecho de ser jóvenes no es causa menor. En los demás partidos también hay jóvenes, “tienen” jóvenes, pero no “son” jóvenes. Estos sí lo son. De esto se da cuenta cualquiera. Los demás partidos han reaccionado echando mano de caras jóvenes para puestos de responsabilidad, pero todo el mundo sabe que esos jóvenes no son quienes toman las grandes decisiones, han sido incorporados como reclamo, para dar imagen. En Podemos es al revés. No tienen ninguna necesidad de incorporar juventud, al contrario, tienen que lavar su bisoñez con carteles de personas maduras, que se suponen serias, cercanas a la senectud: juristas, militares, profesores. Hombres y mujeres cuya imagen se supone de peso, pero que a la hora de la verdad no tienen un ápice de influencia real en la marcha del partido.

Porque son jóvenes conectan con los jóvenes mejor que nadie. Eso es una obviedad, pero es que además conectan con un amplísimo sector de adultos bien entrados en años que entiende la adultez como un déficit a remediar cuanto se pueda y la ancianidad como una desgracia. Ser joven se nos ha convertido, desde hace años en una aspiración generalizada. Queremos ser jóvenes a toda costa, adoramos la juventud, la idolatramos como si en ello nos fuera el destino eterno. No hay ámbito en el que no recibamos una fuerte presión para ser jóvenes, para vivir como si siempre fuéramos jóvenes. Ya se entiende que el propósito de la permanente juventud está llamado a la frustración segura, pero a falta de realidad nos conformamos con el sucedáneo de las apariencias. Si no se puede ser joven, sí se puede aparentar. Para ello contamos con una inmensa caterva de recursos: desde el lenguaje a la cirugía pasando por la cosmética, la compostura, el atuendo, las aficiones, etc. Los especialistas de la psicología han constatado que la adolescencia es la etapa psicológica que más ha abierto los radios de su abanico, por abajo se ha adelantado tanto como ha podido, comiéndose buena parte de la infancia y por arriba se ha incrustado en la adultez sin que sepamos bien hasta dónde llega; hoy no es difícil descubrir rasgos típicos de adolescencia en los mensajes publicitarios que se lanzan a jubilados y ancianos. Con estos mimbres, con esta manera de encarar la vida desde su misma cronología, ¿a quién vamos a votar?

La otra causa con la que Podemos engancha está en la imagen de grupo que proyectan, como si fueran una familia o un grupo de amigos. Hay que fijarse en las apariciones públicas y en las puestas en escena. Siempre juntos, siempre agarrados. Ninguno de los líderes va solo nunca. Adonde él vaya le acompaña una tropa de correligionarios, de amigos. Se cogen, se abrazan, se besan. En los demás partidos sus dirigentes son intocables. Cuando aparecen juntos en público no pasan de ofrecer la imagen de un agregado de individuos, unos al lado de otro pero cada uno en su soledad individual, como las islas de un archipiélago o los árboles de un paseo. Estos de Podemos son lo contrario; valga como ejemplo el de una diputada que lleva a su hijo al Congreso y se queda con él en el escaño. Eso ya es un cante que engancha a muchos, pero la cosa no acaba ahí, el revuelo sigue con la criatura saltando de mano en mano entre los de su grupo, lo coge uno, se lo pasa a otro, como se hace en la familia, como si estuvieran en el salón de casa.

Ahora conviene preguntarse por los receptores de estos mensajes visuales, no verbales, pero que contienen una poderosa fuerza comunicativa. ¿A quiénes llegan estos mensajes? Llegan a toda la sociedad, claro, pero hay un sector amplísimo a quienes afectan en lo más profundo. Me refiero a los heridos afectivamente, que son muchos, a los que viven solos, a los que no tienen a nadie que les dé un abrazo. Hemos hecho trizas el amor de verdad, la amistad auténtica, la camaradería, el compañerismo y esa herida está ahí. ¿A quién tiene que votar la multitud de solitarios, de decepcionados, de zarandeados por el desamor? Vivimos en un mundo con unas cotas de individualismo atroz, muy herido, con muchos heridos, muy hostil, de muho jiji-jaja por fuera pero que chorrea dolor en las entrañas de muchas almas. ¿A quiénes tenemos que votar?, ¿a los que se supone responsables de este fracaso vital colectivo, aunque no lo sean?

¿Podemos va a dar solución a este estado de cosas? No, pero dan el pego. Podemos no va a dar solución a ninguno de los males que sufrimos. Veremos que llegan al poder pero no tienen recorrido. El problema está en que los votos de hoy no sirven para dentro de unos años. Los votos de ahora son como el agua que se bebe o el aire que se respira, sirve solo para ahora, aunque sus consecuencias se extiendan en el tiempo.

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3 Comments

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    Tienen éxito no porque sean jóvenes ¿como Carmena, como Julio Rguez Etc?, ni porque aparezcan como un grupo cohesionado de amigos, sino más bien porque, una vez demonizados los partidos políticos antes claramente mayoritarios, se presentan como una alternativa ilusionante ¿ … ? diciendo desde los medios de comunicación públicos lo que tanta gente ¿solidaria? quiere oir. Como decía mi madre, “un bobo engaña a ciento, si le dan lugar y tiempo”. y el problema en nuestro caso es que el que engaña no tiene nada de bobo, porque son LISTOS DE NUEVO CUÑO.

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    Hola, me ha gustado el articulo y quisiera decir que podemos es fruto de una sociedad decadente y autodestructiva por saturacion de informacion y medios tecnologicos por un lado y carencia de formacion y valores por otro; todo eso hace que podemos y sus filiales (todo esto es un movimiento no es un partido politico) somaticen aspectos enfermizos, erroneos y utopicos de la sociedad.
    Por ejemplo, los personalismos psicoticos contra quien no piensa, cree, desea, aspira, etc… lo mismo que tu (=dictadura comunista). No aceptar que otro ha ganado por un tiempo (las legislaturas duran 4 años) no eternamente y estar siempre buscando la trampa, el atajo, el apaño, o lo que sea para que ganen ellos (esto es la prisa de la juventud que la sociedad impone, pues parece que o se hacen las cosas cuando se es joven o nunca se harán, cuando la verdad es que de joven se hacen unas cosas y de mayor otras), desprecio por la vida tanto por la no nacida como por la ya caducada (efecto comunista al considerar a la persona como mercancia para el mercado laboral, solo como trabajador). Y por ultimo son vendedores de aire, demagogos y de utopias que, yo como creyente, ya quisiera tener la fe ciega que tienen ellos en sus políticas sociales, de bienestar y de futuro; sin embargo mi fe (catolica) me hace establecer siempre un dialogo entre fe (con esperanza y caridad) y la razón, vamos que los catolicos tenemos mucho más los pies en la tierra que todos estos llamados progres, que como no saben y les cuesta mucho pensar y entender, les es mas facil cambiar las palabras para decir que aborto es un derecho o que ser hombre o mujer se puede elegir, o que los animales son mas importantes que las personas. En fin, que Europa o se si por decrepitud, dejadez o estupidez va camino de diluirse en un carpe diem que renuncia a la trascendencia, a la eternidad y al bien, en definitiva a Cristo, para establecer una sociedad Demoniaca donde la tecnologia te curara (o exterminara) de todo lo feo, malo, antiestetico, complicado, dificil, duro, trabajoso,…y establecer un mundo feliz donde todos demos buena imagen ante el ojo de la camara vigilante del poder y ¡¡¡cuidado con no salir sonriendo!!!! sera la escusa para “eliminarnos”, y esto que digo es una realidad hoy, en concreto dentro del regimen Dictadura comunista de Corea del Norte, asi que, como dice la biblia: “mansos como corderos pero astutos como serpientes”, ¡¡¡que no nos tomen el pelo, hombreeee!!!.

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