Trazar los límites de la intervención del Estado

El Principio de Subsidiariedad y el Bien Común

 

La socialización presenta también peligros. Una intervención demasiado fuerte del Estado puede amenazar la libertad y la iniciativa personales. La doctrina de la Iglesia ha elaborado el principio llamado de subsidiaridad. Según éste, “una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias, sino que más bien  debe sostenerle en caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común” (CA 48; Pío XI, enc. “Quadragesimo anno”).

 

Este texto remarcado en negrita es el punto 1883 del Catecismo de la Iglesia Católica, publicado por el Papa San Juan Pablo II a petición de todo el Episcopado. Se cita en él el punto 48 de su encíclica Centesimus Annus y, entrecomillado, la encíclica Quadragesimo anno del Papa Pío XI (1922-1939). Encíclica promulgada el 15 de mayo de 1931 en el cuarenta aniversario de la Rerum Novarum de S.S. León XIII, a la que calificó en su encíclica como carta magna del orden social. La Centesimus Annus la promulgó el Papa Juan Pablo II en el centenario de la Rerum Novarum del Papa León XIII.

 

Llámese subsidiaridad o subsidiariedad estamos hablando de lo mismo. Si no han reflexionado, o al menos leído, estas encíclicas, les acompaño los links oficiales de las tres. El socialismo como filosofía política de actualidad ha cambiado, pues Marx ya es historia. El vocablo, no obstante, puede inducir a engaño. No es lo mismo en el siglo XIX, que en el XX, que en el XXI. El verdadero socialismo quien lo ha argumentado, expuesto y defendido es la Iglesia de Jesucristo a través del Magisterio de sus Vicarios a partir de S.S. León XIII.

 

Bien Común, Justicia Distributiva, Justicia Conmutativa, Principio de Solidaridad, Principio de Subsidiariedad son vocablos acuñados por la Iglesia, razonados por su Magisterio, especialmente el de los Papas. Después de dos Guerras Mundiales en el siglo XX son principios presentes en la terminología política europea actual.

 

Tenemos todos la obligación, en conciencia cristiana, de no demonizar a ningún prójimo, incluso los que a diestra y siniestra se presentan como modernos impíos. Más bien lo que nos corresponde es iluminar, desde nuestra militancia cristiana verdadera, esa oscuridad que se apodera de intelectos a nuestro alrededor, sin caer en las dicotomías de izquierdas y derechas como sucedáneos redentores de la convivencia social y política. Implicándonos en la construcción del Bien Común.

 

 

http://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/encyclicals/documents/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html

 

http://w2.vatican.va/content/pius-xi/es/encyclicals/documents/hf_p-xi_enc_19310515_quadragesimo-anno.html

 

http://w2.vatican.va/content/leo-xiii/es/encyclicals/documents/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html

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