Trinidad Jiménez, una ministra irresponsable

Por primera vez en la historia de la medicina, un fármaco que debe ser aplicado sólo en casos de emergencia, y exige vigilancia en cuant…

Forum Libertas

Por primera vez en la historia de la medicina, un fármaco que debe ser aplicado sólo en casos de emergencia, y exige vigilancia en cuanto a su uso, va a ser dispensado libremente en las farmacias sin necesidad de receta. Se trata de la llamada píldora del día después, de naturaleza abortiva.

Este sólo anunciado pone de relieve que nos encontramos una vez más -porque no es la primera- ante un acto de irresponsabilidad pública, en este caso en un terreno tan delicado como es el de la salud. Ya apuntábamos en el anterior editorial que Zapatero iba a utilizar temas de esta naturaleza para intentar remontar su pésima situación política. La aprobación esta misma semana de la ley del aborto está en la misma línea. Pero incluso estas cuestiones desde las perspectivas de quienes las provocan pueden hacerse bien o mal.

La ministra de Sanidad ha empezado haciéndolo mal, irresponsablemente mal. Tenía que haber convocado a las organizaciones de la profesión médica para consultar esta iniciativa. Debía haberse reunido antes con los representantes de los farmacéuticos para concretar como podía hacerse. El Ministerio ni tan siquiera se ha tomado la molestia de establecer un protocolo para su dispensa. Se trata simplemente de que se venda a chorro, “ya que escasea el pan en la ciudad de Roma démosle circo”, piensa el nuevo cesarismo.

Es muy grave que se produzca esta decisión cuando se sabe que muchas mujeres, especialmente adolescentes, ya la están utilizando de manera reiterada a pesar de la existencia ahora de unos ciertos controles, al menos en determinadas comunidades autónomas. Hay datos suficientes para constatar que una quinta parte de la población que la utiliza, repite. Y esto es peligroso a corto plazo, por las consecuencias que los propios fabricantes aducen. La lectura del prospecto permite señalar con claridad el grado de irresponsabilidad de la decisión de la Sra. Jiménez, pero lo peor de todo es que, como reconocen los propios profesionales de la medicina y las propias empresas farmacéuticas, este es un medicamento cuyos efectos de un uso sostenido a largo plazo se desconocen, y que puede afectar seriamente a la biología del proceso de menstruación de la mujer. Chicas de 15, 16, 17 años que empiecen ahora con el uso de esta pastilla van a convertirse en candidatas a tener serios problemas de salud en el futuro.
Pero eso no importa, como no importa que España sea el primer país en la producción de transgénicos a pesar de las limitaciones que existen en el resto de Europa, que se haya generalizado la vacuna contra el papiloma humano, aunque no se conozca bien cuál es la dosis realmente efectiva, ni sus efectos también a largo plazo. Este es un país donde los lobbys del preservativo, la anticoncepción, los transgénicos, y la utilización de embriones, nos gobiernan. Está por escribir lo que estos grupos de presión están consiguiendo de un Gobierno que, por ideología y por tontería, también por contrapartidas, les facilita la ganancia.
Causa estupefacción constatar que el mismo día que la Sra. Jiménez decide poner en marcha una poderosa campaña pro aborto, a través de esta pastilla, el Ministro de trabajo reclama políticas favorables a la natalidad. Doña Trinidad tiene el cinismo de proclamar que las mujeres han de tener opciones, todas las opciones, pero se le olvida una, la más importante, la de tener el hijo, que es la única para la que no existen facilidades. Para este Gobierno es pecado mortal ayudar a las mujeres embarazadas, es criminal postular como substitutivo del aborto la adopción, que tendría el efecto beneficioso de facilitar hijos a muchas familias que desean tenerlos y no pueden, y han de embarcarse en complicadas operaciones internacionales. Puede ser que una madre no se considere en condiciones de criar a su hijo, pero esto no debe significar necesariamente que le prive de la vida, puede culminar su proceso con un gran acto de amor donándolo a otra familia. No, todo esto para el Gobierno es negativo, lo que les mola es atentar contra la salud de la propia mujer.
También esta por escribir el número de hijos que reúnen el conjunto de ministras y ministros de este Gobierno, algo que ayudaría a entender el porqué de determinadas políticas muy ligadas al estilo de vida. Ellos legislan pensando en “unos”, pero no en el bien de todos, el bien común.
La pastilla del día después viene dispensándose de forma gratuita desde el 2004 en centros sanitarios y sociales, pero como informamos hoy(VER ENLACE), a pesar del crecimiento extraordinario de su consumo el aborto en las adolescentes se ha multiplicado. A más pastillas más aborto ¿ De qué solución están hablando? ¿Con qué datos trabaja la ministra? O ignora la evidencia, lo que es malo, osi la conoce nos engaña, porque propone como solución algo que no lo es y, entonces, es obligado preguntarse por los motivos.
Porque, además, esta medida favorecerá el crecimiento ya de por sí grave de las ETS. La existencia de esta pastilla facilitará el mantener relaciones sexuales, aumentando la promiscuidad y olvidándose del preservativo. En el fondo de todo este problema se encuentra la incapacidad de una política: la del “póntelo pónselo”, la de la trivialización de la sexualidad, que emprende una huída hacia adelante generando cada vez más problemas. Solo la educación en una sexualidad responsable fundamentada en el autocontrol, en la puesta en valor del acto sexual como la culminación de un proceso de entrega permanente, y la educación en laabstinencia y fidelidad en las relaciones puede permitir salir de este maldito embrollo.
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