Última hora sobre el laicismo que viene

El laicismo que viene llama a las puertas de esta Navidad. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta primera y por…

El laicismo que viene llama a las puertas de esta Navidad. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta primera y portavoz, María Teresa Fernández de la Vega, expresaron públicamente, el jueves 23, sendas felicitaciones verbales sin pronunciar en ningún momento la palabra “Navidad”. En su mensaje por videoconferencia dirigido a las tropas españolas destacadas en el exterior, el jefe del ejecutivo deseó felicidad y habló de valores muy positivos como “la paz, la estabilidad y la dignidad”, pero no se refirió explícitamente al sentido de las fiestas, término que sí que utilizó una vez, pero sin ninguna otra referencia a lo que son. Por su parte, Fernández de la Vega utilizó una fórmula de felicitación escueta, dirigida a la prensa presente en la conferencia posterior al Consejo de Ministros y, por extensión, a todos los ciudadanos, en la que eliminó deliberadamente cualquier mención a estos días. “Les deseamos… (tres segundos de silencio con alguna indecisión) paz y felicidad”, dijo textualmente la vicepresidenta. Son palabras muy bonitas pero que, desde la cortesía, servirían para cualquier momento del año.

Al margen de las palabras del Gobierno, que se suman a los últimos intentos de eliminar los referentes cristianos de la Navidad, las tradicionales postales que se envían desde instituciones o entidades políticas, económicas y cívicas también se han visto salpicadas por la influencia laicista. Y un ejemplo extremo de esta realidad es la felicitación enviada por el director general de “La Caixa”, Isidre Fainé, que va más allá incluso de lo que ofrecen otras donde, en vez de mostrarse el Nacimiento con María, José y el Niño Jesús, se incluyen solamente paisajes nevados, casas de madera, trineos u otras imágenes propias del invierno. En el caso de la postal de la entidad financiera, lo único que aparece es el cartel publicitario difundido en los últimos meses con motivo de su centenario, con 14 fotografías tipo carnet de personas distintas sonrientes y que son presentadas como ejemplo de la supuesta buena atención que “La Caixa” ofrece a sus clientes. El director general de esta importante caja de ahorros convierte la felicitación navideña en algo que bien podría ser un mailing publicitario para ofrecer algunos de sus productos.

La última hora del laicismo que viene coincide, por otro lado, con la publicación este mismo viernes, 24 de diciembre, de una encuesta de la empresa Celeste-Tel para el diario LA RAZÓN. El sondeo muestra que el 65,33 por ciento de los ciudadanos consideran incorrecto que los ayuntamientos, como el de Gijón o el de Barcelona con algunos centros o guarderías, retiren los símbolos cristianos. Además, el 82,33 por ciento de los encuestados dicen que “la presencia de inmigrantes en los colegios no es motivo suficiente para dar la espalda a la Navidad tradicional”. En la misma línea, el 68,53 califican de injusto que los niños católicos sean privados de rituales navideños por parte de determinadas administraciones. Y por otro lado, el 57 por ciento creen que no es la postura laicista del actual Gobierno la que ha propiciado el declive de los símbolos, pero 1 de cada 4 entrevistados piensa que sí.

La vicepresidenta Fernández de la Vega, durante una sesión en el hemiciclo del Congreso de los Diputados, comentó el miércoles 22 de diciembre que su Gobierno tiene siempre muy en cuenta lo que piensan los ciudadanos, algo que se expresa habitualmente, exceptuando las citas con las urnas, a través de encuestas y sondeos de opinión. Pues aquí tiene dos ejemplos la número dos de Rodríguez Zapatero: El 81 por ciento de los padres españoles piden clase de religión católica para sus hijos y casi 7 de cada 10 ciudadanos está contra la eliminación de símbolos cristianos en Navidad. ¿Por qué el ejecutivo no tiene esto en cuenta cuando felicita públicamente las fiestas, a través de quien es su portavoz, o cuando prepara la reforma educativa?

Acumulación de hechos y mensajes de respuesta

El laicismo que viene está manifestándose como el más excluyente. Las noticias de última hora han estado precedidas por otras claramente conectadas con éstas. Sólo hay que recordar, por ejemplo, que 6 guarderías barcelonesas han sustituido este año el Belén de siempre, que incluye las figuras de José, María y el Niño Jesús, por algo que podría definirse como “paisajes de invierno”, y que estos mismos centros han eliminado los villancicos que incluyan alguna referencia al sentido cristiano. Incluso en algunas de estas escuelas, según denuncian varios padres y madres, se ha llegado a pedir a los alumnos que no coman embutido con el argumento de que pueden ofender a los compañeros musulmanes. También puede destacarse el convenio firmado recientemente por el primer consejero de la Generalitat, Josep Bargalló, con la Liga por la Laicidad para promover conjuntamente el laicismo en la esfera pública y reducir el hecho religioso al ámbito privado. La plataforma tiene, entre sus asociados, entidades como la Agrupación de Ateos de Cataluña, los sindicatos UGT y Comisiones Obreras y varios grupos masones. Además, incluye entre sus objetivos “que la religión sea excluida de la escuela”, “la derogación de la Ley Orgánica de Libertad Religiosa de 1980” y “la revocación definitiva de los acuerdos Iglesia-Estado de 1979”.

Con todo este contexto, varios obispos españoles han publicado estos días cartas pastorales en las que alertan contra lo que consideran “Navidades paganas” y critican “las presiones para que se omitan los signos cristianos de las fiestas”. Por ejemplo, el obispo de Canarias, Ramón Echarren, denuncia que “son unas Navidades sin Dios que nos convierten en verdaderos esclavos del consumo y de la vanidad” y anima a sus fieles a no asustarse a la hora de evangelizar. Al mismo tiempo, hace un llamamiento al diálogo como respuesta “para devolver bien por mal”. Por su parte, el arzobispo de Valencia, Agustín García-Gasco, anima a los creyentes a “recuperar la esencia de la Navidad” ante los intentos de “adulterarla ninguneando su mensaje cristiano y social”. Y el de Valladolid, Braulio Rodríguez, lamenta que “los cristianos no vivimos esta fiesta con un espíritu de pobreza, de acogida del don de Dios”.

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