Un cristiano busca el cielo desde la tierra: Nik Wallenda bate dos récords mundiales caminando entre rascacielos

El equilibrista estadounidense y cristiano Nik Wallenda, que en junio del año pasado aseguraba estar “hablando con Dios” mientras c…

El equilibrista estadounidense y cristiano Nik Wallenda, que en junio del año pasado aseguraba estar “hablando con Dios” mientras cruzaba sobre un cable sin red el Gran Cañón del Colorado, ha batido dos récords mundiales este lunes, 3 de noviembre, al caminar entre dos rascacielos de Chicago, en Illinois, sobre cables de acero extendidos a más de 60 pisos de altura.

Su hazaña fue seguida por millones de televidentes de todo el mundo y unas 50.000 personas que se reunieron en las márgenes del río Chicago en una noche fría. Wallenda caminó primero en pendiente el equivalente a dos manzanas, con un ángulo de 19 grados entre los edificios Marina West, de 180 metros de altura, y Leo Burnett de 204 metros.

La caminata duró un poco menos de siete minutos y la pendiente entre los dos edificios equivalió a poco más de ocho pisos de altura.

Minutos más tarde, Wallenda regresó a la azotea del Marina West y caminó 28 metros con los ojos vendados hasta la otra torre del mismo complejo en 1 minuto y 17 segundos. El equilibrista no usó red o arnés de seguridad para cumplir su objetivo, desarrollado a 9 grados centígrados de temperatura y con vientos de 16 kilómetros por hora.

El equilibrista declaró luego que pudo escuchar desde la altura el rugido y los aplausos de la multitud y bromeó al afirmar que estuvo tentado de detenerse y sacar su cámara para hacerseun selfie a 192 metros de altura sobre el río Chicago.

“Temblé como una hoja”

"Por momentos temblé como una hoja", reconoció en una entrevista a un canal de televisión que retransmitió el acto con 10 segundos de retraso en caso ocurriera algún incidente trágico.Ambas hazañas batieron récords mundiales por el ángulo de inclinación de la primera caminata y la altura de la caminata con los ojos vendados en el segundo recorrido.

Wallenda, de 35 años, pertenece a una familia circense que durante varias generaciones ha asombrado al mundo con demostraciones temerarias. En 1978, su abuelo Karl Wallenda de 73 años, fundador del grupo ‘The flying Wallendas’, murió al caer desde 10 pisos de altura en un acto realizado en la ciudad de San Juan, en Puerto Rico.

En 2012, Nik caminó sobre las cataratas de Niágara y el año pasado lo hizo sobre el Gran Cañón de Colorado, donde estuvo rezando durante todo el trayecto de casi 23 minutos realizado sobre un cable de cobre de 426 metros a una altura de 460 metros por encima del río Colorado. “Gracias Jesús, gracias Señor, ayúdame a relajarme”, pedía en una constante plegaria.

Nik Wallenda se describe a sí mismo como un chico de circo, con padres de circo, de quienes heredó una vida y una estirpe circense. Una tropa de acróbatas, malabaristas, equilibristas, entrenadores de animales, payasos y trapecistas, que partió en 1780 del archiducado de Austria y que en 1920 se instaló en Estados Unidos, tras lograr un trato con el circo de los hermanos Ringling. Se instalaron en Sarasota, Florida, entonces capital de la industria, adonde iban los artistas a pasar el invierno y a trabajar sus rutinas. Allí nació Nik, hijo de Delilah Wallenda –equilibrista, trapecista—y de Terry Troffer –un chico corriente del pueblo, que acabó siendo trapecista-atajador.

Nik no ha caído de la cuerda nunca, ni siquiera durante los ensayos, y en cambio siete miembros de su familia han muerto tratando de mantener el balance. Nik procura seguir sus pasos, aunque no planea despedirse del mismo modo. “He logrado muchas cosas para tener 35 años y siento que he tenido una vida increíble y que dentro de diez años estaré retirado de estas grandes caminatas por la cuerda floja…aunque tal vez haga una que otra, en un ambiente normal”, asegura.

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