Un nuevo mercado de la vivienda

Según la estadística correspondiente al primer trimestre de 2015 (fuente, Ministerio de Fomento), el precio de la vivienda libre es ya m…

Forum Libertas

Según la estadística correspondiente al primer trimestre de 2015 (fuente, Ministerio de Fomento), el precio de la vivienda libre es ya más bajo que el de la protegida en algunas provincias (como destacaba un periódico estos días).

El problema fundamental de la política en relación a la vivienda ha sido siempre el mismo: lograr que hubiese vivienda para todos. Para ello, cuando el mercado no generaba oferta suficiente o accesible a todos, se construía vivienda de protección oficial (VPO). En ocasiones el problema era tan grave que no bastaba con la iniciativa pública para absorber la demanda, sino que era necesario atraer nuevos inversores y nueva oferta. Según cuenta Mises en Autobiografía de un liberal, en la Viena de su época hubo un momento en que los impuestos que gravaban la vivienda eran tales que ningún inversor estaba interesado en construir. La escasez de oferta hizo que importantes capas de la población no pudiesen acceder a vivienda y que el Estado fuese incapaz de solucionarlo con VPO. Y es que cuando la demanda supera a la capacidad de oferta del Estado, el problema no se puede solucionar sólo con la iniciativa pública. Es como si pretendiésemos solucionar el paro creando plazas de funcionarios: sin mercado, no se lograría nunca el pleno empleo.

La caída de precios de la vivienda producida en España los últimos años ha propiciado una situación inédita: hay tanta oferta de vivienda que los precios han caído hasta lograr que la vivienda libre en algunas zonas sea más barata que la VPO. Algo así como si una Universidad privada ofreciese las carreras más baratas que la estatal: el mercado más barato que las tasas del Estado. La situación es tal que la Defensora del Pueblo ha llegado a denunciar que hay más de 13.000 viviendas protegidas vacías mientras más de 300.000 españoles las demandan (ver informe aquí).

La vivienda está más barata que nunca, podríamos decir. Sin embargo, la gente sigue teniendo problemas para comprar. ¿Cuál es problema? Así como en otras épocas el problema era de falta de pisos, ahora es de falta de compradores: no hay empleo ni seguridad de que quienes lo tienen lo vayan a mantener. Ello excluye del préstamo bancario a una parte muy importante de la población. Frente a ello, ¿qué hacer? En nuestro Derecho privado existen múltiples posibilidades para favorecer la adquisición de vivienda sin acudir necesariamente al préstamo bancario. El problema que tenemos es que, en los últimos años, toda la política (incluso la de VPO) se ha reducido al préstamo bancario. Si se fomentasen (fiscalmente y mejorando la regulación civil) el alquiler con opción a compra o la venta a plazos con condición resolutoria, personas que no llegan a la “categoría” de deudor bancario podrían ser propietarios. La propuesta política más inteligente de las que circulan por los ámbitos prepolíticos en ésta materia, es la que han hecho los de Qveremos y que puede leerse aquí.

Hubo un tiempo (hace un siglo) en que el mercado de la vivienda tenía el problema de la falta de oferta. Ahora hay oferta de sobra, pero falta financiación. Limitarse a la financiación bancaria sería una gran torpeza. Movilizar (como siempre, con estímulos fiscales) otros medios de financiación diferentes del préstamo bancario sería un acierto para lograr que el histórico exceso de oferta permita que la vivienda deje de ser un problema.

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