Un obispo, ‘a rueda’ del triple vencedor del Tour: acompañó a Contador en la mítica cima del Tourmalet

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Tres Tours de Francia le convierten en una leyenda del deporte español. El mérito ha sido de Alberto, que ha sabido superar los momentos duros”. Así se expresaba el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, tras proclamarse Alberto Contador en París este domingo, 25 de julio, vencedor de su tercer Tour de Francia.

Lissavetzky añadió que “ya el año pasado tuvo problemas y pudo superarlos. Este año ha tenido que luchar enormemente para llevarse el Tour. También hay que felicitar a Andy Schleck porque ha hecho una gran carrera”.

El dirigente destacó “el momento de oro del deporte en España” y reconoció que “era inimaginable” pensar que se iba “a vivir un mes de julio así”. Además, ha resaltado que actualmente el deporte nacional ha conseguido reunir “una generación de deportistas impresionante”.

“Hemos logrado la cuadratura perfecta. Era inimaginable vivir un mes de julio como el que hemos vivido, el mérito es de ellos, estamos viviendo un momento muy especial. Es espectacular pensar en todo lo que hemos conseguido, tenemos buenos deportistas en todas las disciplinas”, concluyó.

Un obispo, a su rueda en el Tourmalet

Prácticamente, en las últimas veinticuatro horas se ha dicho todo sobre la victoria de Contador y su particular duelo con quien ya por dos veces ha sido segundo tras el español en París, el luxemburgués Andy Schleck.

Todo apunta a que ambos van a seguir protagonizando la misma batalla en las grandes carreras y, concretamente, en los próximos Tours de Francia.

Pero, la anécdota que pocos conocen es que en la mítica ascensión donde cada año se decide prácticamente el Tour, la cima del Tourmalet, este año iba ‘a rueda’ de Contador y Schleck, en el automóvil de la prensa, un observador de excepción: el obispo de Besançon, André Lacrampe.

Según informaba el pasado viernes la agencia Zenit, Lacrampe quería mostrar la cercanía de Dios y la Iglesia al mundo del ciclismo y disfrutó de la legendaria etapa Bagnères-de-Luchon a Pau, el 20 de julio, siguiendo a los dos líderes de la clasificación general, Contador y Schleck.

Allí, en la cima del Tourmalet, pudo ser testigo de cómo el español cedía la victoria a su competidor pero a la vez amigo luxemburgués.

Tenemos que vivir la dimensión de la fe en todas las realidades de la existencia. No hay nada que nos deba dejar indiferentes”, explicó monseñor Lacrampe a través de una nota publicada en la página web del episcopado francés.

Para el obispo de Besançon, originario de los Pirineos y ciclista “cuando era joven”, esta etapa ha sido una “vuelta a sus raíces” y una manera para conversar y compartir momentos con los directores deportivos y ciclistas, así como con otros cristianos que participan en el Tour.

El obispo subrayó los valores que promueve este deporte, como son “la valentía, la abnegación, el esfuerzo, la perseverancia”, así como el trabajo en equipo y la apertura universal de este acontecimiento deportivo, que concluyó esta edición en París el domingo.

Un ejemplo de superación

Los valores a los que hizo referencia Besançon cobran una especial relevancia en el caso de Contador, ya que el perfil de este corredor, a diferencia de otras míticas estrellas del ciclismo en España, como Miguel Indurain ú Óscar Freire, es el de un deportista con una apariencia hasta cierto punto frágil.

Además, hay que recordar que el flamante ganador de este Tour de Francia 2010 sufrió en 2004 una caída en la Vuelta a Asturias, tras un desvanecimiento que le tiró sobre el asfalto con los ojos en blanco y convulsiones tras tragarse la lengua, que hizo temer por su vida.

La causa del accidente fue un cavernoma alojado en el lóbulo central de su cerebro, del que fue operado en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Tras cinco horas de intervención, salió del quirófano con placas de titanio en la cabeza y 70 puntos de oreja a oreja.

Nadie apostaba ya por su vuelta al ciclismo profesional… salvo él mismo. Sin embargo, en 2007 ganó el Tour de Francia, un año después el Giro y la Vuelta a España, y el año pasado volvió a ganar de nuevo el Tour. Ahora, es el enemigo a batir.

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