Un sacerdote copto egipcio critica la debilidad de las condenas a los atentados de algunos dirigentes musulmanes

El atentado que la pasada Nochevieja acabó con la vida de 24 cristianos coptos en la ciudad de Alejandría ha dejado un reguero de impres…

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El atentado que la pasada Nochevieja acabó con la vida de 24 cristianos coptos en la ciudad de Alejandría ha dejado un reguero de impresiones y, sobre todo, voces que desde la Iglesia piden que cesen los ataques a cristianos en el mundo. El propio Benedicto XVI en su mensaje navideño abordó la “absurda violencia” de la que son objeto los creyentes católicos en algunos lugares del mundo.

Este fin de semana, la agencia de noticias Zenit ha dado a conocer la respuesta del sacerdote copto egipcio Yoannis Lahzi Gaid, en forma de carta abierta a Ahmed al-Tayyeb, gran imán de Al-Azhar, donde critica la timidez y debilidad de las condenas de algunos dirigentes musulmanes a estos atentados y su negativa a pronunciarse claramente contra el asesinato de los no musulmanes y defiende el derecho del Papa a defender a los cristianos, que son también compatriotas del imán.
El atentado de Alejandría dio paso a disturbios callejeros entre cristianos y mahometanos, al reclamar los primeros seguridad e igualdad de trato a las autoridades, y encontrarse con la agresividad de los segundos y su indiferencia ante la suerte de sus compatriotas perseguidos.
Ahmed al-Tayyeb, que condenó el atentado, visitó al patriarca copto Chenuda III en El Cairo para expresarle sus condolencias, su vehículo fue zarandeado y golpeado por cristianos que gritaban: “¡No te queremos!”.
El día de Año Nuevo, Benedicto XVI pidió “un compromiso concreto y constante de los responsables de los países… frente a las discriminaciones, a los abusos y a las intolerancias” que padecen los cristianos. El imán al-Tayyeb consideró estas palabras como “una injerencia inaceptable” del obispo de Roma en los asuntos del país.
El sacerdote copto egipcio Yoannis Lahzi Gaid escribió entonces la carta que se ha dado a conocer recientemente y en la que legitima el derecho del Papa a defender a los cristianos, que son también compatriotas del imán.
No habría intervención su hubiera justicia
En este testimonio valiente y contundente sobre la realidad que están viviendo en Oriente Medio los cristianos, el sacerdote afirma interpelando al imán al-Tayyeb que “nadie habría intervenido si hubiésemos adoptado una única medida de comportamiento, si hubiésemos, desde hace tiempo, estudiado y analizado nuestra situación interna, si hubiésemos resuelto nuestros problemas de forma civilizada y respetando una única ley igual para todos”.
“Decir que otros países interfieren en nuestros asuntos internos es otro motivo de tristeza –prosigue el cristiano copto- porque demuestra que solo tenemos miedo del escándalo, que lo que debe continuar es el ‘silencio del resto del mundo’, que no queremos encontrar una solución justa, factible y veloz, queriendo sólo enterrar la cabeza bajo tierra en vez de curar el miembro enfermo, o encima queriendo cortarlo”.
Yoannis Lahzi Gaid afirma que “los coptos, durante largo tiempo discriminados, han pedido y están pidiendo una solución justa a sus problemas para frenar las injusticias” y constata que “es natural, entonces, escuchar del Santo Padre Benedicto XVI, cabeza de la Iglesia Católica, la invitación a proteger las minorías perseguidas en nuestro querido Oriente”.
Lo que sorprende, respetable Imán, no son las palabras del Papa, sino la actitud de algunos responsables religiosos y políticos que se quedan quietos y callados ante los múltiples homicidios de gente inocente; y que frente a las injusticias perpetradas a sus hermanos, se limitan a pronunciar las típicas y corteses palabras de condena”, afirma el sacerdote egipcio.
Yoannis Lahzi Gaid explica que la solución “no se encuentra en la condena de las palabras del Papa o de los estados extranjeros”, sino “en el cuidar nuestras enfermedades con nuestras propias manos”. Además, sostiene que “ni el Santo Padre ni la opinión pública internacional habrían hablado si nuestras condiciones de seguridad y de justicia estuvieran garantizadas, si nuestras leyes asegurasen los derechos de todos, si no se tratase a una parte del pueblo como "minoría perturbadora", o solamente como seres "Ahl-Zimma"- confiados a la tutela islámica-”.
El sacerdote cristiano copto cree que habría estado “muy mal” si su Santidad hubiese callado “frente a los homicidios, a las masacres, a las persecuciones, a las migraciones forzadas de los cristianos del Medio Oriente sucedidas a los ojos de todo el mundo”. Por ello, Lahzi Gaid interpela al gran imán de Al-Azhar afirmando que “debería haber agradecido al Santo Padre por sus sentidas condolencias ofrecidas a sus/nuestros hermanos coptos, que han sido asesinados el día de nochevieja, en vez de condenar sus palabras considerándolos con una interferencia”. Y concluye: “Usted debería haber tendido sus manos a las manos del Santo Padre, tendidas para sostener un diálogo pacífico entre las religiones, en vez de rechazar las declaraciones y provocando, contra él y obviamente contra todo cristiano, la exacerbación de una situación, ya muy delicada, reforzando involuntariamente, todavía más, el extremismo”.
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