Un vientre de alquiler salva un Síndrome de Down

Sucede entre Australia y Tailandia. Hace unos días me contaron un hecho que pone en evidencia que la lucha entre la vida y la muerte se entrela…

Sucede entre Australia y Tailandia. Hace unos días me contaron un hecho que pone en evidencia que la lucha entre la vida y la muerte se entrelaza y que el aborto nos invade, y principalmente lo hace en los casos en que hay malformaciones físicas en el feto. Ya se ve que en este terreno no se quiere dejar a Dios “actuar” y cada uno se cree “creador y dueño” de la vida.

El suceso es el siguiente: una pareja de australianos quieren tener un hijo pero no pueden y entonces deciden practicar lo que se denomina “vientre de alquiler”. Viajan a Tailandia y allí les presentan a Pattaramon Chanbua, que trabaja en una cocina, esto según el canal australiano ABC, a unos 90 kilómetros al sur de Bangkok. Ella es madre de dos niños de seis y tres años y tiene muchas deudas. Cuando un mediador le ofreció 10.000 euros por dar a luz a un bebe, dijo “sí”.

La intervención se lleva a la práctica y todo parece ir bien, pero al hacer la primera ecografía se comprueba que en el vientre tiene dos gemelas: dos niñas, y que además una de ellas tiene síndrome de down.

Entonces los padres australianos deciden sin dudarlo que aborte y así lo comunican a la que actuaba con su vientre de alquiler; ellos decididamente no quieren a la niña enferma; pero la tailandesa Pattaramon no quiere abortar, ella quiere dar a luz a las criaturas.

Hay que decir que cuando se ama se acepta el dolor que ese amor conlleva; y cuando no se ama se huye despavoridamente de él.

La pareja de australianos, parece ser que querían un hijo a su medida: saludable, guapo, con buen tipo, inteligente… Pero la realidad de la vida discurre por otros cauces inesperados a veces. Ni lo aparentemente bueno es tan bueno; ni lo aparentemente malo tampoco es tan malo. Si dejamos elegir a Dios, la cuestión resulta algo más fácil, pues es el resultado de aceptar incondicionalmente lo que Dios nos envía. La vida es un Don exclusivo de Dios y nosotros siempre somos colaboradores no creadores. Por lo tanto, cuando elegimos nosotros, ponemos en juego nuestro egoísmo, nuestra comodidad, nuestro placer… y dejamos a un lado la vida y su grandeza.

Al final hay un acuerdo: “la pareja de australianos se quedan con la niña sana y la mujer tailandesa con la niña enferma”. Y me pregunto: ¿no le daría pena a esos padres australianos dejar a miles de kilómetros y para siempre a su hija por el solo hecho de que está enferma? Y cómo estas cosas siempre acaban conociéndose, ¿cómo explicarían estos padres a su hija, cuando ésta creciera, lo sucedido?

Mal camino sigue este mundo afincado en el egoísmo, la violencia y la muerte… y todo esto aún con sus propios hijos. Sólo pensar en lo sucedido da tristeza y así, de esta manera, lo expresó también incluso el jefe del Gobierno australiano cuando conoció esta situación. Tony Abbott se manifestó sobre el asunto y dijo escuetamente: "es una historia muy triste".

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