Una DUI diferente

DUI

Ha pasado. Tras un largo tiempo de desafíos, ilegalidades e incertidumbre, el Parlamento de Cataluña, con apenas la mitad de sus miembros y en ausencia de casi la otra mitad, ha decidido proclamar la independencia respecto del resto de España y declarar la apertura del proceso hacia la constitución de una República catalana.

Muchos nos seguimos preguntando cómo hemos podido llegar a este extremo. No entendemos cómo es posible que no hayan funcionado los mecanismos previstos en nuestro sistema político para lograr el entendimiento.

El Estado ha ido renunciando paulatinamente a una presencia activa en el territorio de Cataluña. Los líderes políticos catalanes que se han pronunciado  a favor de la independencia dejaron hace meses de representar a los ciudadanos que les votaron. Los partidos políticos han actuado en todo este tiempo  con una clara mirada cortoplacista, más interesada en el voto inmediato que en el bien común de España y de los españoles. Se han cometido errores graves, fruto de extremismos ideológicos, que han resucitado fantasmas del pasado que creíamos superados. Hemos perdido los valores colectivos y renunciado a la búsqueda de las virtudes en favor de nuestro propio interés personal. Son algunas ideas que pueden ayudarnos a entender cómo debemos actuar ante esta situación pensando en el futuro.

Es claro que un Estado democrático sin Estado de Derecho no es legítimo, como tampoco lo es un Estado de Derecho sin el valor de la democracia. Una Cataluña independiente creada fuera del marco constitucional y en contra de las reglas del juego democráticas es pura artificialidad. Pero un Estado insensible a necesidades colectivas fuertemente interiorizadas constituye pura irresponsabilidad.

Es obvio que ha llegado el momento de, una vez que se restablezca la legalidad perdida a través de los instrumentos constitucionalmente previstos para ello y desde la unidad de todos los partidos constitucionalistas, abrir un proceso más amplio de reflexión acerca de quiénes somos como comunidad y a dónde queremos ir juntos. No basta solo el Derecho. Tampoco que la decisión la tomen otros. Resulta imprescindible plantearse a nivel individual y colectivo qué hemos de hacer.

Ante la Declaración Unilateral de Independencia, necesitamos una DUI diferente, una decisión de unidad inteligente. España es más que nuestros dirigentes públicos. La unidad no se construye con unos pocos. España somos todos.

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2 Comments

  1. 1

    El Estado no ha dejado de tener presencia en Cataluña. Lo que ocurre es que Cataluña, como las demás CCAA pero con más facilidades, tiene todas las competencias cedidas a la Generalitat y a los Ayuntamientos QUE TAMBIEN SON ESTADO. Y ESTE ESTADO HA SIDO POR LOS SEPARATISTAS CORROMPIÉNDOLO Y HACIENDO DE ÉL UNA MÁQUINA CONTRARIA AL VERDADERO ESTADO DE DERECHO, EN CONTRA DE LA CONSTITUCIÓN Y DE SU PROPIA LEY. Si Cataluña no es capaz de vivir en libertad leal a las leyes que regulan sus órganos, pasará siempre lo que ahora está pasando: ya es hora de reflexionar todos los que votan en Cataluña, y de aprender. En mi modesta opinión.

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