Una de las razones de la victoria de Trump: crece la tasa de mortalidad entre blancos estadounidenses sin estudios

Un estudio revela un aumento del suicidio y del consumo de fármacos con opiáceos, drogas y alcohol. En el trasfondo, el aislamiento social, la precariedad laboral y la crisis de la familia. Trump sabía que “podía arañar millones de votos de ese segmento” de población desencantada

Donald Trump supo ver la epidemia de desesperanza de un segmento de la población blanca y arañó millones de sus votos Donald Trump supo ver la epidemia de desesperanza de un segmento de la población blanca y arañó millones de sus votos

Al inicio de su campaña electoral, el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pronunció una frase que fue interpretada por una gran parte de los analistas y medios de comunicación de forma equivocada: “amo a quienes no tienen estudios”.

Lejos de aplaudir a los ignorantes, lo que Trump estaba haciendo era solidarizarse con un segmento de la población que, actualmente, está padeciendo una verdadera epidemia de desesperanza debida, entre otras causas, a los efectos de la crisis económica.

De hecho, la tasa de mortalidad se está disparando entre los blancos estadounidenses de mediana edad sin estudios, que ha aumentado un 30% en los últimos 16 años, según constata el estudio ‘Mortality and morbidity in the 21st century’ (‘Mortalidad y morbilidad en el siglo XXI’), publicado el pasado 30 de marzo.

Donald Trump lo sabía y sabía durante la campaña que “podía arañar millones de votos de ese segmento” de población desencantada que solía votar al Partido Demócrata, afirma el estudio. De hecho, esa fue una de las razones de su victoria, dado que más del 60% de este colectivo optó por votarle.

Esta nueva radiografía de la sociedad norteamericana desencantada ha sido presentada recientemente por el Instituto Brookings en Washington, y sus autores son dos epidemiólogos de la Universidad de Princeton: Angus Deaton, Premio Nobel de Economía, y Anne Case, una destacada economista de esa misma universidad y esposa de Deaton, que definen su estudio como un análisis de “la muerte y la desesperanza” de una parte de la población que hasta hace poco gozaba de una cierta estabilidad.

Familiares de jóvenes muertos por consumo de drogas o fármacos con opiáceos, un vivero de votos para Trump

Familiares de jóvenes muertos por consumo de drogas o fármacos con opiáceos, un vivero de votos para Trump

Efectos de una epidemia de desencanto y el trasfondo

Este inesperado incremento de muertes, producto del desencanto de la población, tiene que ver con el aumento de los suicidios y del consumo de alcohol, sobredosis de drogas y dolencias provocadas por una desmesurada ingestión de analgésicos o fármacos derivados del opio, que están invirtiendo una tendencia que era propia de afroamericanos e hispanos.

Sin embargo, en el trasfondo de este fenómeno, los autores del informe apuntan a una serie de factores relacionados en buena medida con la crisis de la que aún ahora no se ha recuperado totalmente ninguno de los países afectados.

Entre esas cuestiones, Deaton y Case destacan el cada vez mayor aislamiento social, el abandono forzoso del puesto de trabajo, la precariedad laboral, el estancamiento de los salarios, y otras causas relacionadas con la crisis de la familia tradicional: declive del matrimonio, aumento de los divorcios y fragmentación familiar.

El aislamiento social y la ruptura familiar, entre las causas del incremento de muertes entre los blancos estadounidenses de mediana edad

El aislamiento social y la ruptura familiar, entre las causas del incremento de muertes entre los blancos estadounidenses de mediana edad

Cambio en la tendencia y alerta para Europa

En cualquier caso, la tendencia al alza de la mortalidad entre los estadounidenses ha dejado de ser patrimonio de la población negra o hispana, que hasta hace poco tenía más números de encontrar la muerte que sus vecinos blancos.

Tal como insisten las conclusiones del estudio, los estadounidenses sin estudios, blancos y de mediana edad, es decir la clase obrera blanca con sus privilegios étnicos, mueren con más frecuencia que los afroamericanos y los hispanos. Y hace dieciséis años la tendencia era a la inversa.

Así, mientras en 1999 la tasa de mortalidad de los blancos era un 30% más baja que la de los negros de sus mismas características, en 2015 la mortalidad de los blancos era un 30% más alta que la de los afroamericanos.

Aunque este incremento de muertes achacados a la “desesperación” es un fenómeno que de momento afecta sólo a Estados Unidos y, en Europa, por ejemplo, las muertes mantienen una tendencia a la baja en todas las categorías demográficas, aunque esa caída ha reducido su ritmo de descenso en los últimos años, lo que sucede en Estados Unidos debería ser tenido en cuenta por los europeos, visto lo que pasa al otro lado del Atlántico.

La excepción en Occidente

Comparativa de las muertes de blancos de mediana edad entre Estados Unidos y otros países occidentales

Comparativa de las muertes de blancos de mediana edad entre Estados Unidos y otros países occidentales

En ese sentido, este gráfico, reproducido a partir de una información publicada este lunes, 27 de marzo, en La Vanguardia, muestra la comparativa entre Estados Unidos, Alemania, Canadá, Suecia, Francia, Reino Unido y Australia de la “mortalidad de hombres blancos de mediana edad”, o sea de las personas entre los 45 y los 54 años fallecidos entre 1990 y 2015 por cada 100.000 habitantes.

En el gráfico se puede apreciar que la evolución de este tipo de muertes en Estados Unidos rompe por completo la tendencia del resto de países, que todos ellos tienden a la baja. Es más o menos a partir de 1998 cuando la mortalidad de hombres blancos de mediana edad sin estudios superiores empieza a crecer.

El estudio advierte de que, mientras en 1999 se registraron 4.740 muertos por cada 100.000 blancos sin estudios superiores, en 2015 esa cifra se situó en 6.093, un aumento del 28%; aunque el incremento más espectacular se dio entre la franja de edad que va de los 40 a los 44 años, con el 42%.

Nuestra historia va del colapso de la clase obrera blanca (…) desde sus años dorados en los años setenta y las patologías que han acompañado este declive”, explican Case y Deaton.

Cabe recordar que ya en 2015 estos dos economistas documentaban el trágico aumento de las muertes entre los estadounidenses blancos sin estudios universitarios en un anterior estudio, ‘Rising morbidity and mortality in midlife among white non-Hispanic Americans in the 21st century’ (‘Aumento de la morbilidad y la mortalidad en la mediana edad entre los estadounidenses blancos no hispanos en el siglo XXI’).

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