Una vida común

Según cuenta ella misma en alguno de los videos que se encuentran en la red, ‘De las pandillas al Ministerio’, a los seis añ…

Según cuenta ella misma en alguno de los videos que se encuentran en la red, ‘De las pandillas al Ministerio’, a los seis años fue violada por su padrastro con consentimiento de la madre. A sus gritos acudieron los vecinos, pero demasiado tarde pues el acto se había consumado .La pareja fue condenada a 30 años de cárcel.

La niña fue a parar a una institución de donde se escapo a los 15 años con otras niñas y estuvo por el Parque Cuscatlán, donde sobrevivía y se drogaba con lo que podía. Allí conoció a un jefe de clica con quien convivió convirtiéndose en la jefa de las mujeres, doscientas según su relato. Para entrar en la clica y ser admitida se les ordena un asesinato, si son capaces de hacerlo se les admite si no se les mata.

Estando en esta situación quedo embarazada y en un encuentro con la mara rival fueron atacados, la pareja violentamente. Al hombre lo mataron a patadas y a ella a cuchilladas la dejaron por muerta. En el hospital le entregaron al bebé en una caja de cartón pues no tenia para pagar un entierro.

Un médico le empezó a hablar de Dios y después una anciana que estaba también allí, cuando le dieron el alta se acercó a la iglesia evangélica que le había dicho la anciana y en ella fue recogida, más tarde caso con el pastor. a quien como ella dice no le dio repugnancia sus cicatrices y tatuajes.

Daba testimonio en diferentes iglesias evangélicas de su vida en ‘De las pandillas al Ministerio’.

Recientemente fue detenida acusada del asesinato de otro pastor casado y con hijos con el cual tenía relaciones desde hacía más de un año. El hecho sucedió en un motel donde se reunían y por declaraciones de testigos parece que el pastor le recriminó que estaba estafando a feligreses. Se halla detenida en espera de juicio. Su marido la visita cada día y le lleva alimentos.

Hasta aquí los hechos conocidos, pero el problema es que esto es una vida común. Nadie puede pensar que la gran situación de violencia que se vive en Guatemala, El Salvador y Honduras no deje huellas en la población, así el ser asesinado o tener algún amigo o familiar que lo haya sido, ser extorsionado, asaltado, violado, el pertenecer o haber pertenecido a una mara o que algún familiar o amigo lo sea, el haber pasado hambre y enfermedades (que no pueden curar por falta de dinero) y finalmente el pertenecer a una iglesia evangélica, son características que en todo o en buena parte se cumplen para la mayoría de la población, sobre todo la más humilde, o sea como un 70% del total.

El pastor general del Tabernáculo de avivamiento internacional (TAI) exponía que si el progreso de los evangélicos continuaba en 20 años el 60% de la población de El Salvador seria evangélica (Guatemala y Honduras ya llegaron). Pero planteaba una cosa interesante: la relación entre el incremento de afiliados y la disminución de la violencia (que no ocurre). ¿Cómo puede ser que siendo cada vez más no impactemos en la sociedad? El sacerdote episcopaliano de la iglesia de San Juan Evangelista hacia un comentario parecido diciendo algo así como: si los cristianos diéramos testimonio de nuestra fe y actuáramos en la sociedad y en política como tales, el país cambiaria y yo creo que es la única solución para este país. O los cristianos asumimos plenamente o no hay solución en el mundo. Realmente son conclusiones muy fuertes pero no exentas de verdad.

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