Unos nuevos Pactos de la Moncloa

Duran i Lleida ha tenido el acierto de proponer, en un acto dotado de gran formalidad, unos nuevos Pactos de la Moncloa, es decir una política …

Forum Libertas

Duran i Lleida ha tenido el acierto de proponer, en un acto dotado de gran formalidad, unos nuevos Pactos de la Moncloa, es decir una política económica consensuada por el Gobierno, los partidos políticos y los agentes sociales. Este planteamiento es absolutamente razonable porque existe similitud en las circunstancias y también porque el precedente funcionó muy bien.

España se encontraba abocada a una crisis durísima de larga duración, la de los años ’80’, que destrozó el tejido industrial del país y tenía su origen en el shok provocado por el aumento del precio del petróleo. Los Pactos permitieron encarar un presente y futuro difíciles, en buenas condiciones y un gran éxito final
Hoy el origen de la crisis es distinto y, en el caso español que combina efectos ajenos y propios, muy complejo. Por eso, todavía es más importante el acierto en el diagnóstico y el esfuerzo común. El Gobierno, que ha ido reduciendo la política a un conjunto de muletillas, habla de “tirar del carro” aunque nunca concreta a qué se está refiriendo en términos suficientemente operativos, ni en que dirección ha de conducirse este hipotético carro.

También llama a “arrimar el hombro”, pero no define a qué y quién; y a “trabajar esforzadamente” pero ni tan siquiera vemos que esto lo hagan los propios ministros, no tanto porque no le dediquen horas, que eso no lo sabemos, sino porque no despliegan gestos -¿bajarse los sueldos, por ejemplo ?- queexpliquen pedagógicamente que cada uno debe esforzarse en aquello que puede. Mientras, a los trabajadores se les pida congelar salarios, aunque los ingresos de los gobiernos y partidos crezcan igual o por encima de la inflación, es evidente que toda teoría del esfuerzo es inviable.

El portavoz socialista en el Congreso ha felicitado a Duran i Lleida, pero claro esto no resuelve la cuestión. Es una forma más de eludir el problema de fondo. Porque en realidad Rodríguez Zapatero todavía practica el discurso de la ficción, aún no ha asumido la profundidad y duración potencial de la crisis, y confunde el optimismo con la negación de la realidad.
Abordar unos nuevos Pactos de la Moncloa exige al gobierno el reconocimiento de la gravedad de la situación, un dibujo realista de los escenarios futuros, la propuesta de objetivos concretos y los medios para alcanzarlos, como previa a lo fundamental: el consenso técnico y político que acabe fijando el contenido concreto del nuevo programa para la economía española.
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