Vacunas para todos: Una buena prevención contra la posible pandemia de gripe aviar

Las noticias que van surgiendo en torno al fenómeno de la gripe aviar no auguran un futuro tranquilizador. Un nuevo brote de esta enfermedad en China,…

Las noticias que van surgiendo en torno al fenómeno de la gripe aviar no auguran un futuro tranquilizador. Un nuevo brote de esta enfermedad en China, el tercero en una semana, causó la muerte de 545 aves. En Europa, mientras tanto, Alemania estudia si 22 gansos hallados muertos padecían esta dolencia, en Croacia ya se ha detectado también un segundo foco y la Unión Europea pone veto a la compra de aves exóticas. Al mismo tiempo, la agencia alimentaria europea desaconsejará el consumo de huevos y pollo crudos. Por otra parte, un hombre de 23 años se convirtió en la cuarta víctima mortal tras dar positivo al virus causante de la gripe aviar.

 

Ante este escenario, una buena prevención contra una posible pandemia de gripe aviar es la vacunación global de la población contra la gripe común, una medida protectora que permitiría luchar contra la peor de las expectativas: que una persona afectada por un proceso gripal convencional se infecte con el virus aviar y la recombinación de ambos permita una mutación que degenere en una epidemia letal. Así pues, las medidas adoptadas hasta ahora por el Ministerio de Sanidad español, con la compra de antivirales para cubrir los grupos de riesgo, podrían ser insuficientes ante una epidemia.

 

Antecedentes: La ‘gripe española’

 

La gripe aviar es una enfermedad sobre la que se tienen referencias en el pasado reciente. De hecho, tal como explicaba un testimonio que sobrevivió a la gran ‘gripe española’ de 1918, en un reportaje publicado por EL MUNDO el pasado día 23, el origen de aquella pandemia fue también aviar y el número de víctimas en todo el mundo alcanzo la cifra de 50 millones de personas, aunque, evidentemente, no existían entonces los avances científicos y sanitarios que hay hoy en día.

 

La mal llamada ‘gripe española’ infectó en España a ocho millones de personas, de las que 300.000 fallecieron a causa del virus, que llegó a Europa con las tropas estadounidenses que intervinieron en la I Gran Guerra. El equívoco en cuanto al nombre de la enfermedad se produjo por el hecho de que en España, fuera de la contienda mundial, se ofrecía información sobre la epidemia, mientras que en los países en conflicto, para no aumentar el desánimo, se silenciaba. Por tanto, las únicas informaciones que se tenían sobre la gripe eran las de las fuentes españolas.

 

Cabe señalar que el virus de 1918 también sufrió varias mutaciones similares a las encontradas en la cepa de la gripe aviar H5N1, lo que ha llevado a muchos científicos a considerar inevitable una nueva epidemia.

 

Sin vacuna hasta que el virus salte a los humanos

 

De momento, no se han dado casos de contagios de persona a persona y se pueden considerar los efectos de la gripe aviar como un problema menor. Sin embargo, al tratarse de un virus, tiene la capacidad y el potencial de mutar muy fácilmente y hacerse resistente a determinadas terapias, como sucede con los procesos gripales comunes. Cabe recordar al respecto que, en estos casos, cada año se ha de revisar el sistema de vacunas y adaptarlas a los nuevos virus. Además, estas mutaciones son ‘tontas’, o sea, son más o menos agresivas en función del nuevo virus, fruto del cambio que haya experimentado.

 

Por el momento no existe vacuna para prevenir un contagio por gripe aviar, ya que sólo se podrá elaborar la vacuna correspondiente cuando el virus aviar de el salto a los humanos. La única medida preventiva es, pues, recurrir a los antivirales y vacunar a las personas, sobre todo a las que están en contactos con animales susceptibles de contraer la enfermedad. La vacunación ha de ir acompañada de un aislamiento y control de las personas que se contagien por contacto con aves.

 

¿Dónde está el peligro?

 

El principal problema y el peligro más grave radica en el hecho de que el virus, una vez instalado por contagio de aves en el cuerpo humano, pueda mutar y hacerse susceptible de la transmisión de persona a persona más fácil, por vía aérea, como se contagia actualmente cualquier gripe convencional.

 

En el caso de otros virus más agresivos y mortales, como pueda ser el caso del ébola, la rapidez con que actúa y mata evita al mismo tiempo la posibilidad de una pandemia a escala mundial, si se consigue aislar al grupo de contagio. En el caso de la gripe aviar, más benigna y lenta en el proceso letal, una epidemia a escala masiva es más factible. En cualquier caso, una pandemia por gripe aviar no es posible mientras no se contagie de persona a persona.

 

Las posibles combinaciones

 

Pero, ¿cuáles son las posibles combinaciones para que se presente una epidemia? Según los expertos, hay dos mecanismos que pueden conducir a una situación grave.

 

El primero, que se produzca un contagio de ave a persona, con la posibilidad de que el virus llegue a mutar. Es el que se corresponde a los casos detectados en Asia, debido, entre otras causas, a que animales y personas conviven sin las mínimas condiciones sanitarias que eviten el contagio. La solución para estos casos, tal como se ha hecho hasta ahora, es aislar en condiciones de absoluta seguridad a las personas contagiadas, con el tratamiento más conveniente, y realizar un exhaustivo control para que el paso del virus de aves a personas no se produzca. Además, claro está, de proceder al sacrificio de los animales afectados.

 

El segundo mecanismo, el más peligroso, es el de un posible contagio por gripe aviar de una persona que padezca un proceso de gripe convencional. Una posible recombinación de los dos virus que de lugar a uno nuevo más mortífero: la temida mutación letal.

 

La solución, vacunas para todos

 

Ante esta última variable, una buena opción preventiva viene de la mano de una vacunación antiviral que alcance a la totalidad de la población. No vale, por ejemplo, el argumento oficial de la Administración española de actuar sobre los grupos de riesgo. Todos somos grupos de riesgo. Niños y adolescentes en escuelas e institutos, grupos de profesionales que trabajan en permanente contacto, trabajadores en grandes industrias, colectivos que realizan actividades conjuntas o familias en sí mismas.

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