El Vaticano ha constituido el dicasterio Laicos, Familia y Vida

El 1 de septiembre iniciará sus funciones, con el prefecto Mons. Kevin Farell, obispo de Dallas, enfrente

En la tarea emprendida por el Papa Francisco de reformar la Curia, el Vaticano ha comunicado la aprobación del nuevo dicasterios sobre laicos, familia y vida, que empezará su función el próximo 1 de septiembre de 2016. El Santo Padre constituyó el dicasterio con la Carta apostólica ‘Sedula Mater’ firmada el día de la Inmaculada Concepción.

El texto explica que el nuevo organismo será disciplinado por especiales estatutos, competencias y funciones. En los estatutos se establece que “el dicasterio es competente en esas materias que son de pertenencia de la Sede Apostólica para la promoción de la vida, y del apostolado de los fieles laicos, para el cuidado pastoral de la familia y de su misión, según el diseño de Dios y para la tutela y la ayuda de la vida humana”.

Iniciará sus funciones el próximo 1 de septiembre, sustituyendo así el trabajo del Pontificio consejo para los laicos y el Pontificio consejo para la familia, que ese mismo día cesaran sus funciones. Los dos dicasterios terminan sus funciones al ser derrocados los artículos 131-134 y 139-141 de la Constitución Apostólica Pastor Bonus, del 28 de junio de 1988.

El prefecto del nuevo dicasterio es Mons. Kevin Farell, obispo de Dallas

El prefecto del nuevo dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida será Monseñor Kevin Joseph Farell, de obispo de di Dallas en Estados Unidos. El mismo obispo publicó en la web diocesana su reacción al conocerse la noticia: “Espero ser parte de la importante obra de la Iglesia Universal, en la promoción del apostolado de los laicos, de la pastoral de la familia y en el apoyo a la vida humana”.

Así pues, mons. Vincenzo Paglia, presidente del Pontificio Consejo para la Famiglia, que era el principal nombre para ocupar el cargo de prefecto del dicasterio, finalmente fue nombrado Gran Canciller del Pontificio Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio Familia.

La creación del dicasterio ya fue anunciada por el Papa Francisco el pasado 22 de octubre del 20115, al inicio de la Congregación general en el Sínodo de los Obispos: “He decidido instituir un nuevo dicasterio con competencia sobre laicos, la familia y la vida, que sustituirá al Pontificio Consejo para los laicos y el Pontificio Consejo para la familia, y al que estará vinculada la Pontificia Academia para la vida”. En las tres secciones en las que se divide el dicasterio, estarán formadas por miembros laicos, hombres y mujeres, célibes y casados que respeten el carácter universal de la Iglesia.

El pasado mes de junio el Papa se dirigió a los participantes de la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, y aseguró que se trataba de una conclusión de una etapa muy importante y de apertura de una nueva para el dicasterio que “ha acompañado la vida, la madurez, y las transformaciones del laicado católico desde el Concilio Vaticano II hasta hoy”.

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One comment

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    ESPERO TU RESPUESTA HERMANO @

    “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, con toda tu mente y a tu prójimo como a ti mismo”, en otras palabras, con todo lo que eres, con toda tu inteligencia, tu voluntad, tu educación, tu generosidad, todos tus talentos, tus recursos y aún con todos tus defectos y debilidades. La adoración en espíritu y en verdad va más allá de nuestras palabras hermosas, de nuestras promesas sublimes, de nuestras celebraciones divinas, de nuestras magníficas oraciones. “La gente se me acerca, me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí”. (Mateo 15,7-8; Isaías 29,13). El Dios de Jesús es un samaritano, un Dios humano, un Dios pastor que tiene olor a oveja (Papa Francisco) que se aventura por los vericuetos de nuestras vidas. Pero ¿cómo saber si nuestra adoración es cierta? ¿Dónde Jesús se deja encontrar?, aquí algunos textos bíblicos:

     1 Juan 4: 20-21 Si alguien dice: amo a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso; porque el que no ama a su hermano que ve, ¿cómo puede amar a Dios que no ve? Y tenemos de él este mandamiento: que quien ama a Dios ama a su hermano también.
     1 Juan 3:16-18 Hemos experimentado el amor, en el que dio su vida por nosotros. Si alguien tiene bienes de este mundo y ve a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo el amor de Dios permanecerá en él?, no amemos en palabras y con la lengua, sino en acciones y con verdad.
     Santiago 2, 15-18 Supongamos que un hermano o una hermana no tenga como vestirse o qué no pueda comer cada día; si uno de vosotros les dice: “vete en paz”. ¡Ponte caliente y coma!, sin darles lo necesario para vivir, ¿a qué le sirve? Pues la fe, si no está puesta en obras, está muerta. Por el contrario, digamos: «Tú tienes fe; Yo tengo obras. Así que muéstrame tu fe sin obras; Yo por mis obras te mostraré mi fe.
     Mateo 25.35 Tuve hambre y me disteis de comer; Tuve sed y me disteis de beber; Fui extranjero y me acogiste. Este es el juicio final donde encontramos a Jesús, siempre encarnado en nuestros hermanos y hermanas.

    Fácilmente podemos encerrar nuestra fe en una ‘religión de culto’, de tiempo, rituales, ceremonias, sermones, retiros, peregrinaciones… y tener una conciencia errónea. Nuestro relleno exagerado de religión a menudo seca nuestros corazones y cava nuestro vacío interior. dónde está la Doctrina Social de la Iglesia sobre la justicia, la economía compartida, el comercio equitativo, la condena del neoliberalismo predador y destructivo del medio ambiente y de los recursos naturales. En medio de los lobos, es lo que el Papa Francisco se esfuerza por hacer en sus escritos: Evangelii Gaudium. Laudatae Sí. Laetitia Amoris; Lumen Fidei; La mano de Dios es la misericordia; La iglesia que espero; Ponerse al servicio de los demás, eso es el poder real y la verdadera misión, etc.

    Con un énfasis especial en la Iglesia doméstica, particularmente en la mía, llamo a tu caridad para con este hermano tuyo, por favor no te sientas indiferente, impotente ante los oídos sordos de muchos, continúo haciendo mi llamado de ayuda, pero éstos caen en saco roto, cuanto deseo, pido a Dios y a ti hermano mío que los laicos y las familias particulares tengamos la ayuda y el debido lugar en la Iglesia, una Iglesia presente entre los que somos invisibles, que vivimos la pobreza que nos tritura la vida día a día. SÓLO CREE DE VERDAD EL QUE PRACTICA LO QUE CREE.

    Necesito ahora tu ayuda, mi familia necesita de alguien como tú, un misionero apasionado, perdón, perdón, perdón, siempre pediré perdón por todo lo que te estoy ocasionando, no tengo derecho, mi vida familiar está llena de desgracia, miseria y necesidad juntas y constantes. La dimensión de entrega y donación de la Iglesia y de la sociedad la percibe ausente. Si no damos amor y misericordia de nada nos sirve hablar de parte de Dios. Un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad; sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos, logra ser refugio para todos, sabe construir hogar y familia, sabe de ternura y compasión. Ama a tu prójimo a través de obras y no sólo con palabras: Esta imagen de la Divina Misericordia ha de recordar las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil (Diario, 742).

    Tú y mis demás hermanos @ pueden ayudarme, solo tienen que tomar la decisión, por favor haz tu parte. Si queremos evangelizar en la pobreza, tenemos que vivir dentro de ella, hay que vivir con nuestros hermanos, como Jesús, para poder creer en nosotros mismos y en los demás. Gálatas 6:10; Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe.

    Dios se manifiesta como misericordia, perdón, acogida, felicidad, paz, “NO JUICIO”.

    Lo malo de que los hombres hayan dejado de creer en Dios no es que ya no crean en nada, sino que están dispuestos a creer en todo. El hombre que tiene fe ha de estar preparado, no sólo a ser mártir, sino a ser un loco. La Iglesia nos pide que al entrar en ella nos quitemos el sombrero, no la cabeza. La Biblia nos dice que debemos amar a nuestro prójimo, y también a amar a nuestros enemigos; probablemente debido a que generalmente son las mismas personas. Estos son los días en que se espera que el cristiano alabe todo credo, excepto el suyo.

    Solicito misericordia postrado en mi pobreza de tu mano amiga. Espero tu respuesta y acogida a mi petición. Tu hermano necesitado de tu misericordia. Joel. Gracias.

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