Vaticano semanal: El Papa recuerda a los afectados por la guerra y la pobreza en Navidad

“El mundo contempla con gran tristeza el círculo de muerte y destrucción, mientras gente inocente sigue sufriendo y se suceden secuestros y asesinatos…

El mundo contempla con gran tristeza el círculo de muerte y destrucción, mientras gente inocente sigue sufriendo y se suceden secuestros y asesinatos”, recordó el pasado jueves, 14 de diciembre, Benedicto XVI en un discurso que entregó al nuevo embajador de Siria ante la Santa Sede, Makram Obeid.

 

El enérgico rechazo de la guerra como medio de solución de los conflictos, la situación por la que atraviesan aquellas personas que vivirán la Navidad entre el fuego cruzado de la guerra, o todos aquellos que viven en condiciones de soledad y pobreza, son los ejes principales de los mensajes emitidos por el Vaticano en esta última semana, tal como recoge la agencia ZENIT.

 

El Papa también ha tenido estos últimos días, entre otros, un emotivo recuerdo para aquellas personas que padecen enfermedades incurables y terminales, e insta a promover los cuidados paliativos. Además, alentó la costumbre navideña de colocar el belén en las casas y escuelas.

 

“¿Cómo será su Navidad?”

 

Junto a los miles de peregrinos reunidos el pasado domingo, día 17, en la Plaza de San Pedro para rezar el Ángelus, el Pontífice se refirió a todas las personas que se ven involucradas sin quererlo en las guerras y conflictos en todo el mundo, especialmente en Oriente Medio y África.

 

¿Qué alegría pueden vivir? ¿Cómo será su Navidad?”, se preguntó. “Pensemos en tantos enfermos y personas solas que, además de experimentar sufrimientos físicos, sufren en el espíritu, pues con frecuencia se sienten abandonados: ¿cómo compartir con ellos la alegría sin faltarles al respeto por su sufrimiento?”, siguió interrogándose.

 

Enérgico rechazo

 

“Repetidamente he rogado por el cese de la violencia en Líbano, en Tierra Santa y en Irak”, había recordado tres días antes Benedicto XVI al referirse a los conflictos vividos en esa zona.

 

“La Iglesia rechaza enérgicamente la guerra como medio de resolución de disputas internacionales y frecuentemente ha señalado que ésta sólo conduce a nuevos conflictos aún más complicados […] Tristemente, la actual situación en Oriente Medio hace demasiado evidente que éste es el caso””, añadió en esa ocasión.

 

En su discurso al diplomático sirio Makram Obeid, el Papa aseguró que, “en particular, el azote del terrorismo aumenta el miedo y la inseguridad que experimentan muchos en la región hoy”.

 

El compromiso

 

También en referencia al conflicto de Tierra Santa, el Papa aseguró este lunes, día 18, que “la paz sólo puede surgir si se convierte en la preocupación de judíos, cristianos y musulmanes, expresada en un genuino diálogo interreligioso y en concretos gestos de reconciliación”.

 

“Todos los creyentes están llamados a demostrar que no es el odio ni la violencia los que pueden abrir la puerta a ese futuro de justicia y paz que constituye la promesa y el don de Dios, sino el entendimiento y la cooperación pacífica”, añadió.

 

“Judíos y cristianos están llamados a trabajar juntos para curar las heridas del mundo promoviendo los valores espirituales y morales fundados en nuestras convicciones de fe”, concluyó ese día el Pontífice.

 

“Violaciones de mujeres y niños”

 

Otra de las cuestiones referentes a conflictos bélicos planteadas por la Santa Sede, concretamente el pasado día 12, sirvió para denunciar ante la ONU que hasta ahora no se han emprendido “acciones eficaces” para acabar con la tragedia de la región sudanesa de Darfur.

 

El arzobispo Silvano M. Tomasi, nuncio apostólico y observador permanente del Vaticano ante la sede de la ONU en Ginebra, subrayó que el Papa sigue desde hace tres años “con profunda preocupación el terrible sufrimiento del pueblo involucrado en los trágicos conflictos que estallan de manera intermitente en la región”.

 

El prelado pidió un mayor compromiso para acabar con un conflicto que “muestra una horrible violación de los derechos humanos: homicidios de niños, abusos sexuales, y violaciones de mujeres y muchachas, desarraigo forzado de la población e incendios de aldeas”.

 

Escuchar a la sociedad civil

 

Una de las claves para evitar los conflictos y guerras, según el Pontífice, es que los gobernantes escuchen a la población civil y respondan a sus necesidades. Así lo manifestó el Santo Padre, el pasado día 14, a los nuevos embajadores ante la Santa Sede de Dinamarca, Kirguizistán, Uganda, Siria y Lesotho.

 

En su discurso, Benedicto XVI afirmó que “para afrontar estos fenómenos las autoridades y todas las personas que tienen responsabilidades en la sociedad civil deben escuchar cada vez más a sus pueblos, buscando las soluciones más eficaces para responder a las situaciones de desamparo y de pobreza, y para un reparto de beneficios lo más equitativo posible, tanto en el seno de cada nación como en el ámbito de la comunidad internacional”.

 

Enfermos terminales

 

Por otra parte, el Papa instó el pasado día 13, con motivo de la XV Jornada Mundial del Enfermo, a promover los cuidados paliativos para enfermos terminales.

 

“La Iglesia quiere apoyar a los enfermos incurables y terminales haciendo un llamamiento a favor de políticas sociales justas que puedan ayudar a eliminar las causas de muchas enfermedades e instando a desarrollar cuidados paliativos para quienes están cerca de la muerte y para quienes no existe un remedio médico”, afirmó el Pontífice.

 

“Se trata de un derecho que pertenece a todo ser humano, al que todos tenemos que comprometernos en su defensa […] Es necesario promover políticas que creen las condiciones para que los seres humanos puedan sobrellevar las enfermedades incurables y afrontar la muerte de una manera digna”, añadió Benedicto XVI.

 

Belenes en casas y escuelas

 

En alusión más directa a la celebración de la Navidad, Benedicto XVI alentó el pasado domingo, día 17, la costumbre navideña de colocar el belén en las casas y centros escolares.

 

Sus palabras, pronunciadas desde la ventana de su estudio, fueron escuchadas en la plaza de San Pedro por numerosos niños y jóvenes de Roma, que cumplían con su tradicional visita al Papa.

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