Venezuela frente a su realidad

El presidente Chávez regresó a Venezuela y se encuentra en el Hospital Militar de Caracas. Esta es la noticia del día para los ve…

El presidente Chávez regresó a Venezuela y se encuentra en el Hospital Militar de Caracas. Esta es la noticia del día para los venezolanos, parece que el presidente tiene una respiración traqueal, o sea se halla intubado ya que, si no, no podría respirar. Los estudiantes encadenados delante de la embajada cubana continúan solicitando dos cosas: que se aclare mediante una evaluación de un grupo de médicos las condiciones de salud del presidente y si es y podrá estar capacitado para ejercer realmente la presidencia del país. Diversos informes, entre ellos alguno divulgado por el periódico español ABC, señalan la irreversibilidad del proceso del cáncer donde la extensión de la metástasis sería dominante. La llegada a Caracas seria pues porque ya no hay nada más que hacer y por tanto es un golpe de efecto: dejar que muera en su tierra .Por otro lado, piden la no injerencia de Cuba en los asuntos venezolanos. En realidad, lo que piden es la no dependencia.

Pero lo cierto es que más allá de la salud del presidente la población, el ciudadano normal, cada vez se encuentra con más problemas que le hacen muy difícil su vida cotidiana. En realidad no se trata de problemas que han surgido de nuevo. Son cosas que se vienen arrastrando desde hace años pero que, cual bola de nieve cuesta abajo, van complicándose y haciendo incluso cada vez más difícil la subsistencia al ciudadano.

La prensa internacional e incluso la nacional se hallan centradas en la salud del presidente, lo cual es lógico. Pero pocos tratan los problemas del pueblo venezolano, que está viviendo una de sus peores crisis y que necesita realmente un gran paquete de medidas, un plan de reestructuración de la economía del país, del presupuesto del Gobierno, de la deuda exterior e interior, de la forma de hacer política, de la recuperación del sistema productivo, de su política exterior, especialmente por lo que hace a sus donaciones a terceros, su política militar, su política petrolera, la modificación de las instituciones… En realidad, un gran golpe de timón, pues en la línea actual solo se va hacia el precipicio.

El socialismo del siglo XXI ha incrementado progresivamente y un tanto aleatoriamente la intervención del Estado en la economía del país, es uno de sus objetivos. Por ejemplo, mediante expropiaciones decididas por el presidente según sus criterios, con medidas de control y, en fin, con una destrucción progresiva de su sistema productivo. Muchos empresarios han abandonado el país cansados de persecuciones. Y no se crea que son grandes empresarios sino pequeños y medianos. Esto ha generado que un 50% de lo que antes se producía en el país ahora deba importarse. Las importaciones proceden en primer lugar de los Estados Unidos, a mucha distancia, después de Colombia y Brasil. El crecimiento de las importaciones es exponencial, en parte para cubrir los desabastecimientos en todo tipo de productos. Productos como pollo o harina y azúcar pueden escasear de tal forma que conseguirlos se convierta en una auténtica batalla en un súper.

Las continuas expropiaciones han generado una deuda que, sumada a las grandísimas compras masivas de armamentos, conforman una deuda total cuyo monto se desconoce y que desde luego no se halla reflejada en el presupuesto nacional. En realidad, el presupuesto no es nada confiable y aquí aparece un gran problema, pues expropiados y fabricantes de armamentos reclaman la deuda. Por otra parte, una deuda bastante absurda como la armamentística. ¿Con qué país tiene riesgo de confrontación armada Venezuela -Colombia, Brasil, las Guayanas,…- para armarse hasta los dientes? Todo parece indicar que son unas armas que estarán inactivas hasta oxidarse por viejas. Un lujo que no parece debiera permitirse un Estado que tiene altos índices de pobreza. A ello se debería incluir la política de donaciones más o menos encubiertas a terceros que supone una poco justificable disminución de ingresos para el país.

La situación inflacionaria y cambiaria exige medidas urgentes. Recientemente, el Gobierno ha realizado una devaluación que sitúa el bolívar de 4,5 a 6,5 dólares. Devaluación a todas luces insuficiente dado el cambio en la calle que ha conseguido alcanzar hasta cuatro veces más el valor del cambio oficial en algunos momentos. Deberían devaluar más, pues parece que sí para ajustarlo al precio real, pero claro en un sistema productivo absolutamente dependiente del exterior eso implicaría una importante subida de los costos y por tanto del precio final y con lo que contribuiría disparar más la inflación y reducir aún más la capacidad adquisitiva de la población. La pérdida de poder adquisitivo consecuencia de esta devaluación puede cifrarse en un 32%, además con una inflación del 22% y una tendencia constante al incremento de los precios. Los ahorradores en bolívares ven reducidos en términos reales los mismos, a la vez que presionan otra vez hacia la compra de dólares al mercado negro lo que produce un alza en los precios de estos. Medicinas, alimentos y componentes de transportes son los principales afectados por la subida de los precios y la escasez.

Es obvio que el primer ingreso del país proviene de la venta del petróleo, un 90% de las divisas provienen del mismo. De ahí que el buen manejo de esos fondos, que son del Estado, sea la garantía de un buen gobierno. Pero en realidad el funcionamiento de cómo se distribuyen estos dólares es algo un tanto difícil de entender. De entrada, todos los dólares cualquiera que sea su origen tienen que ir al Banco Central Venezolano. A partir de ahí existe un sistema de distribución un tanto complejo y lento. Por ejemplo, los empresarios deben comprar insumos en dólares, pero también los que compran productos elaborados, pongamos por caso pollos. El procedimiento tarda más de seis meses pero se entiende que hay una cierta discrecionalidad en la distribución pues no es lo mismo recibir, ahora, dólares que valen 6,5 bolívares o tener que comprarlos en el mercado negro a 12 o 16 bolívares. En realidad, es la diferencia entre que una empresa pueda subsistir o no y es el resultado de que eres amigo o no del Gobierno. Pero además las calles están llenas de vendedores de dólares. ¿De dónde salen los mismos si solo es el BCV que los administra? Pues del mismo sitio, una distribución discrecional a amigos hace que estos puedan tener un gran diferencial con pingües beneficios. Se los dan a 4,5, ahora a 6,5, y los venden pongamos que a 12. Es en definitiva una forma de ir creando los nuevos ricos de la revolución. La distribución de dólares tiene defectos, tiene tantos defectos que ya incluso la propia compañía petrolera PDVSA no puede adquirir los equipos que necesita para su mantenimiento. De ahí que cuando hubo el reciente incendio se especuló con la falta del material adecuado y no obsoleto.

El entramado deuda, dólares, produce por sí mismo unos efectos totalmente perversos en el sistema económico del país.

Pero la afectación al sistema productivo alcanza a la propia PDVSA, que ha visto bajar drásticamente su producción a la vez que sus instalaciones se van deteriorando por falta del adecuado mantenimiento, exactamente igual que los privados.

El poder adquisitivo del venezolano se ha visto constantemente deteriorado. Así, un coche (Aveo de General Motors) que en Estados Unidos costaría 7 meses de un salario, en Venezuela alcanza 9 años. Caso parecido es la vivienda, de ahí que no es de extrañar que un 68% de las viviendas (datos del INE) sean precarias y no cumplan los requisitos mínimos de sanidad ni de solidez, etc. No tengo datos fiables, pero es seguro que el poder adquisitivo de los venezolanos se ha visto reducido a más de la mitad de sus ingresos, posiblemente a una tercera parte, en estos últimos años.

Es evidente que el sistema económico que Chávez ha ido creando con sus ideas no funciona y está hundiendo al país ,pero esto también afecta a las instituciones totalmente cooptadas y que siguen el dictado del presidente. Muchas veces la población no reclama a sus gobernadores efectividad. Buscas un trabajo y te exigen un curriculum, títulos, un examen psicológico; pero es extraño que para gobernar el país no sea necesario saber algo. Así el propio carácter del presidente, muy dado a improvisar medidas, expropiaciones, donaciones, aliarse con estados difícilmente considerables como democráticos, como Irán, ha generado ese actuar del socialismo del Siglo XXI donde la improvisación es la regla. Diferente es el caso del aliado Correa, un profesional economista que ha pasado por diferentes organismos internacionales y que más allá de errores, que el mismo ha reconocido tiene una línea de ejecución más ajustada. A pesar también de ciertas incontinencias verbales, es cierto que nunca han tenido la demagogia chavista y no utiliza los términos socialismo ni nada; parece ir hacia un gobierno para el pueblo superando problemas históricos. En fin, solo constataba que el principal responsable del desastre es el propio Chávez. O sea que se pueden hacer políticas de izquierda sin crear un caos en el país.

Es difícil salir de esta situación. Un problema principal para ello es que no se quiere cambiar el rumbo, otro que se desconoce cómo está todo. Obviamente, Maduro desconoce cómo están las cosas y además no tiene el carisma de Chávez, requisitos previos para poder comenzar a modificar. Costará y costara mucho, pero no queda más remedio que renunciar a veleidades expansivas del bolivarianismo, reestructurar el sistema productivo, reestructurar la deuda, etc. Hay una máxima: sin instituciones fuertes e independientes, sin una sociedad civil fuerte y organizada, es difícil que exista la democracia y en Venezuela no hay un atisbo de esto.

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