Viaje del Papa: críticas y respuestas

El extraordinario éxito de la visita del Papa tiene ya una sistemática contrapartida de críticas por parte de los lobbys del laic…

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El extraordinario éxito de la visita del Papa tiene ya una sistemática contrapartida de críticas por parte de los lobbys del laicismo de la exclusión religiosa y cultural. Por esta causa es útil comenzar a sistematizar sus críticas y examinarlas desde la perspectiva que más les repele: el uso de la razón.

1. El coste del viaje y porqué debemos pagarlo entre todos.


a. Ningún viaje de un gran líder mundial se mide por el coste directo que significa. Se considera un hecho no sólo normal, sino deseable, que un país sea el centro de atención del mundo por las visitas de personas de relevancia. Es así por distintas razones. Porque significa que aquel país cuenta, porque da lugar a trenzar mejores relaciones y contactos internacionales, y porque refuerza la “marca” país. La capital de un Estado poderoso se verifica por la afluencia –e incomodidades- de las personalidades que acuden a él. Corresponde a los poderes públicos costear estos gastos, como lo hacen con sus diplomáticos, embajadas y delegaciones.

b. Sólo cuando viene el Papa se intenta utilizar el rasero económico. Con ningún otro visitante se utiliza este rasero de vuelo gallináceo. Nos visitan dictadores, esposas de presidentes, se invitan con el dinero de todos a los gurús de la ideología y la economía que prefiere el gobierno y nunca se pasan cuentas. ¿Por qué con el Papa sí? ¿Les ha importado los costes de las visitas de Obiang, Chávez o la señora Obama? La razón es que no se trata de un interés por racionalizar el gasto, sino de hipercriticismo contra la Iglesia, para eso sirve todo material por demagógico que sea.

c. Es obvio que desde el punto de vista estrictamente material y para quien quiera verlo así, el viaje del Papa es un gran negocio directo e inmediato, y sobre todo diferido. El Ayuntamiento de Barcelona, regido por los socialistas, lo valoró en 30 millones de euros, 25 en gasto de los visitantes y 5 por el impacto publicitario para la ciudad. Una ulterior valoración privada, hecha después de la retransmisión televisada, elevó el impacto publicitario a 30 millones. Por consiguiente, y sólo para Barcelona, significó 60 millones de euros y la conversión de la Sagrada Familia y el Camino de Santiago en iconos universales.

d. Los católicos somos la única comunidad que pagamos parte de los costes, una gran parte, descontado la seguridad y la señal de televisión y la atención a los periodistas. Pero, ¿acaso hay que negarle la seguridad porque es el líder católico? ¿La señal de TV no es un extraordinario negocio para la cadena que lo emite? ¿La atención a la prensa no es precisamente la base para acreditar la “marca país”? En realidad, la discusión es la de siempre: ¿por qué los católicos somos los únicos ciudadanos que debemos correr con parte de los gastos?

e. Los que levantan la voz de la crítica económica, las asociaciones y parte de los medios de comunicación, dependen para su subsistencia, para existir, del favor del Gobierno, mediante subvenciones cuantiosas que no guardan ninguna relación con el presupuesto, el número de asociados y el tipo de actividades de las entidades que las realizan. Sin ellas, sus presupuestos serían simplemente penosos. Los medios de comunicación, porque son generosamente ayudados, una licencia (dos) de televisión por aquí, miles de subscripciones por allá, ayudas encubiertas a través de Cajas de Ahorro amigas más allá. A partir de hoy es necesario empezar la fiscalización de todas estas ayudas para que sean conocidas. E-Cristians ha empezado la tarea, pero es necesario que se impliquen muchas más personas y entidades en el examen académico de los datos y en la aportación de informaciones aisladas que ayudan a seguir el ovillo.

2. Es a la vez líder religioso y jefe de Estado, una mezcla inadmisible.

a. Claro, como la reina de Inglaterra, dato perfectamente ignorado, o como el Dalai Lama antes de la ocupación China. Con una diferencia radical a favor del papado: El Vaticano no es un país, sino un barrio de Roma. Es una fórmula legal que permite garantizar la independencia de cualquier poder estatal y especialmente del país donde se encuentra ubicada la Santa Sede. Le permite tener voz propia en los foros internacionales sin mediaciones ni condicionantes. El catolicismo, el cristianismo católico, se caracteriza por la separación entre Iglesia y Estado, y vive bajo la permanente experiencia, desde los tiempos del Imperio, de la intervención del Estado en los asuntos de la Iglesia. La Santa Sede es la garantía máxima. No es la expresión de un poder terrenal, como pueden serlo un puñado de casas, sino el fundamento jurídico de la independencia papal. El poder del Papa no es el propio de los estados, las “divisiones de Stalin”, sino el fruto de su liderazgo religioso y moral.

b. Al poder político no le molesta exactamente la existencia de la Iglesia, sino su independencia. La mejor expresión coetánea, una de tantas que se ha dado en la historia, es la China comunista: prohíbe la Iglesia real, la que mantiene su vínculo con el primado de Pedro y sÓlo reconoce la creada por el partido, la iglesia patriótica china. Ese es el sueño oculto, o público de muchos: tener una Iglesia amaestrada que se limite a aplaudir a los poderes del mundo. En Occidente, los palmeros del poder se llaman “Somos iglesia”, y sus distinta variantes taxonómicas, “Iglesia Plural”, “Mujeres de Iglesia”, “Católicas para la Elección, y así hasta casi el infinito. Siempre atentos a señalar la caza del católico, siempre aduladores de las decisiones del poder. Cuando se reunieron en Barcelona en un acto-cumbre para criticar la visita del Papa, veintitantas de estas entidades, reunieron apenas 250 personas. Algo así como unas diez personas por etiqueta. También ellas necesitan de los dineros públicos para funcionar.

c. La Iglesia es una organización basada en el primado de Pedro, un vértice personal. Salvaguardar su independencia es esencial, porque los intereses que se mueven para intentar controlarla son potentes. Los estados y los grandes intereses financieros tienen en la Iglesia y su cabeza, no ya la única voz discordante ante el neoliberalismo y capitalismo global, sino la única concepción doctrinal alternativa, como los muestran las encíclicas papales. También en relación a esto, el Estado Vaticano es la garantía de la independencia del Papa y de la Santa Sede. De ahí que mantenerla sea algo que interesa no sólo a los católicos, sino a todo el mundo que quiere una voz mundial liberada y liberadora de los grandes poderes materiales que mueven el mundo. ¿O acaso hay que recordar que la Iglesia fue prácticamente la única voz de Occidente que se opuso a la primera guerra contra Irak, y una de las pocas que más activamente protesto contra la segunda, cuando tantas confesiones religiosas nacionales callaban o asentían?

3. El Papa está contra la laicidad. Es falso que en España exista un laicismo agresivo.

a. El Papa ha repetido en su viaje a Santiago y Barcelona, la necesidad de encontrar un espacio central para dialogar fe y laicidad positiva. De hecho ésta es una de las líneas de fuerza de su pensamiento, como quedó reflejado en su debate con Habermas cuando todavía era cardenal. En Inglaterra estas reflexiones fueron atentamente escuchadas por los medios de comunicación y los políticos, la mayoría para nada católicos. ¿Por qué en España todavía existen grandes reductos en el Gobierno, en grupos de comunicación como Prisa -el que configuran la TV “La Sexta”- y “Público”, del compañero de viaje de Zapatero, Jaume Roures, y muchos comentaristas que siguen sin enterarse? Porque en realidad su planteamiento exige que los católicos, la Iglesia, no puedan expresarse en la vida publica, quieren reducirnos a una cuestión estrictamente privada. Ellos no creen en la laicidad ni en la aconfesionalidad, sino en el laicismo de la exclusión religiosa, que a su vez conlleva otra barbaridad, la exclusión de la mayor parte de nuestro bagaje cultural que es indisociable de la experiencia cristiana, católica.

b. Los católicos y la Iglesia, en España y Cataluña, son perseguidos intelectualmente en la medida que pueden hacerlo, son vituperados, escarnecidos sus símbolos sagrados, ridiculizadas sus ideas, condenados al ostracismo, sus portavoces difamados. La historia es manipulada hasta reducirla a una película de buenos y malos, otorgando este papel a los católicos. Al Papa y poco antes de su visita el segundo teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Barcelona,Ricard Gomà,lo calificó como “la cara más rancia y oscura de la Iglesia”, y lo acusó de ser el responsable de miles de muertes. Cuando se producen debates se busca una composición donde el católico siempre esté en una exigua minoría. Cuando se realizan programas de entretenimiento nunca aparece un sacerdote como una persona normal, siempre ha de ser un tarado ambicioso y concupiscente. Los obispos son, por definición, reaccionarios y de tendencias dictatoriales. Un programa de televisión en Cataluña tiene emprendida su particular “cruzada” contra el Papa ridiculizándolo semanalmente desde hace años, y ninguna protesta ha servido de nada. Todo eso en nombre de una libertad de expresión, que a nadie se le ocurre que pudiera aplicarse en los mismos términos a otros colectivos religiosos, como musulmanes o judíos; o sociales, como homosexuales y feministas de género. Claro que existe una persecución, es mediática y está dirigida a matar la dignidad del católico, y eso lo saben bien los padres y madres que han de dar razones a sus hijos que sufren un alud cotidiano de ataques y burlas.

4. El Papa y la Iglesia se meten en política en un Estado que es aconfesional.

a. Cuando se plantea en estos términos se está negando a los católicos un derecho común a todos los ciudadanos en una sociedad democrática,el depronunciarse libremente y de acuerdo con sus propias razones sobre las leyes y políticas publicas. ¿Por qué un dirigente católico o un católico de a pie no puede razonar públicamente sus puntos de vista? ¿Por qué no puede defender con razones el derecho a la vida del que ha de nacer o considerar que el matrimonio y la adopción homosexual altera la función hasta inutilizarla de aquella institución insubstituible socialmente valiosa? La Iglesia esla única institución que los laicistas le piden que guarde silencio en la plaza pública, la única que no puede criticar una ley cuando el más minoritario de los grupos puede hacerlo, manifestarse en la calle y gritarlo hasta quedarse ronco. ¿Por qué esa diferencia?

El próximo día más. Por ejemplo:

5. El Papa no deja que exista pluralidad en la Iglesia
6. Está aliado con los poderosos
7. No vive en este tiempo no se adapta a la vida actual
8. Fueron mujeres, monjas, quienes limpiaron el altar y esto muestra su machismo
9. Los católicos disminuyen en España


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