Violencia machista: el mes de julio se cobra seis nuevas víctimas

En enero fueron siete las víctimas por violencia doméstica; en febrero, el número de feminicidios creció hasta nueve; y en marzo, de nuevo, siete muje…

En enero fueron siete las víctimas por violencia doméstica; en febrero, el número de feminicidios creció hasta nueve; y en marzo, de nuevo, siete mujeres fueron asesinadas por su pareja. Después vinieron tres meses con un ligero descenso: cuatro en abril y cinco en mayo y en junio.

 

Sin embargo, el pasado mes de julio los feminicidios volvieron a incrementarse y seis mujeres cayeron víctimas de la violencia machista. De ellas, una estaba casada con su agresor, otra era su novia, dos habían roto su relación, la quinta era su compañera de trabajo, y la última sólo había flirteado, estando de vacaciones, con quien acabaría siendo su verdugo.

 

Las 43 mujeres que han fallecido por esta causa este año y el total de 251 que lo han hecho desde que se puso en marcha la llamada Ley de Violencia de Género, el 29 de diciembre de 2004, confirman el fracaso de esa ley; un fracaso que de alguna manera ya reconoce hasta el propio Gobierno.

 

“No caben triunfalismos”

 

La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró el pasado 11 de julio que “se ha hecho mucho” para acabar con la violencia machista, pero tuvo que admitir que “no ha sido suficiente”, dado el número de mujeres asesinadas por esta causa.

 

En la rueda de prensa que convocó junto a la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, para presentar un informe de evaluación de los tres años de la ley, De la Vega añadió que “la violencia de género es una lacra que tarda en erradicarse, aunque estamos en el bien camino”.

 

No caben triunfalismos, ni siquiera satisfacción, porque lo hecho no es suficiente”, como lo refleja “el indicador de las mujeres muertas, que es horroroso”, reconoció.

 

Sin embargo, habría que recordar a la vicepresidenta que una de las mejores alternativas para atajar el notable incremento de feminicidios es, precisamente, la que ignora la actual ley: la mediación o conciliación.

 

Judicializar, no: conciliar es la solución

 

La Generalitat de Cataluña así lo ha reconocido al aprobar recientemente un proyecto de Ley de Mediación para intentar desatascar los juzgados.

 

Y es que judicializar el conflicto familiar no es la solución: “ La mediación es la vía más civilizada, avanzada, dialogada y asumible de resolver los conflictos”, reconocía la consejera de Justicia de esa comunidad, Montserrat Tura.

 

La mediación es una buena opción para conseguir en muchos casos la reconciliación entre la pareja, evitar separaciones traumáticas o que, si se produce la separación, sea de la forma más amigable posible.

 

Así lo confirman los terapeutas de pareja cuando afirman que “de las parejas que acuden a terapia, un 60% suele superar la crisis”. Son palabras de la psicóloga y divulgadora Pilar Varela, autora del libro Amor puro y duro.

 

Las víctimas de julio

 

En cuanto a las víctimas que se produjeron en el mes de julio, el primer feminicidio tuvo lugar en Lloret de Mar (Girona) el mismo día 1, cuando un hombre de nacionalidad uruguaya, Víctor Díaz Silva, acabó presuntamente con la vida de la joven italiana Federica Squarise.

 

En sus declaraciones, Díaz Silva confesó que mató a la turista italiana después de que ésta le amenazara con denunciarle por violación, tras la agresión sexual que se produjo al ser rechazado por la joven, con quien había coincidido horas antes e incluso se había fotografiado.

 

El 7 de julio se producía la segunda agresión machista con resultado de muerte por estrangulamiento en el barrio de San Juan de Pamplona, al parecer provocada por un hombre de 27 años, Jose Diego Y.V. sobre la persona de la joven Nagore Laffage, de Irún.

 

Ambos prestaban servicios en la Clínica Universitaria de Navarra; él como médico residente de psiquiatría y ella como alumna de segundo de Enfermería en prácticas. Todo apunta a que, aunque no parece que hubieran mantenido relaciones previas, pudieran salir juntos o coincidieran en la celebración de las fiestas de San Fermín.

 

El tercer feminicidio se cometió cuatro días después, el 11 de julio, en Yecla (Murcia). J.P.V., de 43 años, acabó con la vida de su mujer, J.S.A., de 39 años, utilizando un arma blanca, y con la de sus dos hijos, de 6 y 9 años.

 

Posteriormente, cuando la Policía acudió al lugar de los hechos tras el aviso realizado por el propio agresor, el marido se suicidó de un tiro en la barbilla con una escopeta.

 

Este caso causó una auténtica conmoción en el pueblo, dado que la pareja llevaba una vida “aparentemente normal”, según los vecinos, y nunca habían mostrado desavenencias entre ellos. Los problemas económicos por los que atravesaba el marido parecen ser la principal causa de su decisión.

 

Pasadas 24 horas, el 12 de julio, se producía una nueva víctima por violencia doméstica en Ciempozuelos (Madrid). Juan Alberto Agramonte, un dominicano de 42 años, se suicidó después de matar a su ex pareja, la española de 37 años María José Sanz, en la tienda de ultramarinos de la que era propietaria. Ambos tenían hijos de otras relaciones anteriores y llevaban tres años y medio juntos.

 

El día 20 caía la quinta víctima, Eva G. M., de 40 años, en la localidad de La Torre de Claramunt (Barcelona). El autor de los hechos fue, presuntamente, su pareja sentimental, Ángel F.R., de 32 años, vecino de este municipio.

 

El cadáver de la mujer, que regentaba un bar en la misma planta baja del inmueble donde residía, fue hallado con heridas en la cabeza en el jardín de la parte trasera de su vivienda. La víctima tenía dos hijas de una pareja anterior, de la que estaba separada, una de 15 años y otra de siete.

 

Por último, el 28 de julio un hombre mató presuntamente a puñaladas en Logroño a su ex mujer, de 49 años, y posteriormente se suicidó. El agresor, M.S., de 52 años, que tenía una orden de alejamiento, era de nacionalidad rumana.

Los hechos ocurrieron sobre las 23,30 horas en un bar del barrio de Yagüe que regentaba la mujer asesinada y que está situado en las afueras de la capital riojana.

 

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