Y siguen saliendo del armario…

Lei con alegría la carta a ForumLibertasde Carlos Andreu Pintado . Es un hermanoporque compartimos el mismo Padre; también soy católico. No sólo comp…

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Lei con alegría la carta a ForumLibertasde Carlos Andreu Pintado .

Es un hermanoporque compartimos el mismo Padre; también soy católico. No sólo compartimos esto. También estoy casado, y me casé virgenen el96 (tampoco se me había oxidado). También soy fiel a mi mujer, y ellalo es para conmigo; nos amamos. También tengo tres hijos, todosmenores de 4 años, que aprenden canciones litúrgicas y de los payasosy rezan todos los días, salvo la pequeña, con 6 meses.

También me siento español, heredero de un legado histórico, cultural, lingüísticoy, ante todo, espiritual, por el que me siento eternamente deudor delAltísimo. También voy a misa, y rezo por todos, en especial por los más desfortunados, que no son los pobres sino los que están lejos deDios. También he estado en Estados Unidos, alojado en casa dehermanos católicos a los que conocí a través de una lista deespiritualidad; me encanta su patriotismo, su carácter emprendedor, su entusiasmo para vivir la fe.

También estoy hastiado y asqueado de la bazofia que se inyecta a diario a los televidentes (y radiooyentes y lectores) españoles, comandados por ácratas y gays. Aunque no reprocho a mis enemigos que jueguen bien sus cartas; más bien me duele el silencio con que laspersonas “de bien” – ¿se me permite utilizar este término?, todo estan relativo hoy en día… – asistimos a la depravación de la sociedadque nos ha parido y que existe gracias a un pasado que ahora mancillamos u olvidamos. Por eso me alegro de la carta de Carlos.

Por cierto, no creo que tengamos vidas paralelas; simplemente compartimos creencias y valores que siempre han funcionado, y quesiempre lo harán.Por eso grito con entusiasmo desde este foro.

Basta de admitir como tolerable lo que no es. Basta de asentir a lapropaganda basura con la que personajes de moral depravada llevan añosbombardeándonos, comprando nuestro silencio culpable con laposibilidad de introducir papeletas en urnas. Basta de renunciar a loque la tradición, costumbre o sabiduría nos ha transmitido desde hace siglos para aceptar una supuesta innovación que también llevacenturias inventada, y que una y otra vez ha fracasado. Basta deaceptar lo “políticamente correcto” en contra de lo moralmenteaceptable. Basta de renunciar al bien, al progreso, al orden, a laesperanza, a la pureza, al honor, a la familia, a la fe, a la libertadverdadera, al amor verdadero, a la verdad, al futuro, por permitir quelos pícaros y malhombres celebren su bacanal de dos días.


Podemos cambiarlo. Debemos cambiarlo. Que Dios nos ayude.

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