Ya pagamos los primeros costes del conflicto con Rusia

España ya paga los primeros costes del conflicto de la UE con Rusia, en la previsión de la caída del turismo procedente de aquel …

España ya paga los primeros costes del conflicto de la UE con Rusia, en la previsión de la caída del turismo procedente de aquel país, del orden de un 10%, con un impacto económico superior, dado que su gasto por persona es mucho más elevado que el estándar europeo. Esto sucede en un momento que se necesita hasta el último euro para generar ocupación. Pero no es lo peor. De prolongarse la situación actual, Alemania puede ver afectada su economía por su fuerte relación con la rusa, y esto sí tendría un efecto mucho más poderoso porque ralentizaría la locomotora europea de la que dependemos. Y, junto con esta posibilidad, una certeza: sin acuerdo a tres bandas UE-Ucrania-Rusia, va ser la Unión quien corra con el peso de salvar una economía hundida, que además tiene su bastión industrial en la zona más rusófila, en el este, y depende de Moscú para la energía y para exportar.

El primer coste ya consignado es de 11.000 millones de euros, que tendrán que salir de los recursos todavía mermados de la UE, pero existe un consenso generalizado en considerar que la cifra real debe ser como mínimo del triple. Pero, esto no va significar estabilizar el régimen ucraniano, porque puede producir el efecto contrario debido a las contrapartidas que se exijan a este dinero, dado que no pueden tratar a Ucrania mucho mejor de lo que lo que está haciendo con Grecia. Esto va a significar reformas dolorosas. Una evidente puede ser el fin del subsidio a la energía que consumen los ucranianos. ¿Se imaginan que el primer efecto tangible de su nueva asociación con Europa sea que la factura de la energía de los hogares ucranianos -que obviamente en razón de su clima es muy importante- se vea aumentada en un 16%, que es el monto del subsidio estatal? Aunque se aplique un ajuste progresivo, el impacto, y no sería el único, no ayudaría a estabilizar a un país escindido y con un estado muy desarticulado. El peor escenario posible en la frontera oriental europea.

Es una evidencia que la crisis ucraniana solo tiene salida trabajando conjuntamente con Rusia, y haciéndolo con honestidad. Los rusos no son los “malos” de la película, una historia que se repite como mínimo desde el Zar Nicolas I, y precisamente con la guerra de Crimea de 1854, cuando Francia y Gran Bretaña intervinieron contra Rusia y a favor del Imperio de Turquía con el único fin de impedir a Moscú una salida al Mediterráneo. La Guerra Fría justificó un conflicto con un régimen, no con un pueblo, y ahora esta situación no puede rememorarse. Los intereses de la OTAN, es decir de Estados Unidos, no expresan bien los intereses europeos. Nosotros necesitamos una política de cooperación lo más estrecha posible con Moscú, y esto el Gobierno español debería asumirlo, porque es uno de los más necesitados de estabilidad y crecimiento, en lugar de enfrascarse en la cuestión de Crimea y su referéndum. Crimea es rusa y eso no lo va a cambiar nadie. Es a partir de ahí que hay que construir el futuro, que necesita como nunca de estadistas europeos como Smith, el canciller alemán de la “Realpolitik”; Khol, que consiguió acordar la reunificación con Rusia en unos términos que después Occidente no ha cumplido; como De Gaulle, que imaginaba una Europa unida a Rusia, hasta los Urales; y sobre todo de la visión de los padres fundadores Adenauer, De Gasperi y Schuman, basada en grandes ideales de cooperación que zanjaran los enfrentamientos históricos, y en realizaciones concretas y prácticas. Ese es el buen camino para europeos, ucranianos y rusos, todo lo demás es convertirnos en juguetes de intereses ajenos a nuestro bien.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>