‘Yo y tú, objetos de lujo’, por Vicente Verdú

Son muchos los que hasta ahora se habían dado cuenta de que algo ha cambiado en el modo de concebirse hoy el individuo en relación a los “otros”. Habí…

Son muchos los que hasta ahora se habían dado cuenta de que algo ha cambiado en el modo de concebirse hoy el individuo en relación a los “otros”. Habíamos leído ya las aportaciones del sociólogo Bauman, que dice que las relaciones humanas en la posmodernidad son la expresión de lo que él llama “amor líquido”, es decir, de meras relaciones de consumo.

Frente al hiperindividualismo, producto de la modernidad, en el que muchos de los críticos culturales actuales siguen centrando sus críticas, aparece ahora un sujeto ambivalente, una nueva mutación del hombre que es capaz, a la vez, de vivir desdoblado hacia el exterior, apreciando los objetos y los sujetos: los “sobjetos”.

Ese hombre no ha dejado de ser un narcisista, pero ahora sabe que necesita ese complemento solidario para conseguir la armonía psicológica, para construirse a sí mismo como si fuese una marca que tuviese que vender en el mercado. Se trata de una concepción de las relaciones humanas a imagen y semejanza de ese demiurgo que Verdú llama “capitalismo de ficción”.

Este libro, legible perfectamente como continuación de “El estilo del mundo”, del mismo autor, no se dedica a explicar las razones por las cuales el hombre actual vive instalado en esta ambivalencia – al autor no le parece preocupante que así sea, porque esto encaja perfectamente con el nuevo entorno social y económico.

Se dedica meramente a bautizarlo como “personismo”, y a describirlo como aquel que en “la nueva etapa del sistema efectúa el simulacro de la recuperación de la persona, el rescate del amor al prójimo y el reality show de una nueva comunidad a través del bucle de la conectividad consumista, tecnológica y mercantil.”

Se trata de un libro interesante en la medida en que lo que dice es cierto y se argumenta bien desde ejemplos concretos sorprendentes y sorprendidos en la prensa europea.

Sin embargo, la complacencia que muestra Verdú ante la situación es la de Lipovetski en su trilogía “La era del vacío”, “El crepúsculo del deber” y “El imperio de lo efímero”. Describe muy bien lo que sucede pero no sabe ver ni lo peligroso de sostener esa situación en que la vida que vivimos es “ficción”, ni la apertura a la verdadera novedad que significa este paso de la modernidad a la posmodernidad.

En ese punto es donde nos parece que es mejor recomendar otras aproximaciones más realistas a este tema. Por ejemplo, los intentos cinematográficos de Haneke en su última película, “Caché”, por mostrar la situación de incomunicación en la que vivimos en nuestro mundo occidental, debido a nuestra incapacidad de vivir por nosotros mismos la vida de modo unitario.

También podríamos recomendar los escritos de Botturi al respecto. El problema es que ningún editor español se ha dignado a traducirlos todavía. Pero los tiempos están cambiando.

Yo y tú, objetos de lujo
Vicente Verdú
Debate
Barcelona, 2005

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