Zapatero, el “salvador” de la Naval

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el pasado domingo en Bilbao que su gobierno será “el que salvará los astilleros”. E…

El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el pasado domingo en Bilbao que su gobierno será “el que salvará los astilleros”. El público de la margen izquierda aplaude con entusiasmo porque La Naval de Sestao es el signo de una economía industrial en declive salvada por la campana del Guggenheim.

¿Cómo lo hará? Muy fácil. El “mago” de ZP saca su barita mágica. Tres serán los pilares para su demagógico “salvamento”: plan de viabilidad, acuerdo con los sindicatos y compromiso con los trabajadores. Veamos. ¿Será el primer plan de viabilidad? No, padre. El plan manejado por la SEPI será el enésimo intento de salvar un sector condenado a desaparecer por la ausencia de pedidos como consecuencia de la competencia desleal practicada por los astilleros de Corea.

La SEPI maneja ahora la división de astilleros civiles y militares. Es la principal recomendación nacida de la comisión interministerial en la que participa la consultora Accenture. Curiosamente, la misma consultora -antes Andersen Consulting- recomendó hace unos años la fusión de ambas actividades. Pero las circunstancias son ahora distintas. Bruselas ha descubierto el pastel. No se trataba de sinergias, sino de enmascarar la inviabilidad de la actividad civil, como irresponsablemente ha puesto de manifiesto el actual presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles.

El espíritu de venganza del PSOE impide ahora reclamar las sanciones impuestas por Bruselas tal y como reclama el PP. Responsabilizar al pasado de la crisis actual resulta sencillo, pero tremendamente ineficaz. El problema existe y debe de ser gestionado sin huir de la responsabilidad ni actuar con demagogia. “Oponerse a la segregación de activos es negar la viabilidad de la compañía”, señalaba recientemente Martínez Robles.

¿Solución? Darle a la máquina del dinero. Más madera con pólvora del Rey. ¿A quién le importa el déficit una vez que se ha quebrado el techo de gasto aprobado por Congreso y Senado? La crisis se resolverá con 1.200 millones de euros encima de la mesa para indemnizar a los 4.000 trabajadores despedidos. O sea, a razón de 300.000 euros por trabajador.

Con estas cifras, uno se garantiza bastante bien el “acuerdo con los sindicatos” y que “ningún trabajador quede abandonado”. La fórmula se concretará con prejubilaciones doradas. Exactamente lo contrario de lo que predica ahora el ministro de Trabajo, Jesús Caldera, que -doble contra senillo- permanecerá silente. Y así se explica fenomenalmente bien que los trabajadores de la Naval hayan pasado unas tranquilas vacaciones de agosto. Porque el acuerdo ya estaba pactado antes de que Zapatero se calzasela braga náutica.

Se reducirá plantilla y se buscará la participación privada para salvar los muebles. Sin embargo, permanecerá el problema en la industria auxiliar de la margen izquierda bilbaína. Son alrededor de 4.000 trabajadores, frente a los menos de 1.500 de la Naval. Pero no están organizados. Los sindicatos no moverán un dedo por ellos porque se trata de talleres pequeños y dispersos.

Son trabajadores con menor protección social que los de la Naval. Trabajan más, cobran menos y se quedarán con la brocha en la mano. Porque losprofesionales de la reivindicaciónsólo defienden a los trabajadores de las grandes empresas. Precisamente los más protegidos y mejor pagados. Más que defensa de los trabajadores, los sindicalistas practican la incautación del presupuesto.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>