Zapatero reinventa las peonadas

No había crisis no hace tantos meses y ya vamos por el octavo plan para luchar contra ella. Salimos a casi un plan por mes. Esto solo dice much…

Forum Libertas

No había crisis no hace tantos meses y ya vamos por el octavo plan para luchar contra ella. Salimos a casi un plan por mes. Esto solo dice mucho de la improvisación con que el Gobierno está afrontando el tema, y esto es peligroso, sobre todo para nosotros, los ciudadanos.

En los planes anteriores se contaba que se mejorarían los ingresos de los ciudadanos para incentivar el mercado. El resultado es que éste está más alicaído que nunca. Después se han adoptado medidas que decían que iban a permitir reactivar el crédito, pero las empresas siguen ahogadas y buena parte de ellas tendrán dificultades para superar la paga doble de navidad porque su tesorería está exhausta y el crédito sigue sin funcionar.
Ahora Zapatero ha desarrollado un nuevo plan y, desde nuestro punto de vista, modesto sin duda alguna pero siempre razonado, es el desastre perfecto:
De los once mil millones que se van a poner en juego y que representan algo así como el 1,1 % del PIB, la gran mayoría, 8.000, se dedicarán a que los municipios hagan obras de cualquier tipo, necesariamente pequeñas porque el plazo que se otorga para la licitación es ultracorto, de enero a abril. Esto va a ser una inmensa perdigonada. La relación del dinero que se aplique con una mejora racional de las infraestructuras será pura casualidad.

Después de tantos meses perdidos, ahora se van a gastar 8.000 millones con solo cuatro meses de tiempo para poner a punto proyectos. Resulta increíble y sólo puede suceder en un país de ciudadanía sin exigencia y vastas llanuras para que las recorran los grupos de presión. Cualquier parecido de esto con una política keynesiana de inversión en infraestructuras, cualquier alusión al New Deal, es puro escarnio

Zapatero va a aplicar a gran escala en España el PER, que desde hace demasiados años se lleva a cabo en Andalucía y Extremadura, las famosas peonadas. Ha inventado el PEU “Plan de Empleo Urbano”. El hacer obras que en gran medida son de utilidad dudosa para que la gente pueda cumplir con un determinado número de días de trabajo y después cobrar el paro. Las peonadas no han servido para desarrollar a Andalucía y Extremadura, simplemente han significado en gran medida y desde el punto de vista productivo, una mala utilización de los recursos, el acostumbrarse a depender de los ayuntamientos, Es decir, todo lo contrario de los incentivos que genera una actitud emprendedora. A escala española el desastre puede ser de proporciones muy considerables.
Se puede argumentar que existe una diferencia. En este caso no serán los ayuntamientos quienes contraten directamente a los parados, sino que la relación será a través de las empresas, sobre todo pequeñas y medianas, dado el tipo de obras.

Si esto se desarrollara con tiempo, meses para preparar buenos proyectos, también el tiempo necesario para que pueda procederse al concurso de la obra, nuestro juicio sería distinto. Pero con las prisas el resultado sólo será uno: aplicación masiva de los sistemas de urgencia, contratación a dedo, clientelismo, pero en vez de uno en uno, será de empresa en empresa.

Unos de los claros beneficiarios de todo esto van a ser los partidos con mayores cotas de autogobierno, quevan a verse muy bien financiados y van a fidelizar electores. Que estos dineros estén intervenidos a posteriori por la Intervención General del Estado solamente significa que pasados un par o tres de años del gasto, nos enteraremos que éste se ha aplicado con procedimientos no adecuados. Nada más. Es lo mismo que comulgar después de muerto.

Se está perdiendo una gran oportunidad, porque estos 8.000 millones podían haberse aplicado a mejorar las infraestructuras que tienen una mayor incidencia en la productividad del sistema económico, deshacer los cuellos de botella, y también a mejorar la seguridad vial que tanta falta hace en un país donde buena parte de los muertos y heridos es debido a las deficiencias en las infraestructuras y su señalización. Para esto último, además, no se requerían grandes proyectos, simplemente una buena coordinación y diligencia por parte del Ministerio de Fomento. Pero seguramente esto es pedir demasiado.
Las reacciones críticas al plan son insuficientes por moderadas. Parece como si aquí el dinero no contara para nada –es el nuestro- y la eficacia tampoco. La crisis es también una gran oportunidad para que de una vez por todas se lleve a cabo la reforma de la administración para permitirle actuar con más eficacia. En definitiva, ella maneja el 35% del PIB, y su obsolencia es en gran medida responsable de la incapacidad para llevar a cabo buenos proyectos en plazos razonables. En lugar de abordar esta cuestión se ha preferido hacer lo dicho: la perdigonada municipal.
Pero ¿por qué zapatero tiene tanta prisa después de haber perdido tanto tiempo antes? La razón determinante es la siguiente: la crisis en España va a ser larga, va a abarcar el 2010 como mínimo, pero es que después la superación de la misma será puramente nominal porque estaremos un tiempo desconocido creciendo a ritmos muy bajos y, por consiguiente, se continuará generando paro. Zapatero necesita que en el 2011 la gente tenga la sensación de que esto va para arriba, se mejora, porque es el año preelectoral, el que condicionará el resultado del 2012. De ahí las prisas y las urgencias, necesita que se vean los resultados ya, aunque sea pan para unos instantes y hambre para mañana.
Tres últimas acotaciones:
Primera. El crédito extraordinario se aplicará al actual ejercicio, el 2008, a fin de atenuar el déficit público del año próximo que será importante. Es un artilugio contable, perfectamente lícito pero que no altera la naturaleza de las cosas. De un solo golpe le pegamos un mordisco de algo más del 1% a las cuentas del estado.
Segunda. Lo que se dedica dentro de este plan a I+D es ridículo, 500 millones de euros, un poco más de lo que se aplicará a la mejora de las casas cuartel de la Guardia Civil, y no es que estas últimas no sean importantes, sino que la cifra dedicada a I+D es minúscula. Dado que estamos lejos del promedio europeo en cuanto a gasto de este tipo en relación a nuestro PIB, ahora teníamos una magnifica ocasión para corregir nuestra mala posición, pero claro, este tipo de inversiones tiene una limitación que choca con el designio de Zapatero. Evidentemente sirven para preparar al país sobre el futuro, pero sus resultados se obtienen a medio plazo y no en el 2011.
Tercera. Se constata una vez más la evidencia de que la Ley de Dependencia fue aprobada con una financiación deliberadamente infravalorada. Lo hemos explicado con detalle en otras ocasiones. Ahora se le dedicaran 400 millones de euros. Pues bien, hay que decir que a pesar de esta fuerte inyección la insuficiencia presupuestaria de acuerdo con los compromisos establecidos por la ley, continuará. Tan grande era el desfase inicial.
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